Pedro Santander, analista chileno: “La derrota del oficialismo es una continuidad del estallido social que los devela como grandes defensores de un sistema desigual”

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Entrevista a Pedro Santander, analista chileno

Por Denise Godoy, de la redacción de NODAL

El pasado domingo, las y los chilenos eligieron las gobernaciones de las 13 regiones que pasaron a la segunda vuelta luego de las megaelecciones de abril, en las que se votó por primera vez este cargo – reemplazando a la figura de intendente que era designado por el presidente- en conjunto con la elección de las y los 155 constituyentes que redactarán la nueva Carta Magna.

La centro-izquierda, conformada por la ex Concertación (Unidad Constituyente), fue la gran ganadora consiguiendo 10 gobernaciones, incluida la capital. Por su parte, el oficialismo sumó una nueva derrota al obtener sólo una gobernación de las 16 disputadas. La nueva alianza de izquierda entre el Partido Comunista y el Frente Amplio logró sólo dos triunfos y tres fueron para candidatos independientes.

NODAL conversó con el docente, escritor y analista chileno Pedro Santander para entender cómo se reconfiguró el escenario político a partir del estallido social de 2019 y  la pandemia, y de cara a las elecciones presidenciales del 21 de noviembre.

¿Qué análisis hace de las elecciones del domingo? ¿Cómo se explica la recuperación de la ex Concertación y la dura derrota del oficialismo?

Las elecciones del domingo ordenan el escenario de cara a las presidenciales de noviembre, en diversos sentidos. A la izquierda (PC/FA), que venía con mucha fuerza después de las dos últimas elecciones, se le aparece el fantasma del abstencionismo como gran desafío a enfrentar. A la derecha la debacle se le vuelve total y culmina con el resultado del domingo, y el centro político frena su caída.

No sé si se puede hablar de “recuperación” de la Concertación, pero sí de que se frena su caída a la irrelevancia que estaba en el horizonte. Tienen la mayoría de las gobernaciones, pero hay que considerar que en estas elecciones sólo un 19% del padrón acudió a las urnas.

La derrota del oficialismo es una continuidad del estallido social del 18 de octubre de 2019 que los devela como grandes defensores de un sistema desigual y que muestra a su máxima figura (Piñera) como un personaje cuyo único interés es el propio. Sintomático es que ningún candidato de la derecha quiso sacarse una foto con el presidente. La única región en la que ganaron, Araucanía, es la misma donde Pinochet ganó en el ‘88, cuando también perdió en todas las demás.

La derecha es la gran derrotada al haber obtenido apenas una gobernación en el sur del país

¿Cómo queda el escenario para las presidenciales de noviembre? ¿Qué candidaturas aparecen con ventaja?

Estas elecciones sitúan a la presidenta del senado, la democristiana Yasna Provoste, como carta segura de la ex Concertación a la presidencia. Debilita, por lo mismo, a la candidata del Partido Socialista (PS), Paula Narváez, impuesta a dedazo por Bachelet.

El escenario más probable en primera vuelta es una disputa intensa entre Yasna Provoste (Partido Demócrata Cristiano), Óscar Daniel Jadue (Partido Comunista) y Joaquín José Lavín (Unión Demócrata Independiente).

¿Qué expectativas hay en torno a la Convención Constitucional cuando falta poco para instalarse?

Depende de quién tiene la expectativa. El Partido del Orden, que va desde el PS al pinochetismo y que en estas elecciones apoyaron en conjunto a Orrego en Santiago, tiene la esperanza de que la Convención respete el acuerdo del 15 de noviembre de 2019 que exige que las disposiciones se aprueben por 2/3 de los votos. Ese es su gran anhelo.

Quienes nos identificamos con el estallido social y sus causas apostamos a que la Constituyente se declare soberana y se dé como soberana que es sus propias normas de funcionamiento.

Esa postura fue recientemente dada a conocer públicamente en la “Declaración de lxs 34″[1], constituyentes independientes, de la Lista del Pueblo y de los pueblos originarios que apoyan esa postura.

[1] APOYAMOS vocería de los pueblos: nuestro mandato colectivo


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