La seguridad social en la adaptación al cambio climático – Por Itzcoatl Jacinto Vergara

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La seguridad social en la adaptación al cambio climático

Por Itzcoatl Jacinto Vergara *

El cambio climático ha sido identificado como uno de los retos más relevantes para el futuro inmediato de la humanidad, debido a que sus repercusiones son potencialmente adversas para el mantenimiento de la vida de las sociedades y los ecosistemas. Este fenómeno forma parte de los ciclos de la Tierra, pero se ha visto acelerado en un periodo récord (350 años, aproximadamente) como consecuencia de las actividades productivas y económicas del ser humano. Aunque las estimaciones sobre sus trayectorias e impactos tienen márgenes de incertidumbre, su desarrollo es innegable y sus efectos ya pueden percibirse en todo el mundo.(1)

El cambio climático es identificable mediante mediciones que abarcan periodos largos de tiempo y, si bien se debe en principio a procesos naturales, es acelerado por impactos de la actividad humana. (2) Esto condiciona la continuidad de las características actuales de los ecosistemas, sus ciclos físico-químicos y biológicos, además de dificultar el desarrollo de las sociedades.

Debido a la concentración de gases de efecto invernadero (GEi) en la atmósfera (3), la temperatura media global ha aumenta-do desde el periodo 1850-1900. Para 2100 este cambio será mayor a 1.5ºC e incluso podría rebasar los 2ºC.(4) Este calentamiento (que por sí solo es un fenómeno, pero que repercute en el cambio de las condiciones climáticas) tiene consecuencias directas y variables en las diferentes regiones del planeta. Aunado a esto, también es necesario mencionar que los océanos acumulan 90% de la energía del sistema climático(5), lo que incide en los ecosistemas marinos y las actividades humanas relacionadas con él. Los efectos más notorios de esto han sido los eventos hidrometeorológicos extremos (huracanes, tormentas y depresiones tropicales, nevadas, granizadas y sequías), caracterizados por la rareza con que suceden, su intensidad —sobre todo, si rebasan ciertos umbrales regulares definidos por parámetros científicos internacionales— y los daños que ocasionan en el ambiente, la economía y la sociedad.(6)

Por su geografía, México tiene una alta exposición a estos sucesos, que aumentará especialmente —de acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (inECC)— en los siguientes aspectos:

  1. Pérdida de la biodiversidad en ecosistemas terrestres y marinos.
  2. Inundaciones en regiones costeras bajas, con daños a infraestructura y actividades productivas.
  3. Falta de agua en el trópico seco y latitudes medias, por disminución de la lluvia y tasas altas de evapotranspiración.
  4. Daños a la agricultura en latitudes bajas por falta de agua y salinización de los suelos.
  5. Propagación de enfermedades por proliferación de vectores.

La respuesta del gobierno mexicano a esta problemática se ha ajustado al consenso internacional y, consecuentemente, sigue las proposiciones del régimen acordado entre los estados, cuya dirección está a cargo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMnUCC).

En términos generales, la acción contra el cambio climático se clasifica en mitigación y adaptación. La primera es la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEi) mediante el impulso a las energías libres de carbono, el desarrollo y la aplicación de tecnología para terminar con el uso de combustibles o materiales derivados del petróleo, alcanzar tasa cero de deforestación y promover la conservación de ecosistemas con capacidad de absorción de dióxido de carbono. La adaptación al cambio climático se centra en la atención de los efectos inevitables que, por la concentración actual de GEi en la atmósfera y los océanos, se harán presentes en los ecosistemas y las sociedades. Implica una gestión de los riesgos que genera el cambio climático por medio de prácticas, técnicas y políticas para aumentar la resistencia y adecuar el desarrollo —con las respectivas actividades productivas (basadas en la sustentabilidad) y el acceso a servicios básicos para el mantenimiento de la vida humana— a las transformaciones en los medios naturales, sus servicios y recursos.(7)

La adaptación al cambio climático busca reducir la vulnerabilidad socioecológica como condición de desventaja en los niveles de exposición, sensibilidad y adaptabilidad de los sistemas sociales y ecológicos ante las amenazas de este fenómeno. Al mismo tiempo, incorpora un componente para construir o fortalecer las capacidades de los sistemas para soportar los impactos y recuperarse de ellos. Este componente es la resiliencia, que permitirá a los sistemas “absorber una alteración sin perder ni su estructura básica o sus modos de funcionamiento, ni su capacidad de autoorganización, ni su capacidad de adaptación al estrés o al cambio”.(8)

Con estos elementos, se plantea un modelo de atención a la población más expuesta a fenómenos hidrometeorológicos extremos. Se trata de adecuar los sistemas a nuevas circunstancias ambientales y climáticas, pero también de incursionar en asuntos sociales que conllevan mayor complejidad. Por medio de la adaptación al cambio climático y la resiliencia, se pretende trabajar sobre la vulnerabilidad social. Por lo regular, ésta es vista como una condición de cualquier sociedad, cuando en realidad se trata de un proceso compuesto por otros procesos complejos, como la pobreza, la marginación, la exclusión y diversos tipos de desigualdad que afectan el acceso de ciertos grupos sociales al cumplimiento de sus derechos. Aunque se piense lo contrario, esto no es un tema ajeno al cambio climático, porque si lo que se intenta es que las comunidades creen capacidades para enfrentar eventos extremos, resulta necesario incidir a profundidad en las causas de las desventajas sociales. De otra manera, sólo se estarán realizando tareas de asistencia y reconstrucción de las comunidades que resulten afectadas por huracanes, sequías o modificaciones más radicales y duraderas en los medios de vida.

Como se dijo, en México se ha procedido de acuerdo con los compromisos internacionales para atender la problemática. Desde 2012 comenzó a definirse un marco legal-institucional fundamentado en la Ley General de Cambio Climático, que cuenta con dos instrumentos de política pública: la Estrategia Nacional de Cambio Climático y el Programa Especial de Cambio Climático. Su mecanismo rector es el Sistema Nacional de Cambio Climático, en el que concurren organismos especializados, como el inECC, la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, el Consejo de Cambio Climático y representantes del Congreso de la Unión, las entidades federativas y los municipios.

No obstante, el andamiaje de la política tiene una serie de limitaciones que dificultan la implementación de las actividades y los programas, como se explicará en lo subsecuente. Aun cuando el modelo carece de profundidad para acometer la vulnerabilidad social, el retraso en su aplicación puede elevar los costos económicos, humanos y sociales en el futuro, para resolver los daños que vayan ocurriendo conforme se acentúen los efectos del cambio climático.

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Notas

1iPCC, “Understanding Climate Change. 22 Years of iPCC Assessment”, 2010. Disponible en https://archive.ipcc.ch/pdf/press/ipcc_leaflets_2010/ipcc-bro-chure_understanding.pdf

2 Idem.

3  Los gases de efecto invernadero son, principalmente, dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, que se emiten por el uso de combustibles fósiles y fertilizantes, el manejo de residuos y la deforestación, entre otras fuentes.

4 iPCC, Cambio climático 2014. Informe de síntesis. Resumen para respon-sables de políticas, 2014. Disponible en https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/02/AR5_sYR_FinAL_sPM_es.pdf

5 Idem.

6  Adrián Fernández, Cambio climático: una visión desde México, Semarnat, México, 2004.

7 FAO, Adaptación de la agricultura al cambio climático, 2014. Disponible en http://www.fao.org/3/a-i7175s.pdf

8 iPCC, 2014.

* Politólogo egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde también se graduó en la maestría en Gobierno y Asuntos Públicos. Cuenta con estudios en temas ambientales, políticaspúblicas, género y sobre análisis de vulnerabilidad social. Ha realizado investigación acerca de la política nacional de adaptación al cambio climático, enfocada en la atención de grupos vulnerables.


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