Centroamérica: del Estado contrainsurgente al Estado remesero – Por Rafael Cuevas Molina

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Por Rafael Cuevas Molina*

En Centroamérica, especialmente en su Triángulo Norte, los problemas crónicos no solo
persisten sino que se profundizan. Se debe, principalmente, a la existencia de clases
dominantes que utilizan estrategias anticuadas de explotación de la fuerza de trabajo y
de ejercicio del poder, que mantienen a la sociedad en estado de precariedad y tensión
extrema.

En los años 80, el tipo de Estado que construyeron para salvaguardar sus intereses e
impulsar su proyecto fue el Estado Contrainsurgente. Su elemento central fue la
represión, la instauración de una cultura del miedo, la preponderancia del estamento
militar en su conducción.

En la actualidad, se ha transformado en un Estado Remesero, es decir, que basa su
pervivencia y estabilidad en los envíos monetarios que hace desde los Estados Unidos la
fuerza de trabajo que expulsa de su territorio.

El Estado Contrainsurgente dejó como herencia una sociedad con el tejido social muy
dañado, que ha redundado en la prevalencia de un tipo de violencia distinto al de los
años de la guerra, pero estrechamente vinculada con ella. No hay nada de misterioso en
todo esto, de sociedades que vivieron los grados de violencia como los que estas
experimentaron en los años 80 no podía, de pronto, surgir la paz y la convivencia
pacífica.

Tampoco se puede esperar que, tras las medidas de disciplinamiento cruentas y masivas
que vivieron, florecieran pueblos críticos, dispuestos a organizarse y continuadores de
formas de organización precedentes. Todo lo contrario: sus organizaciones e
instituciones fueron diezmadas, muchos de sus integrantes expulsados del país o
asesinados y su funcionamiento se vio mutilado o interrumpido.

El estado Contrainsurgente, sin embargo, no desapareció, sino que se subsumió en el
Estado remesero, lo que quiere decir que sigue existiendo, pero oculto. Las condiciones
que hacen que salga a flote y se manifieste son coyunturales, y, a diferencia de lo
sucedido con el ámbito de la sociedad civil y lo popular, que fue golpeada a veces hasta
la cuasi aniquilación, sí tiene continuidad de memoria y por lo tanto de métodos y
estrategias.

Este Estado híbrido o bicéfalo solo conviene a quienes no saben extraer plusvalía si no
es a través de los anteriormente mencionados métodos arcaicos. A nadie más, ni a sus
más cercanos aliados, como los Estados Unidos, quienes, en parte, experimentan las
consecuencias de su aplicación.

Éstos, se ven superados por las oleadas de gente que son expulsados por el estado de
cosas prevaleciente, que no encuentran ninguna posibilidad de supervivencia digna y no
tienen otra alternativa que huir. La sublevación, que fue la otra opción en el pasado, fue
escarmentada hasta llegar al genocidio.

Quienes permanecen en el poder en los países del Triángulo Norte centroamericano son
una mezcla de viejos y nuevos ricos: las viejas oligarquías a las que suman quienes ellos
mismos ven como arribistas provenientes de la “nueva economía” de la región:
traficantes de droga, armas y personas; mafias especializadas en el blanqueo de
capitales; parásitos de proyectos estatales; empresarios de la violencia organizada:
secuestros, seguridad privada, amedrentamientos, etc.

Ya no son ellos quienes quitan y ponen a intermediarios que los representen como
máximas autoridades gubernamentales, sino que son ellos mismos los que llegan a esas
instancias. Véase como ejemplo lo que sucede en Honduras y se entenderá claramente
esta situación. La necesidad de que aparezca alguien que, aunque sea
providencialmente, arregle las cosas, lleva a la prevalencia de personajes como Nayib
Bukele en El Salvador.

En el Triángulo Norte de Centroamérica se vive un estado de degradación generalizado.
Es la expresión contemporánea de las Banana Republics caracterizadas por la
inoperancia, la corrupción y la impunidad.

* Historiador, escritor y artista plástico de Costa Rica. Licenciado en filosofía y
magíster en Historia por la Universidad de La Habana. Catedrático, investigador y
profesor en el Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA), adscrito a la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional (UNA), Costa Rica. Presidente de
AUNA-Costa Rica.

https://connuestraamerica.blogspot.com/2021/04/centroamerica-del-estado.html


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