Colombia | Se identifican 29 variantes de coronavirus y colapsan los hospitales en Bogotá

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Colombia ha identificado 29 linajes de covid-19

El Instituto Nacional de Salud (INS) publicó este miércoles el mapa de vigilancia genómica que muestra el trabajo realizado para identificar mutaciones del covid-19 en el país.

Según el INS, a Corte del 13 de enero, Colombia ha identificado 29 linajes, seis de ellos en los últimos días, en los cuales se encontró, por ejemplo, una cepa que ya había sido descrita en Perú.

A la fecha, se han procesado más de 520 muestras para obtener un total de 250 secuencias del virus en el país.

Sin embargo, según confirmó el ministro de Salud, Fernando Ruiz, en el trabajo de vigilancia genómica no se ha revelado la presencia de la cepa británica en el país, una cepa identificada en Reino Unido que es entre 50% y 70% más contagiosa, pero que hasta el momento no ha demostrado ser más letal.

La distribución geográfica de los linajes indica que en la ciudad de Bogotá predomina el linaje B.1.5.32. En Antioquia predomina la cepa B.1, al igual que en el departamento del Valle del Cauca.

Según ha explicado el Ministerio de Salud, un virus como el covid-19 muta entre una y dos veces por mes, por lo que es normal la presencia de nuevas cepas. Hasta el momento, se han detectado más de 800 linajes del virus en todo el mundo.

El País


Unidades de Cuidado Intensivo de Bogotá al 91.5%: ¿Cuándo se habla de un colapso del sistema?

Por Pablo Correa y Mónica Rivera 

“Estamos al 100%”, responde Julio Cesar Castellanos, director del Hospital San Ignacio de Bogotá. “Todo está lleno”, dijo también Gilberto Mejía, director de la Clínica Shaio. En la Fundación Santa Fe el escenario es el mismo: Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) atiborradas, cuidados intermedios llenos y pacientes en urgencias confiando en que su caso no empeore. La historia se repite por toda la ciudad.

En Saludata, el portal en el que la Secretaría de Salud de Bogotá publica estadísticas de Covid-19, las cifras del ocupación en las UCI aparecen dentro de un globo rojo que marca “91.5%” al 14 de enero. Solo quedan 199 camas de las 2.342 disponibles para todas las patologías en la ciudad, pero además los indicadores revelan que cinco de cada seis personas internadas en estos lugares, lo están por cuenta del coronavirus.

La alcaldesa de Bogotá Claudia López y los principales funcionarios de su administración son cautos con las palabras y las cifras y, por lo general, tratan de hacer énfasis en aspectos positivos: “Gracias por cuidarnos entre todos. Bogotá ha hecho la mayor expansión hospitalaria del país, pasamos de 935 a 2.330 UCI, hasta el tope de personal especializado disponible y ahí estamos casi al límite. En medicamentos y oxígeno estamos plenamente abastecidos”.

Las últimas dos semanas han sido un contrapunteo constante con las asociaciones médicas y líderes del sector que reclaman más precisión en las cifras, señalan problemas en el traslado de los pacientes, desabastecimiento de algunos medicamentos y la fatiga de médicos y personal de enfermería. La Personería Distrital también ha manifestado su preocupación. En un informe que presentaron sus funcionarios tras visitar clínicas y hospitales de la ciudad, plantearon que una cama habilitada no es lo mismo que una activa ya que esta última es la que cuenta con los insumo y el personal para brindar atención. Además, alertaron que camas ocupadas por otras patologías estaban reportadas como vacías.

Desde que comenzó esta pandemia el gran temor ha sido el riesgo de que colapsaran los sistemas hospitalarios. Ocurrió en el norte de Italia en los primeros meses de 2020. Ocurrió en Guayaquil, Ecuador, y en Manaos, Brasil, donde el flujo de pacientes superó las capacidades de atención local. La pregunta en este punto para Bogotá es: ¿Cuándo y cómo realmente colapsa un sistema de salud?

No es un problema, son dos

El doctor Mejía, de la Clínica Shaio, responde: “Hay un colapso del sistema cuando mi calidad de atención se baja lo suficiente para poner en riesgo la vida de un paciente. Cuando comienzo a atender mal un paciente es un colapso y estamos muy cerca de que eso”. Durante la reunión con los encargados de los diferentes servicios de la clínica el reporte que le presentaron lo dejó muy preocupado. En Urgencias tenían 35 pacientes que necesitaban ser hospitalizados pero ya no tenían cómo hacerlo así que fue necesario comenzar a coordinar su remisión a otros centros de atención. Entre los hospitalizados tenían 11 pacientes que requerían una unidad de cuidado intensivo pero todas estaban llenas. Llevaron cuatro ventiladores a la unidad de Urgencias para intubar pacientes. “Es una situación dramática. Es crudo decirlo pero cuando muere alguien hay otro esperando esa cama en las unidades de cuidado intensivo”.

Mejía como otros de sus colegas al frente de hospitales en la capital se han dedicado a expandir todo lo que pueden la capacidad interna a través de todo tipo de maniobras: reclutando personal extra, reasignando funciones, sacando el mejor provecho de camas en todas las salas del hospital, reorganizando espacios, duplicando esfuerzos. “En este momento no podemos crecer más. Urgencias, por ejemplo, está al 200% de atención. Físicamente no podemos aceptar más pacientes”, dice. En una situación idéntica se encuentra el hospital San José y las clínicas Reina Sofía, Palermo y Mederi.

Pero el problema no es solamente el Covid-19. Un año de pandemia, cuarentenas, cancelación de citas médicas que no se consideraban urgentes, desembocaron en una demanda de atención por parte de pacientes con otras patologías. “Tenemos dos emergencias, Covid y lo que no se atendió el año pasado”, dice.

Esperar a que alguien muera o se salve

Al otro costado de la ciudad, en las faldas de los cerros orientales de Bogotá donde se asienta el Hospital San Ignacio, las noticias son similares. Julio César Castellanos, gerente de la institución adscrita a la Universidad Javeriana, dice que todas las capacidades de cuidado ventilatorio que tienen “están copadas” y medio hospital está con pacientes respiratorios. Su diagnóstico coincide con el de Mejía: “tenemos los dos picos, el de enfermedades que se agravaron este año y el pico de Covid-19”.

Castellanos dice que no sirve de nada pensar en la palabra “colapso”. “¿Qué sacamos con eso? Eso no nos hace aparecer más medicamentos, ni más personal especializado”, responde. Al otro lado de la línea telefónica se escucha su voz flemática y pausada: “Si nos intranquilizamos le va peor a los pacientes. En situaciones críticas hay que actuar con cabeza fría. Estamos usando todo lo que tenemos y viendo cómo ampliar la capacidad un poco más”.

Para Castellanos ese “91.5% de ocupación” lo que significa es que los grandes hospitales ya están al límite y cuando llega un nuevo paciente que necesita cuidado intensivo su suerte depende de que alguien muera o salga adelante o de que aparezca alguna cama disponible en algún lugar de la ciudad. Sin embargo, los procesos de remisión en esos casos son complejos porque requieren ambulancias medicalizadas y puede tomar más de 12 horas.

Los hospitales no son de caucho

“Estamos resistiendo al máximo, haciendo lo humanamente posible por atender a todos, pero los sistemas de salud y hospitalarios no son de caucho”, responde Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales. El temor de un colapso ha estado entre gerentes de hospitales y profesionales de la salud desde que se conocieron las primeras noticias de lo que ocurría en China. En una primera fase, cuenta Giraldo, el sector hospitalario impulsó una primera expansión de capacidades con lo que tenían a la mano. La segunda fase, que recibió mucha más atención mediática, fue el crecimiento espectacular de unidades de cuidado intensivo al pasar de unas 5.000 a casi 12.000 en todo el país. En los últimos meses, dice, las instituciones comenzaron una tercera fase de expansión interna haciendo una serie de adecuaciones y maniobras gracias a las cuales están soportando este pico.

“No diría que se puede hablar de colapso”, dice para cerrar la conversación, “Estamos resistiendo y haciendo todo tipo de maniobras para evitar que se diga colapso. Pero ojo, aquí tiene que entender el país y toda la población que se hace lo humanamente posible. No es una frase de cajón. Es exacta. Y eso se hace hasta que hay talento humano. Muchos creen que es importar camas y ventiladores y con eso hay expansión. No. La creación de equipos humanos que pueden atender no se da la velocidad a la que se expande la enfermedad”. Su cálculo es que el sistema logrará en los próximos días salir adelante y ver un descenso de las cifras.

¿Qué pasa cuando se saturan los hospitales?

Es difícil traducir palabras como “colapso” o “saturación” de un sistema de salud en medio de una pandemia. Un grupo de investigadores británicos, en un artículo publicado de forma anticipada y sin la correspondiente revisión de calidad, intentó determinar si existe una asociación entre las tasas de supervivencia en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y la ocupación de la unidad el día del ingreso.

“La virulencia del SARS-CoV-2 ha provocado preocupaciones sobre la capacidad de los hospitales para atender eficazmente a la gran cantidad de personas afectadas. En particular, varios países informaron haber operado cerca o en su capacidad de cuidados intensivos durante la pandemia de COVID-19, aunque el impacto de esto en los resultados de los pacientes sigue sin estar claro”, explicaron en su artículo.

El grupo de investigadores del Imperial College, recopiló datos de 114 hospitales correspondientes a 4.032 adultos que ingresaron a unidades de cuidado intensivo en Inglaterra entre el 2 de abril y el 1 de junio de 2020, con diagnóstico de COVID-19.

La conclusión, tal vez obvia para los que trabajan en ese campo, deja claro por qué es un riesgo que los hospitales trabajen al 100% de su capacidad: cuando las unidades de cuidados intensivos pasan de cero camas ocupadas a cada cama llena, los pacientes tienen un 92% más de riesgo de muerte por Covid-19. “El aumento de la ocupación de camas compatibles con la ventilación mecánica, un indicador de la tensión operativa, se asocia con un mayor riesgo de mortalidad para las personas ingresadas en la UCI”, anotaron.

“Haremos lo necesario para no llegar a ese punto”

El secretario de Salud, Alejandro Gómez, cree que la ciudad está cerca de dejar atrás este mal momento: “Calculamos que el último gran evento que pudo haber generado grandes contagios fueron las festividades de fin de año. Deberíamos a partir de esta semana tener una disminución en el incremento diario de casos. Ya llevamos dos días en 92% en ocupación de UCI por covid-19. Eso nos nos permite dar un parte de tranquilidad pero si esperaríamos que durante esta semana y la siguiente comience a estabilizarse la ocupación y empece a bajar”.

En las últimas horas la Personería de Bogotá afirmó que la demanda de camas para pacientes con Covid-19 superó la disponibilidad. La alcaldesa Claudia López negó que estemos en ese punto.

De acuerdo con el secretario de Salud, el colapso para el Distrito se daría en el momento que el sistema dejara de funcionar, “que ya no se cuente con camas de cuidados intensivos y urgencias y que se llegue al 100% de la ocupación, pero haremos lo necesario para no llegar a ese punto”, dijo Gómez.

El Espectador


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