México y el Grupo de Lima: cuestión de principios, y de resultados – Por Maximiliano Reyes Zúñiga, especial para NODAL

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Por Maximiliano Reyes Zúñiga *

El Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador ha conducido su política exterior, a cargo del Canciller Marcelo Ebrard, conforme a los principios consagrados en el artículo 89 de la Constitución: autodeterminación de los pueblos; no intervención; solución pacífica de controversias; proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; igualdad jurídica de los Estados; cooperación internacional para el desarrollo; respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y lucha por la paz y la seguridad internacionales.

Desde la primera reunión del Grupo de Lima celebrada durante el actual gobierno, el 4 de enero de 2019, tuve la honra de fijar la posición mexicana sobre Venezuela: “México promueve firmemente el diálogo con todas las partes involucradas para encontrar la paz y la reconciliación, por lo que reiteramos nuestro rechazo a cualquier iniciativa que pretenda dar cabida a medidas que obstaculicen el diálogo para enfrentar la crisis en Venezuela.”

La atinada decisión del Gobierno de Argentina, anunciada el 24 de marzo, de abandonar el Grupo de Lima “al considerar que las acciones que ha venido impulsando el Grupo en el plano internacional, buscando aislar al Gobierno de Venezuela y a sus representantes, no han conducido a nada” debe hacernos reflexionar.

La esencia de la diplomacia es el diálogo, la discusión de las diferencias en busca de su arreglo. Crear grupos para aislar a un gobierno y forzarlo a cambiar sus políticas sólo conducirá al empantanamiento de un conflicto. Desde la creación del Grupo de Lima en agosto de 2017, la situación en Venezuela ha empeorado: hay una grave crisis humanitaria que ha generado el mayor éxodo en el continente;  la situación política está más crispada que nunca y la economía de ese país está muy golpeada por decisiones internas, sanciones internacionales y la coyuntura global.

Hay que señalar la responsabilidad de la oposición doméstica y de la comunidad internacional en los problemas que hoy enfrenta la población venezolana. Las acciones de muchos países y de la Organización de Estados Americanos, en vez de contribuir a la resolución del conflicto, lo han agravado.

Como lo declaré el 4 de enero de 2019 en la única y última reunión en la que México participó en el Grupo de Lima: sólo mediante el diálogo podrá resolverse una situación como la de Venezuela. El papel de la comunidad internacional debe ser el de propiciar una conversación leal y efectiva entre las partes, no promover bloqueos diplomáticos, sanciones económicas y ser parcial en un conflicto apoyando a un “gobierno” que a todas luces no tiene el control efectivo del país.

El Grupo de Lima perdió su rumbo, la salida de Argentina refrenda la posición de México y le da un golpe mortal al agonizante mecanismo. Otros seguirán. Debemos reflexionar y trabajar todos juntos con Venezuela para buscar una solución a la crisis de ese país hermano.

* Subsecretario para América Latina y el Caribe de la cancillería de México.


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