Ecuador | Hedonismo inteligente y otros demonios – Por Álex Ron

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Álex Ron *

Claude Levi Strauss, uno de los antropólogos más destacados del siglo XX, propuso la teoría de oposiciones binarias. Según el antropólogo estructuralista, el pensamiento humano se construye sobre la base de opuestos: dios-diablo; héroe-villano; bueno-malo; negro-blanco; hombre-mujer. Esta categorización u organización básica del pensamiento es la que ha servido a nuestra especie para comprender la realidad a partir de la creación de dicotomías. En política y economía tendríamos: izquierda-derecha; trabajadores-empresarios; explotadores-explotados; capital-trabajo. Si nos concretamos al Ecuador del siglo XXI, indudablemente, la oposición binaria más recurrente ha sido correísmo-anticorreísmo, desde allí se ha estructurado el mundo político, social y cultural de nuestro país.

Las últimas elecciones presidenciales celebradas el 7 de febrero, dejan un mapa político donde el 67% del electorado votó por partidos de izquierda o que se identifican con esta tendencia. Más que una victoria de Andrés Arauz, quien sobrevivió a un embate despiadado de los mass media, fue un voto de rechazo contra Lenín Moreno, Nebot, las cámaras de la producción, la mafia Bucaram, Ruptura de los 25 y las corporaciones mediáticas.

Yaku Pérez, el líder indígena de PK, podría romper la dicotomía correísmo-anticorreísmo irrumpiendo como un enemigo político incómodo, especialmente para el correísmo que siempre ha funcionado desde un binarismo publicitario, con el que se maneja desde lo comunicacional. Definitivamente, el guión del clan Alvarado quedó corto ante el outsider; porque Yaku no es banquero ni rico ni corrupto. Es un ecologista que transmite frescura, espontaneidad y que no sigue un discurso programado y predecible. Por ello, el mismo Correa, cuando Yaku aparecía como el contendor de Arauz, se adelantó a prestidigitar que Lasso pasaría a la segunda vuelta.

Ecuador sigue siendo una nación populista. Rafael Correa es el mayor soporte político de Arauz, pero al mismo tiempo es su máxima debilidad. La visceralidad del caudillo y su falta de alteridad generan rechazo en muchos sectores, especialmente de la clase media. En Quito (centro-norte) la votación de Lasso duplica a la de Arauz, en definitiva la clase media y la burguesía quiteña prefirieron apoyar a un banquero guayaquileño antes que darle el voto al delfín del correísmo. Incluso en el sur de Quito, bastión correísta, no ganó Arauz, triunfó Hervas. ¿Por qué este amplio rechazo en la capital, donde surgió políticamente el mashi? Tal vez por su dogmatismo en muchos temas delicados que requieren inteligencia emocional y respeto a la otredad. Tocaré un tema clave, un tema tabú para el correísmo: despenalización del aborto.

El mashi criticó duramente a Yaku Pérez acusándolo de defender la muerte de niños al estar a favor de la legalización del aborto. Utilizó una frase: “aborto por hedonismo”. Ésa frase reflejó irrespeto total por los derechos reproductivos de la mujer y por otro lado desconocimiento sobre el hedonismo. La corriente hedonista es una de las más interesantes propuestas filosóficas de Grecia. Epicuro, padre del “hedonismo inteligente”, construyó hace 2300 años una ética del placer cuyos principales componentes eran la prudencia, la sencillez y la moderación. Moderación… Sí, algo que siempre ha faltado en el progresismo conservador ecuatoriano del siglo XXI.

El socialismo del siglo XXI en Ecuador ha devenido en un movimiento keynesiano-caudillista, totalmente barroco, porque su líder admira al Che, a Fidel y a Eloy Alfaro mientras defiende postulados del opus dei (Plan Familia). Lo real es que no puedes hablar de calidad de vida o Sumak kawsay si te vas en contra de los derechos reproductivos de la mujer. En una investigación publicada en The Lancet se concluye que la proporción de abortos seguros desciende de 87% al 25% según el grado de restricción de la legislación vigente. En Latinoamérica sólo cuatro países han legalizado las interrupciones voluntarias: Cuba, Uruguay, Argentina y Guyana.

Según Paolo Mocagatta, politólogo de la USFQ, el 60% de los votantes se identifican con la derecha por el tema religioso. De ahí la permanente utilización de simbología religiosa por parte del correísmo. Correa levantó su discurso sobre la base de lo que la gente quería escuchar. Tenemos una población con férrea tradición religiosa y para la mayoría hablar de aborto es un sacrilegio. Sin embargo los movimientos feministas en el mundo han logrado algunas victorias políticas en el campo de los derechos reproductivos de la mujer, la Argentina de Alberto Fernández, después de un amplio debate, legalizó el aborto.

Legalizar el aborto no es una invitación a que las mujeres aborten. En los países europeos y sudamericanos, donde ha sido legalizado, existe una disminución en el número de interrupciones voluntarias. Permitir que una mujer abusada sexualmente aborte es un derecho humano. Incluso en el caso de un descuido, la mujer tiene absoluta soberanía sobre su cuerpo para decidir si continúa o no, con el embarazo. Oponerse al aborto es castigar a un segmento poblacional vulnerable, porque las adolescentes con recursos económicos abortan en clínicas privadas, sin poner en riesgo su vida, mientras las chicas pobres se juegan la vida en clínicas clandestinas cuando desean abortar. Definitivamente, como lo dijo el filósofo argentino Darío Sztajnszraber, el aborto es un tema político, no metafísico.

Epicuro planteaba que vivir significaba sentir desde el cuerpo porque el alma está formada por átomos. El epicureísmo se rebeló contra la religión por crear estigmas y supersticiones para que la gente viva con miedo. En pleno siglo XXI el aborto ha sido estigmatizado por las sociedades patriarcales que ven a la mujer que interrumpe voluntariamente su embarazo como una asesina.

Mientras el correísmo siga siendo un movimiento que estigmatiza a grupos feministas y ecologistas, simplemente viajará en dirección contraria al laicismo fundacional de Eloy Alfaro. No basta democratizar económicamente un país, es indispensable un cambio cultural. Retomo una frase de Rosa Luxemburgo: “Quien es feminista y no es de izquierdas, carece de estrategia. Quien es de izquierdas y no es feminista carece de profundidad.”

Plan V

* Escritor y catedrático universitario.


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