La Reconstrucción – El Tiempo, Colombia

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Ayer se inició el llamado Plan 100 que el Gobierno Nacional anunció como estrategia para la reconstrucción del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Tras 24 días del paso destructor del huracán Iota, la directora de Prosperidad Social, Susana Correa, encabezará este ambicioso programa para restablecer el tejido económico, social y cultural de las islas.

Más de tres semanas después del desastre, hay mayor claridad sobre los graves estragos en las viviendas, la infraestructura básica y los habitantes que trajeron los vientos huracanados. Según el balance de la Unidad de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en San Andrés se registraron más de 2.500 casas afectadas y en Providencia, con una revisión del 65 por ciento, las viviendas damnificadas son casi 1.300.

En el contexto del único departamento insular del país, estos niveles de afectación son graves y requieren tanto el manejo de la emergencia como un ejercicio ejecutivo y transparente de reconstrucción.

“Un dinámico regreso de los turistas a las islas constituirá un fuerte impulso para la recuperación económica tras el huracán”

Por eso merece la máxima atención el jalón de orejas de la Defensoría del Pueblo al Gobierno Nacional. La entidad a cargo de la protección de los derechos humanos reconoció los avances en el restablecimiento de los servicios públicos en las islas, pero alertó sobre vacíos en la atención humanitaria.

Ya ha pasado el tiempo suficiente para que todos los habitantes del archipiélago estén con las mínimas condiciones de refugio y necesidades básicas. Es indignante que haya personas a la intemperie y sin techo en Providencia, como lo denuncia la Defensoría.

Una reacción similar despierta la denuncia a raíz de un contrato del gobierno de San Andrés por unos 1.550 millones de pesos para la instalación del alumbrado navideño. En momentos en que todos los esfuerzos fiscales, humanos y logísticos deben estar orientados a reconstruir las islas y restablecer las condiciones de vida de sus habitantes, las luces de diciembre ocupan un lugar mucho más bajo entre las prioridades.

No son pocos ni menores los desafíos que enfrenta el Gobierno Nacional para cumplir con el plazo autoimpuesto de 100 días. Por ejemplo, en materia económica, el regreso de los turistas, la principal fuente de ingresos del archipiélago, es una de las prioridades.

Para lograr ese objetivo no basta con que se den condiciones mínimas de hospitalidad e infraestructura, sino también campañas de promoción, con precios bajos para los tiquetes, a fin de que los colombianos continentales retornen a San Andrés. En el caso de Providencia, por la magnitud de los daños, la atención de emergencia debe continuar hasta que los viajeros puedan regresar con seguridad y tranquilidad.

En materia social y cultural, el Plan 100 requiere la participación y el protagonismo de los isleños, así como la implementación transparente y ejecutiva de las medidas de ayuda. La reconstrucción de San Andrés y Providencia abre una oportunidad para atender rezagos sociales, vacíos de infraestructura y de protección cultural que el Estado central ha dejado crecer por décadas. Mientras tanto, el plan necesita metas puntuales para los 100 días de duración.

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