Puertos y muelles chinos en América Latina – Por Carlos de León

966

Por Carlos de León *

La estrategia de la expansión china está plasmada en la Nueva Ruta de la Seda, de la cual Latinoamérica forma parte. A través de inversión y prestamos, China se plantó en la región y quiere disputársela a EUA. En Latinoamérica, la presencia china está concentrada en la energía, sin embargo, el transporte comienza a ser parte importante de la estrategia del gigante asiático para la región. En este artículo revisaremos los proyectos de puertos y los muelles de la economía asiática en América Latina.

La iniciativa de la Franja y Ruta o la Nueva Ruta de la Seda es un megaproyecto chino que busca conectar 4 continentes a través de vías de comercio terrestres y marítimas. Se han invertido más de 90 mil millones de dólares (MMD), desde 2013, en 57 países en Asía, África, América y Europa en infraestructura para el comercio y en proyectos energéticos, principalmente. En América Latina, las inversiones listadas para el mega proyecto son nuevas, sin embargo, la inversión china ya era notable desde 2010.

Los proyectos de infraestructura y transporte son dirigidos a esta iniciativa y van desde carreteras y ferrocarriles hasta construcción de puertos. En cuanto a esto, existe, dentro del Foro de Cooperación China – CELAC, un subforo de Cooperación en Infraestructura China – América Latina que busca “promover conjuntamente el desarrollo de alta calidad y sostenible de las cooperaciones de infraestructura”. Desde la primera reunión, en 2016, se han programado proyectos que apoyan el comercio internacional entre China y la región.

Así, las vías marítimas del Pacífico y el Atlántico del continente toman importancia para la expansión del país asiático. Desde México hasta Uruguay, China ya controla muelles y tiene proyectos de puertos nuevos. En México, la empresa Hutchinson Whampoa tiene muelles en Baja California, Colima, Michoacán y Morelia y una base de logística en Hidalgo. Igualmente, la empresa China Harbour Engineering Company, desde 2014, tiene la licitación para expandir el puerto de Veracruz con una inversión de casi 228 millones de dólares.

En otro puerto de la cuenca del Caribe, en Santiago de Cuba, la empresa China Communications Construction Company modernizó en 2017 el puerto al aumentar la profundidad del muelle para la entrada de buques más grandes. Hutchinson Whampoa también está presente con tres muelles en las Bahamas, incluido uno de cruceros. En Panamá la misma empresa controla tres muelles en los puertos de Colón, de Cristóbal y de Balboa para buques. El expresidente Juan Carlos Varela, en 2017, inició relaciones diplomáticas con China para integrarse en la Nueva Ruta de la Seda y esto llevó a la construcción del puerto más grande dentro del territorio con una inversión de 1.1 MMD de la empresa Landbridge Group, también en Colón. En Trinidad y Tobago, la empresa China Harbour Engineering Company es la encargada de construir un puerto en La Brea desde 2018 para la exportación de gas. Este proyecto fue retrasado por la pandemia del COVID-19.

En El Salvador, en 2018, la empresa Asia Pacific Xinhuao buscó arrendar 13% del territorio nacional en el Puerto de la Unión. Esto provocó que la embajada de EUA advirtiera al gobierno salvadoreño que China planeaba instalar una base militar. Igualmente, Japón amenazó con retirar la cooperación de 11 millones de dólares para la expansión del puerto si se continuaba con la relación con el gobierno chino. Estos proyectos en la región caribeña y centroamericana prendieron las alertas en Washington durante la administración Trump. Mike Pompeo, ex secretario de Estado de EUA, advirtió sobre las empresas estatales chinas y su “actividad depredadora”.

En Sudamérica igualmente existen proyectos portuarios chinos. En la Argentina, Hutchinson Whampoa tiene un muelle en el puerto de Buenos Aires. En Uruguay se tenía el proyecto de un puerto en Montevideo por parte de la empresa Shandong BaoMa, en 2018. Sin embargo, en 2019 se frenó por problemas legales por la poca transparencia. Mientras tanto, el mismo año, en Chile, el gobierno chino inició conversaciones con el chileno para la utilización del puerto Punta Arenas para la exploración de la Antártida. Este proyecto es de suma importancia para China por la influencia geopolítica de la zona de Magallanes y el paso del Pacífico al Atlántico.

En Brasil la empresa China Merchants Port compró el 90% de la brasileña TCP Participaçoes, la cual administra el puerto de Paranaguá. Este puerto es el segundo más grande del país y la operación fue de casi mil millones de dólares. Hay una construcción de nuevos puertos en el río de las Amazonas, para una hidrovía que empieza desde Yurimaguas, Perú, donde ya se cuenta con inversión china. Igualmente, en el Perú se construye el primer puerto chino desde cero en Sudamérica. Cosco Shipping Ports y la compañía minera Volcán invertirá 3 MMD para la construcción del puerto de Chancay. Con Brasil y Perú, China controlaría puertos que desembocan al océano Pacífico y al Atlántico. Si se contempla la construcción de carreteras y ferrocarriles alrededor de la región, se podría pensar en una vía de comercio interoceánica.

Para la Nueva Ruta de la Seda los proyectos portuarios y el control de muelles es fundamental si China quiere seguir con la expansión de la iniciativa. Parece que la estrategia china en la región se basó primero en infraestructura energética y ahora ha pasado a puertos y muelles. La importancia de tener salida de materias primas y entrada de productos chinos por ambos océanos es esencial. Sin embargo, EUA no dejará el territorio latinoamericano, sobre todo la Cuenca del Caribe. La nueva administración de Joe Biden ya ha arremetido contra la Nueva Ruta de la Seda al apuntar los riesgos ambientales y los problemas de deuda. Incluso, Biden mencionó que se debería tener una iniciativa similar a la china desde los “países democráticos”.

* Posgrado Facultad de Economía, UNAM, miembro del obela.org

ALAI


VOLVER

Más notas sobre el tema