Menos mujeres en el Parlamento ecuatoriano – Por Soledad Buendía Herdoíza

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Por Soledad Buendía Herdoíza *

 La declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, establece en su artículo 21, que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país de manera directa o por medio de representantes elegidos libremente.

En Ecuador la participación política de las mujeres ha sido un proceso largo y complicado, para que este derecho sea ejercido, se debió recorrer un largo camino de luchas por el reconocimiento. Se enfrentaron bloqueos, pequeños avances y retrocesos con leyes de cuotas que eran letra muerte, pues no se cumplían. La Constitución de 2008 introduce el concepto de paridad. El artículo 61 señala que las ecuatorianas y ecuatorianos podrán elegir y ser elegidos al igual que participar en los asuntos de interés público. La participación política debe cumplir con criterios de equidad, paridad de género e igualdad de oportunidades. La carta magna señala también en su artículo 116 que para las elecciones pluripersonales, el sistema electoral incluirá los principios de proporcionalidad, igualdad del voto, equidad, paridad y alternabilidad entre mujeres y hombres.

Un estudio del observatorio de participación ciudadana realizado en la últimas elecciones legislativas en Ecuador, develan las cifras de representación femenina por partido o movimiento político, con claridad se muestra que para las mujeres sigue muy difícil participar y ocupar cargos de representación.

Los obstáculos son de naturaleza muy diversa pueden ir desde la falta de recursos, los denominados techos de cristal, que limitan a las mujeres, les impide avanzar y están directamente relaciónalos con los roles y estereotipos de género. También influyen las brechas económicas y comunicacionales y las resistencias a interior de los partidos políticos. Una verdadera carrera de obstáculos (Freidenberg, 2019) psicológicos, culturales, políticos, partidistas, institucionales, estructurales, muchos de estos invisibilizados por una cultura patriarcal y violenta.

Para esta reflexión nos centraremos en los obstáculos partidistas, pues los partidos y movimientos políticos pueden limitar o favorecer el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres. Como se conforman las listas, como se eligen los candidatos y candidatas, el orden y los distritos electorales constituyen elementos claves.

En el nuevo periodo 2021-2025 en el parlamento ecuatoriano habrá 52 mujeres electas frente a 85 hombres, con una representación femenina del 38%, 10 puntos porcentuales menos que durante el gobierno de Rafael Correa donde la representación femenina alcanzó el 48% con tres mujeres en la conducción de la primera función del Estado.

Los partidos progresistas son los que deberían por sus postulados dar más oportunidades de participación a las mujeres, pero esto no siempre se cumple, mientras que en los partidos y movimientos de derecha quedan debiendo a sus militantes.

La alianza UNES Unión por la esperanza encabezado por el binomio Andrés Arauz y Carlos Rabascall, propuso en su plan de acción un gobierno feminista, en los hechos se develan sus palabras, tiene una representación de 51,06% de mujeres electas para el parlamento.

¿Por qué esta diferencia? Porque en esta alianza electoral no sólo se cumple la Ley, sino que existe una política de inclusión, la lista de Asambleístas Nacionales fue encabezada por una mujer y 14 distritos electorales ganadores en todo el país y en el exterior fueron encabezados por mujeres, los resultados son 25 mujeres electas.

El reto es que las mujeres parlamentarias puedan articular una verdadera agenda de género, que impulsen leyes que enfoquen y busquen resolver las diferencias estructurales que generan discriminación, inequidad y violencia, para así avanzar a la construcción de una sociedad más igualitaria.  Las normativas, las autoridades, el sistema electoral y los partidos políticos les quedan debiendo a las mujeres en el Ecuador, para tener una democracia sólida la participación efectiva, en igualdad de condiciones de las mujeres es indispensable.

* Asambleísta y activista feminista


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