Los memes como parte de la guerra mediática contra Cuba – Por Yosmany Fernández Pacheco

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Por Yosmany Fernández Pacheco*

La evolución de la guerra mediática contra Cuba, financiada por Estados Unidos, ha ido moviéndose del terreno informativo al emocional. Ya no se trata de una dinámica de desinformación vs. información, sino de emotividad vs. racionalidad. Aun cuando la persona no abra el contenido, basta un titular o una imagen para posicionar el tema que les interesa.

Con el desarrollo de la conectividad a internet en Cuba y su uso cada vez más generalizado por la mayoría de los cubanos, la actividad imperial ha centrado sus esfuerzos dentro de la guerra mediática en (la) utilización de todas las herramientas que la red de redes les proporciona para dividir a los cubanos y subvertir el orden en Cuba.

El objetivo es colonizar culturalmente los imaginarios colectivos para imponer una tendencia de pensamiento pro capitalista y crear las condiciones subjetivas favorables a un cambio de régimen, así como desacreditar cualquier posición de resistencia en un territorio virtual en el cual los valores con los que se alinean son hegemónicos.

El uso simplista de titulares y contenidos de lectura rápida, las noticias falsas, que se combinan con memes, la producción de videos de YouTube, o con transmisión en directo vía Facebook se han intensificado en el marco de la pandemia provocada por la Covid -19, la que ha provocado, conjuntamente con el recrudecimiento del bloqueo y de los problemas estructurales propios que no hemos podido solucionar, una profunda crisis económica.

Esta situación ha sido caldo de cultivo para la intensa guerra mediática contra nuestro país y donde entre las armas utilizadas está el amplio uso de los denominados memes.

El concepto “meme” proviene originalmente de la teoría de Richard Dawkins sobre evolución cultural (Muñoz Villar, Camila. 2014). Lo que este autor postula es que de la misma manera en que los rasgos genéticos se transmiten por replicación de los genes, los rasgos culturales se transmiten por replicación de los memes o unidades de información cultural.

Estos se caracterizan por su capacidad de agrupación según dimensiones culturales formadas por nosotros mismos. En todo caso, los memes son expresión de los valores que circulan en la sociedad y compiten por hacerse hegemónicos.

Es importante mencionar que, a medida que se comparten los memes, se elimina el contexto de su creación, junto con la importancia de su autoría. De esa manera, los memes cobran vida propia y nadie podrá distinguir el origen de los mismos y de sus reales, pero a veces ocultas, ideas transgresivas o propagadoras de divisionismo. Tratar de desmentirlos aumenta su difusión, por lo que es necesario fortalecer las instituciones que transmitan información confiable.

En la guerra mediática contra Cuba se les da a los memes un significado icónico; se presentan como un mecanismo comunicativo (casi siempre humorístico), constituido a través de símbolos, imágenes o frases pertenecientes a la realidad cotidiana del cubano.

Para enriquecer sus significaciones son frecuentes también las referencias directas a personalidades de nuestra historia, a símbolos de nuestra cultura o a la vida social y política de nuestra isla. Así, mediante la comicidad, la supuesta empatía con el receptor y el intento de disfrazar la crítica malsana de discurso transgresor y rupturista de justicia social, atraen al público y difunden sus “justas” opiniones.

La mayoría de los memes utilizados como arma política contra Cuba tienen una carga humorística, buscando con ello penetrar aún más en la mente de cada individuo. Con gran sagacidad y estudio profundo se ha sabido utilizar el carácter bromista del cubano promedio para impulsar mucho más la penetración de su mensaje en el pensamiento de los individuos.

Además de expandirse por las redes, estos memes se propagan rápidamente apoyados en la gran facilidad y habilidad de los cubanos para comunicarse y hablar con todos incluso con extraños.

La juventud cubana, sobre todo los conocidos como millennials, aquellos entre las edades de 18 y 24 años, están utilizando cada vez más los sitios digitales como su principal fuente de noticias. En lugar de leer artículos extensos en sitios web, ver noticias televisadas o material impreso en los medios oficiales, muchos jóvenes buscan primero sinopsis rápidas de historias importantes, a menudo accesibles solo con uno pocos toques en sus aplicaciones de redes sociales favoritas.

En estos tiempos ya no son solo jóvenes los altos consumidores de las redes sociales, sino también otros grupos generacionales que no son nativos tecnológicos. Adultos, jóvenes, ancianos, son cada día arrastrados por una avalancha de memes que satirizan problemáticas, hechos actuales.

Un meme puede ser el primer acercamiento que alguien tenga de un suceso específico, y su significado, sobre todo si ve más de un meme con el mismo sentido, definitivamente condiciona la conclusión que sacará del hecho en cuestión.

En las difíciles situaciones de la pandemia, agudizadas por el recrudecimiento del bloqueo de EEUU contra Cuba, los memes han entrado con gran fuerza en el ataque a la Revolución. Con su supuesta imagen de crítica aguda y perspicaz se muestran como medio de sátira y destrucción del orden establecido.

La utilización de los memes, y otros recursos manipuladores, ha buscado desmentir, exagerar o falsear medidas gubernamentales, dramatizar o recargar aún más la propia problemática existente, generar criterios burlescos y desacreditadores de líderes y dirigentes de la revolución, buscando al final crear un estado de opinión que favorezca el descontento, la desmotivación y la desconfianza hacia el proceso revolucionario y por consiguiente a cualquier medida gubernamental.

Es sabido ya que para que las historias tengan éxito deben provocar una emoción intensa: que nos diviertan, hagan reír, sorprendan, indignen o aterroricen, pero carecen de sentido si no vienen acompañadas de un estudio profundo y crítico de los fenómenos que intentan describir. Si lo que leemos, vemos, escuchamos, activa nuestras emociones, pero deja fuera el razonamiento y la lógica o descontextualiza y trueca el mensaje primario, entonces estamos en presencia de un básico intento de manipulación.

En estos tiempos que vivimos debemos ser más conscientes de la importancia de saber emitir (y por qué no también, de saber recibir) la información teniendo en cuenta cada una de las personas y grupos a los que va dirigida. El espacio que no se llene con información correcta y la verdad precisa, entonces será cubierto con mentira y desinformación.

Mientras más frentes los enemigos de la Revolución logren abrir y mientras menor sea la capacidad de nuestras instituciones políticas y sociales para resolver los problemas pendientes, mayores resultados obtendrán las fuerzas antipatrióticas.

Cuba como pocos países de similar desarrollo, posee instituciones, infraestructuras y capital humano para tributar a las futuras generaciones de una estrategia comunicativa eficaz y ajustada a la actual realidad. En tal sentido, es imperativo entender como tradición histórica la utilización del humor para el ataque a todos los enemigos de la Revolución, lo cual no ha sido aprovechado completamente en los últimos tiempos.

La gráfica política que se ha comenzado a utilizar deja todavía mucho que desear dentro del ámbito de su diseño y mucho más la proyección de su mensaje. Urge diseñar una estrategia de comunicación que utilice, incluso, muchas de las herramientas usadas contra Cuba, pero que también cree algunas más ajustadas a nuestra realidad.

En tal sentido los propios memes pueden ser un arma de peso a favor de nuestro proceso revolucionario, teniendo en cuenta el abundante talento humorístico que se cuece día a día en nuestro país, enriquecido siempre con el desarrollo alcanzado por los estudios referidos a los medios audiovisuales.

Los memes son solo una arista de un guion que promueve el desarrollo del denominado golpe blando a Cuba, cuyas condiciones ha ido creando nuestro vecino del Norte durante largo tiempo y que en los últimos tiempos se ha comenzado a vislumbrar más claramente bajo la fuerte guerra mediática que aprovecha las redes sociales como epicentro de los ataques.

Esto es una estrategia ya ensayada y llevada a la práctica en otras partes del mundo bajo las “revoluciones de colores”, como es el caso de Bielorrusia. En nuestro caso, el objetivo de EEUU va mucho más allá de derrocar a la Revolución, es destruir a un pueblo que por tantos años ha construido un proyecto de justicia social independiente y que en pos de su defensa, ha resistido todas las fórmulas de ataque del imperialismo. En Cuba Revolución es sinónimo de Patria, si cae la Revolución caerá la Patria.

* Licenciado en Historia y Master en Historia Contemporánea. Profesor del Instituto Superior de Diseño (ISDI)


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