Santiago O’Donnell, periodista y autor de Argenleaks y Politileaks: “La oferta de asilo de México jugó en contra de Julian Assange”

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Santiago O’Donnell, periodista y autor de Argenleaks y Politileaks

Por Denise Godoy, de la redacción de NODAL

El lunes 4 de enero el Poder Judicial británico negó el pedido de extradición de Julian Assange para que sea juzgado en Estados Unidos tras considerar su estado de salud mental argumentando riesgo de suicidio. Días después, la jueza a cargo del caso le denegó la libertad condicional por riesgo de fuga. El fundador de Wikeleaks se encuentra en una cárcel de máxima seguridad en Belmarsh desde hace más de 20 meses, acusado de espionaje, luego de que Lenín Moreno le revocara el asilo político en la embajada de Ecuador en Londres, donde había permanecido siete años. Recientemente, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador manifestó su intención de tramitar un asilo diplomático al periodista.

En conversación con NODAL, Santiago O’Donnell, periodista argentino y autor de Argenleaks y Politileaks, reflexiona acerca del proceso judicial que enfrenta Assange y de los intereses de EEUU en su extradición, como así también de las filtraciones que involucraron a los gobiernos de América Latina.

-¿Cuál es la situación de Julian Assange tras el fallo de la Corte británica?

Fue negada la extradición a EEUU, por razones de salud mental en riesgo de suicidio, a una cárcel de alta seguridad en Colorado adonde iba a ser enviado en condiciones muy rigurosas. También hubo una audiencia para fijar un monto para que pueda salir en libertad provisional que le fue negada por riesgo de fuga y ahora tendrá que esperar a la apelación de EEUU, que podrá durar unos dos meses, y luego de ello podrá pedir la libertad. Si la apelación queda fija no habría motivos para detenerlo y si EEUU vuelve apelar a una Corte superior los abogados de Assange podrían volver a pedir su liberación.

-¿Cuáles son las claves de las filtraciones de WikilLeaks que involucran a América Latina? ¿Qué rol cumple EEUU?

Hubo dos filtraciones muy importantes. Una son los manuales de uso de la cárcel de Guantánamo donde EEUU tiene prisioneros a personas acusadas de terrorismo en condiciones muy irregulares. La segunda es el llamado Cablegate, que son unos 250 mil cables de todo el mundo y abarcan un periodo de aproximadamente nueve años, entre el 2000 y el 2009, donde la región tuvo su parte. Hay cables de cómo EEUU apoyó el golpe fallido de Pedro Carmona contra Hugo Chávez. Sobre Argentina hubo revelaciones acerca de la colaboración entre la embajada estadounidense y el grupo Clarín; sobre el fiscal Nisman y cómo él trabajaba prácticamente para la embajada siguiendo sus instrucciones, como la de no investigar la pista Siria o la conexión local en el atentado a la mutual AMIA. En Paraguay, sobre la expansión de la guerrilla de Ejército de Liberación del Pueblo Paraguayo (EPP) y las distintas maneras en que el presidente Fernando Lugo intentó combatirlos. En Brasil hay un cable muy importante de Lula que, mucho antes de 2005 y de que Hugo Chávez y Néstor Kirchner se pronunciaran en contra del ALCA, prácticamente en soledad frenó el acuerdo comercial continental que propiciaba George Bush hijo.

En Argentina hubo muchas otras revelaciones. Algo bastante sorprendente fue cómo EEUU a través de su subsecretario para América Latina, Thomas Shannon, apoyó al gobierno argentino en la pelea contra las patronales del campo con la famosa Ley 125 en 2008. También varios acuerdos de colaboración muy estrecha que no se conocían entre Néstor Kirchner y la embajada de EEUU en temas de drogas, aduana y migraciones, y después un poco de cómo esa relación se fue enfriando cuando asume Cristina Fernández.

-¿Qué opina acerca de la intención de AMLO de brindarle asilo político a Assange en México?

La oferta de López Obrador no sé si fue muy pensada o si fue consultada pero creo que le terminó jugando en contra a Assange ya que fue utilizado por la fiscalía en representación de EEUU para argumentar que Assange no debería ser puesto en libertad condicional en la sesión del 6 de enero, en la que la jueza Baraitser se la termina negando. Habiendo estado siete años exiliado en la embajada de Ecuador, lo que para para la Justicia británica fue una violación a las condiciones de libertad condicional y un escape de la Justicia, esta nueva oferta de asilo daba a entender que le facilitaría el refugiarse en la embajada de México mientras cumplía con sus trámites legales en libertad condicional en Gran Bretaña.

Si bien las circunstancias son muy distintas, porque creo que Assange está ganando el juicio, no le conviene volver a enfrentarse con la Justicia y además no está en condiciones físicas ni mentales para aguantar otro periodo prolongado dentro de una embajada. Aunque la propia gente de Wikileaks aclaró que el ofrecimiento de asilo era para después de terminada la situación judicial y para que él viaje directamente a México. Por otro lado, el padre de Assange había pedido a Nueva Zelanda que también lo asilara, con lo cual no sé si esta invitación de México tuvo el visto bueno de Wikileaks, pero por lo sucedido en la audiencia fue una maniobra que terminó perjudicando la estrategia legal de Assange.

-El gobierno de Lenin Moreno retiró el asilo a Assange luego de siete años facilitando su captura ¿Qué intereses hubo detrás de esta decisión?

Rafael Correa había basado gran parte de su política exterior en darle asilo a Assange, lo cual lo movió hacia una alianza con países opositores a EEUU como Irán y Rusia en ese momento. Me parece que Lenín Moreno hizo un giro de política exterior muy fuerte hacia un alineamiento casi incondicional con EEUU. También permite que se lo espíe a Assange y esa información de inteligencia recabada ilegalmente es traspasada a EEUU y después lo más llamativo de todo es que permite que se asalte la embajada de Ecuador para que la policía británica se lo lleve preso. Algo totalmente sin precedentes y muy dañino para la soberanía de Ecuador y para el principio de asilo y de violabilidad de las embajadas. Que un país invite a otro a enviar fuerzas policiales contra una persona que había obtenido asilo diplomático, y que además era ciudadano de ese país, me parece que fue un acto de gran irresponsabilidad por parte del gobierno de Moreno.

-¿Cuál es el trasfondo político de la negativa de la jueza británica de extraditar a Assange?

La negativa de la jueza por un tema de salud es un compromiso político que está directamente relacionado con el cambio de gobierno de EEUU. Es decir, era Donald Trump quien quería llevárselo a Assange. Ahora asume John Biden que fue el vicepresidente de Obama, quien tenía una política muy distinta con respecto a Wikileaks y Assange. Si bien consideraba que eran terroristas, que no eran periodistas y que habían dañado la seguridad nacional, entendían que no podía ser juzgado en EEUU por las protecciones que da la primera enmienda a la libertad de prensa y de expresión y porque no veían cómo podían juzgarlo sin juzgar a sus socios editoriales, como el New York Times y a las publicaciones que hicieron otros diarios norteamericanos con lo cual era meterse en un gran lío.

La actitud de la jueza llama la atención porque durante el juicio de extradición se vio que no le daba mucha atención a los problemas de salud mental que constantemente presentaban los abogados de Assange y se negó a liberarlo cuando muchos presos no violentos fueron liberados por la pandemia. Está en una cárcel de máxima seguridad cuando su único delito fue el haber violado las condiciones de libertad condicional. No tiene ninguna deuda pendiente con la Justicia británica y solamente está en ese lugar por el pedido de captura de EEUU. Esta solución médica de alguna manera permite que la acusación siga en pie y al mismo tiempo evita que tenga que ir a EEUU a enfrentar un juicio que para Biden sería por lo menos incómodo.


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