Decisiones electorales críticas para la democracia – El Nuevo Día, Puerto Rico

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Hoy los electores puertorriqueños están convocados a un encuentro decisional sobre el futuro de la gobernanza democrática, tanto de Puerto Rico como de Estados Unidos. Ambas convocatorias sufragistas, la isleña y la estadounidense, se producen en una histórica coyuntura de retos sociales, salubristas, económicos y climáticos.

A nivel local, el sistema electoral se enfrenta a una gran prueba operacional ante mayores opciones de partidos y candidatos, y el alto volumen de votos adelantados. Como en los últimos comicios, los votantes tendrán ante sí una papeleta con seis candidatos a la gobernación: esta vez, dos por partidos nuevos y uno independiente.

Más de 120,000 ciudadanos se registraron como electores nuevos y hay más de 77,000 reactivados. Esa cifra es menor a la de inscritos nuevos en 2016, cuando la Comisión Estatal de Elecciones marcó el mayor número de electores hábiles – 2,867,557. No obstante, el porcentaje de participación entonces fue el más bajo desde 1900, con un 56%.

Esta vez, el escenario sufragista local se enmarca en la gran incertidumbre sobre los efectos de la aplicación a los comicios generales de la controvertible nueva Ley Electoral que ya tuvo consecuencias nefastas en las primarias de agosto pasado. En aquella ocasión, el Tribunal Supremo catalogó de innegable que aquel evento “no fue cónsono con los postulados constitucionalistas y estatutarios que exigen el derecho al sufragio universal, libre, secreto y directo”. Aquel capítulo lamentable de nuestra historia electoral debe haber quedado atrás para siempre.

Es de crucial importancia que los partidos políticos y sus funcionarios aseguren que el conteo de votos pueda llevarse a cabo en estricto apego a las reglas y al respeto a la voluntad de los votantes. Cada uno es custodio de la secretividad de los resultados de los miles de votos emitidos por adelantado, cuya divulgación a destiempo pudiera influenciar a los electores hoy.

Asimismo, la CEE tiene el reto de impedir que los resultados de estas elecciones generales queden en suspenso, y de minimizar instancias que puedan dar pie a que se activen de manera impropia o innecesaria los mecanismos judiciales. Les corresponde reivindicar con un desempeño libre de tachaduras el buen nombre de la institución.

Quienes reciban el favor de los electores estarán a cargo de liderar la reconstrucción de Puerto Rico desde sus cimientos. Al hacerlo, establecerán la pauta gerencial con la que deberán trabajar en coordinación con la Junta de Supervisión Fiscal para renegociar la deuda y tomar las medidas que permitan enderezar las finanzas públicas hasta alcanzar presupuestos balanceados por cuatro años consecutivos.

Ante todo, deben recordar que gobernarán un Puerto Rico que ha pagado con vidas la falta de preparación y competencias para enfrentar eventos extremos, y la falta de un sistema epidemiológico capaz de prevenir y responder eficientemente a las amenazas a la salud pública.

Hoy, 3 de noviembre, los puertorriqueños en la isla tendrán la oportunidad de elegir a un gobierno compuesto por las personas que abonen a la limpieza y seriedad de la gestión pública. El país ha hecho claro su reclamo de respeto y transparencia. También ha repudiado la corrupción.

Con igual esmero, quienes han tenido que mudarse de la isla tienen la oportunidad de respaldar con su voto los compromisos que el candidato presidencial demócrata Joe Biden y su compañera de papeleta Kamala Harris han reiterado con el pueblo de Puerto Rico. Acoger su Plan para Puerto Rico, votando por el binomio demócrata, es decidir por una cultura de derechos, de aprecio a la dignidad de todas las personas y por una convivencia social de paz.

De manera que, los votantes tienen sobre sí el peso de la historia hoy, cuando se encuentren solos con su conciencia en la caseta electoral.

El Nuevo Día


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