América Latina | Dignidad e Infamia – Por Daniel Flores, especial para NODAL

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Daniel Flores(*), especial para NODAL

La Historia Latinoamericana es esa eterna carrera entre la infamia y la dignidad, que se escribe atrapada sobre un mismo punto suspensivo. Moviéndose inquieta, pero sobre la ilusión del titilar del cursor.

En Latinoamérica, Luis Almagro fue reelecto por los gobiernos del continente como representante de su organización regional más antigua (la OEA), para velar por la paz, la democracia y por el respeto al principio de no intervención. Pero desde ahí, y solo un año antes de su reelección, Almagro había intervenido para deslegitimar un proceso electoral en Bolivia, que lo habían ganado los indios, para provocar una larga crisis de democracia, de persecución política y de violación de derechos humanos.

En Chile, el Gobierno de Piñera, que ha violado sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos y ciudadanas, que han salido a protestar por una vida digna, ha propuesto a quien fuera su Ministra de Justicia, Patricia Pérez, como miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Vale decir que, el mismo gobierno que enfrenta más de 2mil quinientas querellas contra agentes del Estado por violaciones a los Derechos Humanos, decenas de muertes, cientos de mutilaciones oculares y miles de detenciones, hoy, pese a todo, pretende nombrar a una de los suyos como representante de una poderosa instancia regional de defensa, precisamente, de los derechos humanos y encargada de perseguir a los Estados que los violen.

No es absurdo. Porque la Historia es, como decía Borges, una trama entre dos historias, una criminal y otra escénica, en esta historia los que luchan por su dignidad ponen las víctimas, y los infames a los suyos, para que la escriban desde el escenario que son las instituciones. Porque de eso se trata ganar, de escribir la historia. La verdad es la mentira que triunfa, la mentira que toleramos, decía Nietzsche, y en Latinoamérica, la verdad es esa infamia que titila. Esa fábula que se ancla en el horror.

Los Gobiernos de turno, no pueden seguir usando los nombramientos internacionales como formas de colocar en la escena institucional a los suyos, para que respalden arbitrariamente la persecución de quienes luchan por su dignidad. Los movimientos sociales y las organizaciones políticas del continente debemos organizarnos para presionar por que, los representantes regionales de las instituciones llamadas a velar por la democracia y los derechos humanos, puedan independizarse de las decisiones arbitrarias, de, precisamente, los Estados que son los que pueden violar esos derechos. Porque, si seguimos dejando que sean los infames los que escriban la historia desde las instituciones, el mundo será esa infamia…–

(*) Antropólogo, Doctor en Sociología y Magíster en Ciencia Política. Equipo Grupo de Puebla. 


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