Centroamérica | Melissa Raudales, defensora de DDHH y de migrantes: “La presión de EEUU obligó a los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras a someterse a sus políticas migratorias”

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Entrevista a Melissa Raudales, defensora de DDHH y migrantes

Por Denise Godoy, de la redacción de NODAL

Golpeados por la crisis humanitaria y la violencia, unos cuatro mil migrantes partieron el pasado fin de semana desde Honduras en una nueva caravana rumbo a Estados Unidos. En su paso por Guatemala, el gobierno de Alejandro Giammattei logró detener su avance reprimiendo por dos días consecutivos a quienes intentaban cruzar la frontera. En entrevista con NODAL, Melissa Raudales, activista hondureña y defensora de DDHH y migrantes, analiza el fenómeno de estas caravanas, las respuestas de los gobiernos y asegura que “ocho de cada diez mujeres son abusadas sexualmente en la ruta migratoria”.

¿Cuál es la principal causa de la migración en Centroamérica y particularmente en Honduras?

Es multicausal, empezando por la fragilidad democrática del Estado que no tiene credibilidad por parte de los y las ciudadanas. Desde 2009, con el golpe de Estado, la fragilidad política ha desencadenado violencia generalizada, violaciones a los derechos humanos y una desprotección a la ciudadanía. Según el estudio de la Comisión Interinstitucional para la Protección de las Personas Desplazadas por la Violencia (CIPPDV), desde 2014 al 2019 se han desplazado 247 mil personas por la violencia interna y el Estado carece de capacidades de respuesta. En el ámbito político, varios funcionarios públicos han sido señalados por la Justicia estadounidense por casos de corrupción, incluyendo al presidente y a su hermano. No obstante, mediante el control absoluto de los medios locales, este tipo de noticias no llegan a la ciudadanía ni tampoco son investigados dentro del país. También han salido a la luz casos de corrupción en la compra de hospitales móviles. Además es importante tener en cuenta que Honduras es uno de los países más pobres de América.

En 2018 se conformó un flujo migratorio mixto denominado “Caravana de Migrantes”, convocada desde las redes sociales y alrededor de cuatro mil personas salieron bajo la consigna “Refugio: en Honduras nos matan” y el 15 de enero de 2019 se formó otro grupo bajo la misma modalidad. Las personas consideraban este método migratorio como el más favorable ya que eran una masa grande y se podían cuidar entre ellos, también disminuía costos en el pago de un guía o “Coyote”. Asimismo, esto les permitía evadir fácilmente las leyes migratorias ya que no toda la población cumplía con los requisitos establecidos por cada país que cruzaban, pero la necesidad era superior.

Hasta la fecha, se han movilizado al menos tres caravanas de migrantes por año. Las políticas migratorias han sido más fuertes desde entonces, incluyendo la represión con agentes de fuerzas especiales y la detención de la población.

Además, en noviembre han ocurrido las mayores catástrofes naturales provocados por tormentas tropicales y dos huracanes, ETA y IOTA, que afectaron en Nicaragua, Honduras y Guatemala. Los dos huracanes dejaron al menos 94 muertos y casi 4 millones de damnificados. El más afectado fue Honduras con devastaciones de áreas completas de agricultura, ciudades e industrias, algunas han sido decretadas inhabilitarles.

¿Qué opina acerca de las políticas migratorias de los gobiernos centroamericanos y de México? ¿Cuál es el trato que reciben en su marcha hacia EEUU?

Sabemos que los gobiernos parten del principio de soberanía, por lo que apelamos al derecho internacional humanitario, ya que como región centroamericana compartimos contextos sociales, políticos y migratorios. Es imperativo una lectura más humanizada y menos militarista. Comprendemos los cambios de gobierno que han surgido en EEUU y México, que parecen prometedores. No obstante, las políticas migratorias que han sostenido dejan mucho que desear, como ser la de “Tolerancia Cero” de Donald Trump que implica la separación familiar de menores de edad y deportación de sus padres.

La presión política de EEUU bajo amenazas de suspender proyectos, inversión y apoyo militar a los países de la región ha obligado a los gobiernos de México, Guatemala, El Salvador y Honduras a someterse a sus políticas migratorias. Como ejemplo tenemos el Acuerdo de Cooperación de Asilo (ACA) por el cual pretenden fortalecer las capacidades de asilo en los países de orígenes para dar respuesta a la demanda de personas solicitantes de refugio. Sin embargo, carece de congruencia en vista de que estos países son los mayores expulsores de migrantes debido al contexto político, social y económico y las personas expresan no querer acceder al acuerdo por considerarlo ineficaz. Una de las razones por las cuales esta política migratoria es nociva para la población es por el contexto de existencia del crimen organizado de las maras y pandillas, que tienen una red muy estructurada y funcional de comunicación desde Honduras hasta México. Las personas prefieren arriesgar sus vidas por cumplir la ruta migratoria y arriesgarse a la suerte antes de quedarse en la región.

¿Cuáles son los riesgos y dificultades que enfrentan las mujeres migrantes?

Honduras es un país con una deuda histórica en materia de derechos de las mujeres, sobre todo sexuales y reproductivos. Desde 2009 por acuerdo ministerial quedó prohibido el uso y venta de la Pastilla Anticonceptiva de Emergencia, argumentado ser abortiva. Asimismo, no existe un programa de educación de derechos sexuales y reproductivos en el sistema escolar, pese a los múltiples intentos de integrarlo. También se ha luchado para que el Estado apruebe el Protocolo de Atención Integral a Victimas Sobrevivientes de Violencia Sexual, que incluya la PAE como componente de prevención ante embarazos no deseados, ya que en Honduras el aborto por cualquier causal e inclusive el espontaneo es penalizado y criminalizado. Las denuncias por violencia doméstica e intrafamiliar registradas en 2017 fueron 50.231, en 2018 de 72.600 y en 2019 la cifra ascendió a 94.720, lo que evidencia un fuerte incremento de denuncias en los últimos tres años y todo apunta a que el 2020 no será la excepción ya que se totalizan casi 50 mil denuncias en la primera mitad del año.

Desde 2014 se ha visto una feminización de la migración en donde se puede observar un incremento de migración de grupos familiares nucleados en su mayoría de jefatura femenina. Los riesgos que conlleva emprender la ruta migratoria siendo mujer se convierte en territorio de disputa de las redes de trata para la explotación sexual y trabajo forzado. Asimismo, informes reportados reflejan que ocho de cada diez mujeres son abusadas sexualmente en la ruta migratoria, específicamente en México. Cabe mencionar que la mayoría de las mujeres que emigran lo hacen con sus hijos debido al abandono e irresponsabilidad de los conyugues, no reciben atención o contribución para la crianza de los menores, por lo cual los llevan con ellas. El poder trabajar en la ruta migratoria se les complica, no tienen quien les cuide a los menores y es por ello por lo que son las personas más vulnerables en el trayecto. Otra de las violencias que viven las mujeres se relaciona con los embarazos producto de abuso sexual en la ruta migratoria ya que, desde Honduras hasta México, el aborto es penalizado, lo que orilla a las mujeres a buscar asistencia médica clandestina. Es impresionante como en el imaginario colectivo de las mujeres algunas asumen como cuota de viaje el riesgo de ser violadas, lo que nos debería alarmar y hacer esos análisis con enfoque de género, porque la ruta es violenta en sí pero el peor precio la pagan las mujeres y la niñez.


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