América Latina: las elevadas cifras de aborto que la penalización no logra evitar – Por Ebbaba Hameida

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Por Ebbaba Hameida

Las mujeres en Latinoamérica y el Caribe han seguido muy de cerca la aprobación de la histórica ley del aborto en Argentina. Un hito de la marea verde que se ha convertido en un ejemplo a seguir para luchar por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Se trata de uno de los continentes con la tasa de abortos más alta.

Según el Instituto Guttmacher, especializado en estas cuestiones, en América Latina abortan 44 mujeres por cada 1.000 mujeres en edad reproductiva. Sin embargo, es una de las regiones más peligrosas para las mujeres que deciden interrumpir el embarazo. También destaca que la zona lidera la cifra de los embarazos no planeados: 96 embarazos por cada 1000 mujeres en edades de entre 15 y 44 años.

Tres de cada cuatro interrupciones del embarazo discurren sin condiciones de seguridad, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Esto se debe a “las relaciones de poder en la sexualidad imponen el embarazo no deseado y se alían dos coacciones: por un lado, una sexualidad desigual y por otro lado hay una sexualidad muy activa” explica a Rtve.es la socióloga ecuatoriana Irene León Trujillo, analista política especializada en alternativas a la globalización y derecho a la comunicación.

Numerosos estudios en los últimos años inciden en que las relaciones sexuales comienzan a una edad muy temprana y que muchos factores pueden influir en las tasas de aborto. “En nuestro continente hay que analizar cómo se expresa la relación de poder en la sexualidad en esta fase del siglo XXI. Estamos hablando de unas relaciones de poder globalizadas y se nota que existe una mercantilización más intensa del cuerpo de la mujer y una sexualización cada vez más temprana”.

León Trujillo considera que hay una ola progresista en la región pero que, en realidad, el aborto es uno de los temas más complejos de zanjar. Esto se debe a que en “América Latina hay una gran disputa. Una disputa de sentidos y de orientaciones en la sociedad. Una disputa económica y sociopolítica. La región está viviendo por un lado un horizonte con propuestas de cambios muy intensas y por otro lado una remetida conservadora muy intensa”, afirma la socióloga.

En escasas ocasiones el debate sobre el derecho a decidir de las mujeres acerca de su gestación ha penetrado en el debate político y social. La socióloga argumenta que “si estudiamos, constitución por constitución y política pública por política pública, podemos constatar que hay muchos países laicos y que contemplan el respeto de los derechos humanos y los derechos de las mujeres. Pero actualmente hay temas como el aborto dónde se cristaliza la disputa.”

La religión tiene mucho que ver en el carácter conservador de una mayoría social que se opone a la legalización del aborto. “Hay una gran diversidad religiosa. Por un lado, tenemos la espiritualidad de las cosmovisiones indígenas. También están las iglesias evangélicas, muy conservadoras y que tienen mucha fuerza porque actúan como propuesta de sociedad. La Iglesia Católica también tiene su peso, aunque tiene sus aristas, de ahí que hayamos visto propuestas a favor del derecho de la mujer a decidir.”

Esto explica por qué, además de Argentina, solo Cuba, Uruguay, Guayana, Guyana Francesa y Puerto Rico permiten abortar sin condiciones en las primeras semanas del embarazo. Aún son pequeños oasis frente a la penalización de la interrupción del embarazo, salvo en caso de que la vida o la salud de la mujer corra peligro, supuestos que sí contemplan Venezuela, Guatemala, Perú y Costa Rica.

Por el contrario, los códigos penales de El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití no contemplan excepción para interrumpir el embarazo.

El Salvador

Morena Herrera es una histórica activista en El Salvador que lleva años acompañando y asesorando a las mujeres que deciden abortar. Es presidenta de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto en su país. Ella ha seguido el debate en el Senado de Argentina durante toda la noche, y destaca la importancia de los argumentos que se expusieron.

“A nivel legal no existe ninguna posibilidad de que una mujer pueda interrumpir un embarazo incluso si su vida corre peligro”, señala Herrera. “Incluso si es un embarazo ectópico que se produce fuera del útero no tiene posibilidad de abortar. El médico, por temor a ser denunciado, espera a que el óvulo fetal explote. Esto tiene riesgo de muerte y puede dejar secuelas en las mujeres. Este tipo de leyes va contra las mujeres y también contra la práctica médica”, argumenta.

En El Salvador las mujeres que deciden abortar son acusadas de homicidio. Morena y sus compañeras esperan con ansia, en este 2021, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso de Manuela. “Manuela tuvo una complicación, decidió abortar, la condenaron a treinta años de cárcel y en 2010 murió. Estamos peleando el caso y esperamos que la Corte haga justicia. Es necesario que quede claro que no era una asesina y que no era una criminal. La criminalización injusta de las mujeres que tienen complicaciones obstétricas tiene de fondo el aborto y esto puede abrir el debate en El Salvador” concluye.

Honduras

Desde Honduras Regina Fonseca, fundadora y coordinadora de incidencia de la organización Centro de Derechos de Mujeres (CDM), confiesa que ella ha llorado nada más ver el resultado de la votación en el Senado de Argentina. “Lloraba al ver que finalmente se lograba un cambio con impacto en las mujeres. En Honduras las mujeres perdimos en numerosas ocasiones. En mi país la vida de las mujeres no es importante.”

Esta defensora de los derechos humanos conoce historias desgarradoras. “En 2017 hicimos un plan para intentar despenalizar el aborto. Nos reunimos con casi el 80% de los diputados y diputadas. Teníamos una pizarra e íbamos apuntando quiénes estarían a favor. Había una gran mayoría que nos apoyaba en privado” describe. Sin embargo, cuando llegó el momento de la votación solo obtuvieron siete votos a favor. “Muchos no acudieron para no dar la cara”, explica.

“En Honduras la anticoncepción de emergencia está prohibida desde hace 11 años”, recuerda, y explica que esta decisión fue rechazada por más de la mitad de la población. “Nos manifestamos, pero todo lo que hicimos pasó desapercibido.” Considera que faltan muchos años para que algo cambie en su país, done el nivel educativo es muy bajo y por tanto no hay un acceso a información sobre derechos reproductivos y sexuales. Concluye asegurando que “seguimos trabajando para crear esta conciencia e influir en las más jóvenes. Alguna vez se logrará, pero yo seguramente no lo vea”, concluye.

Nicaragua

La realidad en Nicaragua la conoce de primera mano Mayte Ochoa, trabajadora social y activista feminista. “El movimiento feminista aquí es uno de los movimientos más fuertes de América Latina, pero nos enfrentamos a un régimen que ha logrado desmovilizarnos. Habíamos avanzado mucho hasta que en 2016 nos unimos a los países que tienen un código penal más restrictivo.”

Una mujer que en el país centroamericano decide abortar y es denunciada, puede ser condenada a hasta cuatro años de cárcel. De la misma forma se condena también a la persona que la ha ayudado. Ochoa destaca también que “es ilegal, pero no hay una persecución severa como ocurre en El Salvador o en Honduras. La dimensión de la penalización es un tema de la agenda pública que el Estado utiliza para medir fuerzas y negociar.” Añade que se enfrentan a una sociedad muy polarizada. “Nos hemos unido para debatir la libertad de Nicaragua y sobrevivir, pero, incluso dentro de la sociedad civil esas mismas fuerzas se oponen a los derechos de las mujeres”.

Es importante señalar que la anticoncepción de emergencia está permitida, aunque considera que “el gran desafío es la implementación. Tenemos un sistema de salud muy precario, con la pandemia todo ha empeorado y ha disminuido significativamente la atención a las mujeres”.

Argentina marcará el rumbo en el resto de América Latina

Tras lo ocurrido en Argentina ahora todos se preguntan cuándo y cuál será el siguiente país, aunque los ojos están puestos en Colombia y Chile. “En Colombia hay un recurso constitucional, conocido como Causa Justa, para sacar el aborto del código penal y ponerlo en el código de salud. Por otro lado, en Chile está el debate de la nueva constitución que también aborda esta cuestión”, asegura Herrera.

En Argentina se ha conseguido después de muchos años de lucha, recuerda la socióloga León Trujillo, y asegura que “esta causa ha sido única, el tema se ha planteado en clave de la agenda feminista. Argentina tiene la originalidad del movimiento”

Las expertas coinciden en valorar que la despenalización del aborto en Argentina definitivamente tendrá un impacto en el continente. Señalan que es un paso fundamental de colocar en un lugar privilegiado los derechos de las mujeres.

Todas coinciden en la cantidad de argumentos de peso, en la estrategia y en la capacidad de involucrar a las jóvenes de la marea verde. La esperanza es la palabra que más repiten con la intención de que algunos de estos pañuelos verdes ondeen algún día en El Salvador, Nicaragua y Honduras.

Rtve


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