Para reactivar la economía hay que cumplir normas sanitarias – Última Hora, Paraguay

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Hasta hace poco, desde el inicio de la pandemia de Covid-19, la disyuntiva era o cuidar la salud de la población y matar la economía, o ponerse en riesgo de ser contagiado, pero reactivar los trabajos ante la fuerte crisis.
Varios sectores ya se oponían a seguir sufriendo cuarentenas, cierre de comercios, paralizaciones de actividades, ante la pérdida de posibilidades de subsistencia.

A medida que se fueron abriendo las fases de restricciones sanitarias por parte de las autoridades, mucha gente ha ido incumpliendo cada vez las normas de cuidados de salud, manteniendo los índices de contagios con el coronavirus en una alta meseta, que persiste hasta la actualidad y que en algunos territorios se ha ido agravando.

Ahora, sin embargo, el desafío es diferente. Tal como lo señalaba en la víspera el título principal de portada de este diario: “Respetar normas anti-Covid es clave para repunte económico”. Lo sostienen expertos y referentes gremiales del sector privado.

Es fundamental seguir cumpliendo con las medidas sanitarias para garantizar el buen desarrollo de la actividad interna en estos meses y consolidar la anhelada recuperación tras un duro 2020 para los diferentes sectores económicos, según coincidieron en una entrevista el economista Rubén Ramírez Lezcano, asesor de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), y el presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay (Cncsp), Ernesto Figueredo.

Ambos expertos consideran que el escenario actual es alentador y el crecimiento del producto interno bruto podría estar incluso por encima del 4% si se mantienen los números actuales, principalmente en la macroeconomía, pero hace falta mantener los cuidados sanitarios por parte de todos los sectores, a fin de no permitir un agravamiento de casos de contagio, como está sucediendo en otros países, que pueda llevar a un indeseado retroceso de fases, que nuevamente reduzca las posibilidades de actividades laborales y económicas.

Lamentablemente, un importante sector de la ciudadanía ha relajado los cuidados. A pesar de que un decreto establece la obligatoriedad, en algunos locales comerciales ya no se exige el lavado de manos, el uso de tapabocas y mantener los hábitos de higiene.

En otras situaciones, es la misma gente, en la calle y en lugares de esparcimiento, la que ya no guarda la distancia social necesaria.

Es comprensible que haya cansancio y hartazgo, tras casi un año de pandemia, pero la amenaza sigue latente. Ni siquiera la llegada de la esperada vacuna cambiará pronto la situación.

No abandonar los cuidados contra el coronavirus para evitar nuevas restricciones que afecten a la actividad interna es crucial, tal como lo sostienen los propios sectores afectados.

Hay que mantener la conciencia y la responsabilidad ciudadanas, esta vez para no perder los importantes avances logrados en materia de reactivación económica. Seguir trabajando en modo Covid. El principal desafío es que la expansión llegue a los sectores más golpeados por la pandemia.

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