Felipe Solá, canciller argentino: “Venezuela es un tema tóxico y no puede ocupar tanto espacio”

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Por Federico Mayol

El comisario de abordo retira apurado la taza de café ya vacía que el canciller liquidó en un par de sorbos: “Tengo miedo de que salga volando”. El avión tambalea mientras atraviesa las nubes: en minutos, la comitiva oficial encabezada por Alberto Fernández aterrizará en Madrid, la segunda escala de la gira que empezó por Lisboa, concentrada exclusivamente en la agenda económica.

Felipe Solá traza un estado de situación de la gira que empezó este domingo y que termina el viernes. Habla sobre la primera parada en Lisboa a la que define de “exitosa” y hasta de la situación de Venezuela, un tema del que habló con su par portugués: “Es una tema tóxico, no puede ocupar tanto espacio”, sostiene Solá.

– ¿Cuál es el éxito al que usted se refiere de este primer capítulo de la gira en Portugal?

– Hay una cosa que cuesta explicar en general el periodismo, que no aceptan que de una visita de menos de 24 horas (por Portugal) haya escasos resultados tangibles y muchos resultados son de preparación de ambiente. Suena a violín. No son gestos instantáneos, sabíamos a lo que veníamos, y reafirmamos todo. ¿Qué es preparación de ambiente? Por ejemplo, que ellos sigan con António Guterres…

– ¿Argentina va a apoyar la reelección de Guterres en la ONU?

– Sí. Fue algo comentado por Alberto Fernández (ante el primer ministro portugués, Antonio Costa). Argentina pidió seguir en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

– Usted dice que la primera etapa fue bien, ¿qué buscan en españa?

Lo mismo, pero con más detalles. España es mucho más importante, pero España está más débil. No es el España de hace un año y pico, de febrero. Por la derrota en Madrid, que es durísima, y porque se rompió la coalición. Es el mismo objetivo con un Sánchez que debe estar más preocupado. Pero son los mismos objetivos. España se ha metido mucho en Venezuela, ha cambiado una vicecanciller allá, yo he hablado mucho con mi colega, Arancha González, pero eso es lo mío…

– O sea que Venezuela va a estar presente en esta visita a España.

– Por el Grupo de Contacto sobre Venezuela, que tiene mitad de países de Europa.

– ¿Y Costa habló con el Presidente sobre Venezuela?

– No lo sé, no lo sé.

– Pero con su par portugués usted habló sobre Venezuela.

– Sí, hablé sobre Venezuela, Nicolás Maduro, de la oposición, de todo. Y le dije que creo que Venezuela no puede ocupar tanto espacio. Los cambios en Venezuela no van a ser pronto, es una situación que llegó para estar mucho más tiempo, lamentablemente de sufrimiento, y va a ser lento y por la vía de que la oposición se presente en octubre. Venezuela no puede ocupar tanto tiempo cuando los avances son tan lentos.

– ¿Es un tema tóxico?

– ¿Cuántos temas dejas de hacer y hablar, de cooperación regional y económica, por hablar de Venezuela? Es tóxico, claro. Y de afuera, las sociedades internas juzgan a sus países por la posición sobre Venezuela.

– ¿Qué busca la Argentina en su paso por Francia, que empieza este martes por la tarde?

– Lo mismo que acá, pero con un presidente muy amigo. El enganche es más fuerte en Francia por el presidente.

– ¿Puede haber algo concreto vinculado al vencimiento con el Club de París?

– No sé, para eso hablá con un pelado que anda por ahí, que de eso dice que sabe (se refiere al ministro Guzmán).

– Después la gira sigue por Roma: el Papa Francisco tiene una simbología especial.

– Ah, es muy importante el Papa…

– ¿Qué ve detrás de ese encuentro?

-Está todo dirigido a esta etapa de las negociaciones con el Fondo, tanto Portugal, como Francia e Italia, y después también viene el seminario donde va a estar Kristalina Georgieva y donde a lo mejor está, no sé si por video, Janet Yellen (secretaria del Tesoro de Estados Unidos). Entonces eso es muy importante.

– ¿Cree que es más importante esa actividad o la entrevista con Francisco?

-Las dos.

– Si pudiera medir en términos de éxito o fracaso este viaje, ¿qué diría?

– ¿Vieron alguna vez que un ministro dijera que fracasó?

– ¿Cómo está usted en la Cancillería?

– Muy bien.

– Porque hubo algunos cuestionamientos en su momento.

– Eso fue de noviembre hasta a mitad de enero. Fueron cuarenta días y cuarenta noches.

– Ya lo dio por terminado.

– Sí. Era mitad aclarar cosas y mitad adaptarte a las estructuras y comportamientos.

Clarín


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