Juan Guaidó, líder opositor venezolano: “El apoyo a la causa venezolana está intacto”

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Por Maolis Castro

El 23 de febrero de 2019 el mundo enfocó su mirada sobre Cúcuta, una ciudad colombiana fronteriza con Venezuela. Desde ahí Juan Guaidó, jefe del Legislativo y reconocido por más de 50 países como Presidente interino de Venezuela, intentó ingresar ayuda humanitaria al país gobernado por Nicolás Maduro.

Las expectativas estaban puestas en conseguir un retorno a la democracia, y por eso distintos mandatarios, entre ellos el Presidente Sebastián Piñera, decidieron liderar esta hazaña. Pero dicho propósito no fue conseguido. Hoy, a dos años de este episodio, el líder venezolano comparte con El Líbero su experiencia y el panorama político e internacional respecto a la crisis de la nación petrolera.

-Respecto a la reciente deportación de decenas de migrantes venezolanos que ingresaron por pasos no habilitados a Chile. ¿Cómo fue interpretada o recibida esta acción por usted?

-Es una decisión del Gobierno de Chile, del Presidente Piñera, evidentemente soberana, recientemente, un tribunal pidió anular este tipo de extradiciones. Aquí, lo importante para nosotros es que está claro el origen de la causa de la masiva migración, (que es el régimen) que persigue y viola derechos humanos. La situación de vulnerabilidad de la República de Venezuela y, por supuesto, de los venezolanos es muy dolorosa ya para nosotros en Venezuela y para los que tenemos familiares en el extranjero que se han visto forzados a emigrar. Nadie camina miles de kilómetros de una manera por gusto, sino por el contrario, por una gran emergencia.

El gran llamado, hoy, a todos los países de Latinoamérica sería seguir el ejemplo que está dando Colombia. Evidentemente, Colombia es uno de los países que más ha recibido migrantes en el corto plazo, más de 1.700.000, ya casi un 1,8 millones en este momento. Incluir, precisamente, no permitir que sea a través de pasos ilegales, todo lo contrario, a través de la legalización que es una oportunidad también para los países. La ONU ha demostrado en los indicadores que la migración siempre beneficia al país receptor, de alguna manera. Por supuesto, en el corto plazo, hay un impacto social, hay un impacto en los servicios sociales de cada nación, y somos conscientes de eso. Por eso, también hemos pedido ayuda a las potencias del mundo para atender a la migración, para atender el impacto de los refugiados, sobre todo en los países de Latinoamérica. Evidentemente, América o Latinoamérica no es el único continente del mundo que está hablando del problema de la migración, lo vemos también en Europa. Es un problema que se ve en otras partes del mundo. Este éxodo masivo de Venezuela es la segunda crisis de refugiados más grande del planeta, a punto de superar a Siria de continuar la dictadura de Maduro.

-Este mes se cumplieron dos años desde el intento de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela y de su encuentro con varios Presidentes latinoamericanos en Cúcuta. Había muchas expectativas al respecto, sobre todo a nivel internacional. ¿Qué cree que falló en Cúcuta? 

-Hay una dictadura en Venezuela que se atrevió a quemar ayuda humanitaria, que hoy hace falta más que nunca. Nosotros queremos hacer un análisis muy exhaustivo y, por supuesto, el hecho es aprendido. Pero la principal razón por la que se atrevieron a quemar ayuda humanitaria de una emergencia, que hasta ese momento, por cierto, la dictadura negaba, y la negaba porque la creó, es porque es una Emergencia Humanitaria Compleja. La palabra “compleja” precisamente significa que fue creada por factores humanos, no fue un terremoto, no fue un huracán, no fue una erupción de un volcán, fue una dictadura que saqueó a un país, y que confiscó todos los derechos. Estamos en una dictadura.

Para mí, el encuentro con Sebastián Piñera representa la claridad de la amenaza que representaba Nicolás Maduro a Venezuela, a la democracia, a la región, a la estabilidad del continente”.

Afortunadamente, de esas lecciones aprendidas, logramos que ingresara ayuda humanitaria a través de organismos multilaterales, a través de transferencias directas a sectores vulnerables, en este caso, por ejemplo, a enfermeras, doctoras y doctores, en medio de la pandemia; logramos a través de donaciones directa a la OPS o a la Cruz Roja Internacional que ingresar a Venezuela. Así que la gran lección aprendida es que teníamos que tener alternativas cuando enfrentamos una dictadura para lograr que ingrese ayuda necesaria para nuestra gente, cosa que hemos hecho en los últimos dos años con el respaldo de nuestros aliados. Los casos más notorios, sin duda, es el programa de transferencias directas, utilizando criptomonedas para poder saltar los bloqueos de la dictadura y de las amenazas a la banca local que no podían utilizar sus cuentas, por ejemplo, los beneficiarios, casi 60 mil personas. Pero también los tratamientos médicos para salvar vidas a través de convenios con clínicas, con médicos, que han logrado salvar a centenares de vidas también a través de transferencias directas, en este caso la donación a la OPS a nivel internacional; el acceso a través de centenares de ONG que hoy están siendo perseguidas por la dictadura. Esa creo que fue la gran lección aprendida, no solamente para los venezolanos, sino para el mundo, lo despiadado de una dictadura, que hay que buscar alternativas para lograr que ingresara (ayuda) y salvar vidas en Venezuela.

-¿Cómo recuerda su encuentro con el Presidente Sebastián Piñera en Cúcuta?

-El Presidente Sebastián Piñera es un amigo de la democracia. No solo en Cúcuta, sino que estuvo en Caracas hace algunos años en defensa de los derechos humanos de los presos políticos, para visibilizar lo que estaba pasando o lo que está pasando, y que se ha agravado en Venezuela. Al igual que en Cúcuta, la preocupación por una dictadura que hoy ve un rebote importante en el mismo Chile, cuando hay miles de venezolanos intentando ingresar a un país huyendo de la dictadura. Es decir, una dictadura nos va a afectar en la región tarde o temprano. Precisamente, lo que hizo el Presidente Sebastián Piñera es atender el origen y la causa de una crisis que podía afectar no solamente a Chile, sino a todo el continente, como hoy por ejemplo. Y haciendo referencia al ejemplo de Colombia, Jesús Santrich, líder de la disidencia de las FARC, amenaza de muerte a un Presidente desde territorio venezolano amparado por una dictadura, financiado por Nicolás Maduro.

Para mí, el encuentro con Sebastián Piñera representa la claridad de la amenaza que representaba Nicolás Maduro a Venezuela, a la democracia, a la región, a la estabilidad del continente, y el entendimiento profundo de que una dictadura en pleno Siglo XXI, en un mundo cada vez más interdependiente, va a afectar a nuestros vecinos por lejos que estemos a nivel geográfico. Así es que la calidez humana, la claridad política de Sebastián Piñera en ese momento se vio reflejada en ese encuentro, además de la valentía en Cúcuta hace dos años.

-Un medio chileno reveló recientemente que en Cúcuta, durante el ingreso de ayuda humanitaria, usted vivió un tenso momento con el Presidente Piñera. Esto habría ocurrido frente al puente internacional Simón Bolívar, donde el Presidente Piñera esperaba encontrar a más personas y habría preguntado “dónde estaba la gente”.                          

-No solamente la demostración de valentía que acabo de hacer referencia, un apoyo claro a la causa venezolana.

-¿Usted siente el mismo respaldo de sus aliados internacionales hoy?

-Sentimos el mismo respaldo a la causa democrática venezolana. Creo que algunos quieren personalizarlo para tratar de obviar el problema central, una dictadura en Venezuela que financia el terrorismo, el narcotráfico y ha generado la peor crisis humanitaria que ha visto el continente en un período reciente. El apoyo a la causa venezolana está intacto. El momento de la democracia no se pierde. Lo que hemos visto en los últimos 15 años en Venezuela: movilizaciones donde somos mayoría, enfrentar una dictadura que asesina, persigue, cierra medios de comunicación, persigue periodistas, asesina a líderes políticos, torturados o también militares que están en contra de la dictadura, 90% de rechazo tiene la dictadura de Maduro.

Está claramente el respaldo de la comunidad internacional para buscar alternativas a la democracia. Es natural que en medio de una pandemia, en medio de una crisis global, muchos de los países se centren en problemas domésticos, como debe ser, además responden también a su ciudadanía, a problemas de interés local. Pero Venezuela se ha mantenido, en ese sentido, con el entendimiento de que necesitamos el apoyo de las administraciones para poder equiparar la desventaja de enfrentar a una dictadura de estas características, que ya parece más una corporación de mafias, la dictadura de Maduro, cuando el ELN y la disidencia de las FARC está en Venezuela con financiamiento y amparo, cuando se señala por narcotráfico a Maduro, cuando es señalada en la Corte Internacional Penal por delitos de lesa humanidad, y en ese momento estamos en Venezuela.

Las democracias también deben retroalimentarse y fortalecerse, las democracias siempre están en juego”.

Lo que logra equiparar esa desventaja táctica, de alguna manera, en Venezuela, producto de la persecución, es precisamente el respaldo internacional, que está muy consciente la comunidad internacional hoy de eso. Hemos visto cómo se repavimentan las dictaduras: Bielorrusia, Vietnam, Venezuela, Cuba, Nicaragua. Cómo hay financiamiento, cómo tratan de saltar las responsabilidades en las cuales incurren por violar derechos humanos o corrupción. Las democracias también deben retroalimentarse y fortalecerse, las democracias siempre están en juego. Yo siento el apoyo de las democracias, no a mí, insisto, sino a la causa democrática venezolana.

De nada nos sirve relatores de tragedias o descriptores de un drama. El llamado es a tomar acciones, utilizar las herramientas que existen en el mundo libre para hacer responsables a los violadores de DD.HH. y corruptos en Venezuela”.

-Chile se incorporó al Grupo Internacional de Contacto ¿Qué espera de este paso?

-La articulación de los diferentes grupos y las diferentes instancias internacionales para respaldar una transición a la democracia. Es decir, el Grupo Internacional de Contacto, el Grupo de Lima, Estados Unidos, la UE, entre otros. No es un tema de cuántos grupos podemos tener, sino cómo podemos mejor articular estas iniciativas, todas muy importantes y poderosas para la causa democrática. El reto a corto plazo es alinear y articular. Veo con muy buenos ojos la interacción de Chile, por esa claridad que tienen con la crisis venezolana.

-La Unión Europea aprobó nuevas sanciones contra funcionarios del régimen de Nicolás Maduro. ¿Puede esto bloquear la posibilidad de acordar una tercera vía electoral más consensuada?

-El que bloquea la solución política en Venezuela es la dictadura, no una sanción a violadores de derechos humanos y que secuestran partidos políticos o elecciones. Precisamente, las persecuciones, la tortura, los señalamientos de delitos de lesa humanidad por parte de la dictadura, el exilio de miles de dirigentes, la cárcel política de centenares de venezolanos, es lo que imposibilita una real elección en Venezuela, no el hacer responsables -es lo que significan las sanciones, hacer responsables- a quienes violan derechos humanos, secuestran partidos políticos, socavan la democracia. La presión política e internacional, diplomática, es la vía para hacer responsables a este tipo de dictaduras, porque si no de nuevo: ¿Cuál es el incentivo de un dictador como Maduro o el régimen cubano o Lukashenko u Ortega para, por la vía democrática y constitucional, hacer respetar ese mandato? Si no se les hace responsable no habrá presión de cara a un acuerdo de solución a los diferentes conflictos.

-Con varias sanciones, condenas y acciones internacionales que durante tanto tiempo no logran socavar decisivamente al régimen, ¿qué iniciativa esperaría de la comunidad internacional y, especialmente, de la administración de Joe Biden?

-Eso tiene que ver con las herramientas a nivel internacional que tenemos para enfrentar este tipo de dictadura. Vamos a sacar un momentito las sanciones, digamos, o la presión diplomática internacional de la ecuación; hablemos de la Carta Interamericana de DD.HH., del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, de convenios y el Estatuto de Roma, por ejemplo, de la responsabilidad de proteger de la ONU, podríamos decir que esas herramientas no sirven porque hoy hay una dictadura en Venezuela, en Nicaragua o en Cuba. Son herramientas que están ahí a disposición de los gobiernos, de los países y de los pueblos democráticos. Como reflexión a lo que está pasando hoy en Venezuela, no es que funciona o no la herramienta; y ahí incluyo de nuevo la ecuación sanciones a violadores de DD.HH. y corruptos. Es que han sido hoy insuficientes, hay que articularlas mejor, pero la vía no es dejar de colocarlas o dejar de hacer responsables a los violadores de los DD.HH. Sería un mal mensaje al mundo, sería muy mal mensaje a los dictadores, incluso a los pueblos que quieren ver a su país retornar a la democracia. Porque, de lo contrario, el mensaje sería está bien violar derechos humanos, perseguir, asesinar, torturar, porque no hay consecuencia. Creo que debemos afinar estas herramientas, no permitir que violadores de derechos humanos las puedan “bypasear” o saltar por terceros países que no son tan responsables en el rendimiento de cuentas de violadores de DD.HH y corruptos. 

Hay que mejorar la implementación de, por ejemplo, la Carta Interamericana, y parafraseando lo que decía recientemente Luis Almagro, secretario general de la OEA, el problema no es la Carta Interamericana, el problema no es el convenio o la doctrina de responsabilidad de proteger de Naciones Unidas, el problema es que la implementación, la ejecución a cargo de un ser humano, de dirigentes políticos, no está madurada hasta su totalidad. Hoy, lo que no puede ser la ONU, las diferentes multilaterales, es ser relatores de una tragedia. La tragedia la estamos viviendo, la conocemos, la sabemos la sufrimos los venezolanos, nos duele profundamente. De nada nos sirve relatores de tragedias o descriptores de un drama. El llamado es a tomar acciones, utilizar las herramientas que existen en el mundo libre para hacer responsables a los violadores de DD.HH. y corruptos en Venezuela. Y esto es un momento importante. El llamado es a utilizar las herramientas que tenemos para poder proteger a pueblos vulnerables y hacer valer el principio de decisión de los pueblos libres en este momento.

La presión política e internacional, diplomática, es la vía para hacer responsables a este tipo de dictaduras”.

-¿Qué acciones esperaría del gobierno de Estados Unidos, liderado por Joe Biden?

-Exactamente las que están haciendo en este momento. Una reunión de trabajo, una comisión presidencial, que estamos en sesión de trabajo en este momento, como la hemos tenido con diferentes países del Grupo de Lima y que vamos en tener con países de la Unión Europea, para articular una línea de trabajo en áreas como: el fortalecimiento y la articulación de nuestros aliados internacionales, la defensa de los derechos humanos y la atención a la emergencia humanitaria, el respaldo a hacer responsables a los violadores de derechos humanos, y la posibilidad de articulación para lograr un acuerdo de solución en Venezuela que nos lleve a elecciones presidenciales y parlamentarias libres. Hay muchas otras cosas, pero no solo con la administración del Presidente Biden, es en general con nuestros aliados en esta ruta por la democracia.

-¿Esperan más coordinación sobre todo con Europa?

-Sí, pero te lo decía al principio, la unidad y la articulación de nuestros aliados es no solamente una posibilidad, sino que va a ser una realidad.

-La Contraloría de Venezuela lo inhabilitó por 15 años. ¿Cómo responde a esto?

-Nosotros queremos elecciones libres en Venezuela, pero cómo tener elecciones libres cuando los partidos están ilegalizados. Es decir, si nosotros decidiéramos hoy ir a una elección no tendríamos un partido donde postular de manera libre, están secuestrados o peor aún: entregados discrecionalmente a dirigentes del mismo régimen. Hay miles de líderes inhabilitados, exiliados, presos. Esta es la tercera o cuarta inhabilitación que me otorga la dictadura. Tengo investigaciones y amenazas de cárcel, familiares y miembros de nuestro equipo lamentablemente han estado presos por esta situación. No tomamos esta amenaza como vacía, como banal, todo lo contrario: le damos su justa dimensión porque es la respuesta de la dictadura a que estamos en la calle, a que estamos en el país ejerciendo funciones, porque estamos articulando con nuestros aliados del mundo libre. Esta es una inhabilitación, no digamos cosmética, pero que evidentemente no tiene aplicación porque precisamente tal cual esa es nuestra lucha: lograr recuperar el derecho al voto del venezolano, que tiene que ver con el derecho a elegir y ser elegido, con que vuelvan los partidos políticos, con un cronograma de elecciones libres y justas, con un árbitro y con observación internacional. Son cinco condiciones sencillas las garantías democráticas en Venezuela para poder abrir las puertas a una solución al conflicto. Precisamente, lo que hicieron ayer (el martes) es una muestra más de por qué no hay elecciones libres en Venezuela.

“Maduro es el único dictador, usurpando funciones en Latinoamérica, señalado por delitos de lesa humanidad”

-¿Cuál es la estrategia para recuperar la democracia en Venezuela?

-El problema venezolano es muy complejo y profundo, no solamente por las consecuencias sociales, la deuda social que estamos empezando a arrastrar con cada uno de los sectores vulnerables en el país, se necesitan soluciones muy enfocadas. Debemos lograr un cronograma de elecciones libres y justas; la mayor y mejor unidad posible, nacional e internacionalmente para presionar a la dictadura y hacerlos entender que para ellos y para su entorno la mejor solución política a este conflicto es a través de condiciones para elecciones libres en Venezuela. Ahí se resume. Cada una tiene un peso importante: la mayor y mejor unidad posible, presionar al régimen, articular con los aliados, lograr alternativas en los acuerdos, las garantías no solamente para nosotros. Las garantías para la alternativa democrática son muy sencillas. Tienen que ver con garantías electorales, son cinco si las queremos reducir a lo más sencillo de explicar posible. Ahora, la dictadura hoy tiene un señalamiento en la Corte Penal Internacional. Maduro es el único dictador, digamos, usurpando funciones en Latinoamérica señalado por delitos de lesa humanidad mientras está usurpando funciones. También hay por él una recompensa de 15 millones de dólares, tiene sanciones individuales por corrupción, lavado de dinero y narcotráfico. Estamos dispuestos a ponernos en la mesa para lograr elecciones libres, justas, para poder solucionar la crisis y el conflicto. No van a llegar de manera voluntaria, es una dictadura. No van a ceder de manera voluntaria, por eso la necesaria presión de nuestros aliados y por supuesto a lo interno. Allí se resume la gran estrategia, en el corto plazo, de la alternativa democrática en Venezuela.

Estamos dispuestos a ponernos en la mesa para lograr elecciones libres, justas, para poder solucionar la crisis y el conflicto”.

-¿Usted cree que haya nuevos avances en el caso de Venezuela en la Corte Penal Internacional?

-Nosotros queremos justicia, los venezolanos, las víctimas, sus familiares. Más allá de si creo que avance o no avance en el corto plazo, nosotros estamos esperando justicia. Lamentablemente justicia tardía ya no es justicia. Ojalá que pueda avanzar de manera rápida y expedita y hacer responsables a los que atentan en contra de la humanidad.

El Líbero

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