Perú: coquear, masatear y cevichear en palacio – Por Hugo Cabieses Cubas

763

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Hugo Cabieses Cubas*

En febrero de 1988 tuve el enorme honor de conocer en Lima a “El Bebe” Raúl Sendic Antonaccio, líder del Movimiento de Liberacón Nacional-Tupamaros del Uruguay. En una conversación con El Bebe le pregunté “¿Qué están haciendo los Tupas ahora en Uruguay?” y me respondió: “Pues tomado mate en las esquinas y las estancias ya que, a los que no nos mataron, nos metieron presos y nos deportaron y por lo tanto debemos re-conocer nuestro país conversando con la gente”.

Tomé esto como una sugerencia para el Perú de entonces y de ahora, diciendo que, para conocer verdaderamente nuestro país debemos “coquear” en la sierra, “masatear” en la Amazonía y “cevichear” en la costa, para saber qué piensa y quiere la gente. Recomendación autocrítica que debimos hacer todos y todas los/as militantes y dirigentes de izquierda, acostumbrados a que teníamos todos los diagnósticos, todas las respuestas y a las masas con nosotros.

En ese año ya llevábamos más de 30,000 muertos asesinados por el terrorismo de Sendero Luminoso – también por el MRTA – y el del Estado de los militares. Eso fue al principio, principalmente en las sierras de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y en las selvas del Alto Huallaga y el VRAE.

Ello, en pleno gobierno de Alan García. Pero luego vinieron otros 30 o 40 mil asesinados por ambos lados, la hiperinflación, la caída del Muro de Berlín, la desaparición de la URSS, el terrorismo en Lima, la salvaje y corrupta dictadura fujimontesinista, la constitución mafiosa de 1993 y los seis presidentes de la “democracia”, cada uno más corrupto y matador de gentes que el otro, bajo el pretexto de defender la “estabilidad del modelo”.

Para colmo de males, desde marzo del 2020, vino la pandemia que ha provocado más de 190,000 muertos, la desnudez del sistema sanitario, alrededor de 3 millones de desempleados adicionales, el mismo número de sumados a los niveles de pobreza y el colapso de la economía.

En la izquierda institucional, en la que me incluyo por supuesto, limeñísima casi toda ella con honrosas excepciones, no coqueamos en la sierra, no masateamos en la selva y no cevicheamos en la costa. Craso error estratégico y creo que, por ello, no entendimos y no entendemos aún, como es que la mitad del país – 8.8 millones de personas -, muchas de ellas pobres, votó el 6 de abril por la propuesta mafiosa de la alianza de la señora K y sus secuaces.

Tampoco entendimos cómo así un maestro de escuela, agricultor y rondero con sombrero, aislado de la institucionalidad izquierdosa, se levantó la otra mitad de votos – 8.8 millones – y, contra viento, marea, terruqueo y berrinches de la derecha fascista, bruta y achorada, se instalará en Palacio de Gobierno el 28 de julio de este año, en el que se cumple el Bicentenario de la Independencia … que casi nunca lo fue, salvo los 6 años del piurano y prieto Gral. Juan Velasco Alvarado.

Antropólogos, sociólogos, politólogos, historiadores, psicólogos, psiquiatras, economistas, periodistas, opinólogos e intelectuales de diferentes tendencias y procedencias (ver Hildebrandt en sus Trece Nro. 544, 18 de junio, págs. 4 y 5), siguen preguntándose cómo fue así que estemos en esta situación, al borde de un golpe de Estado – duro o blanco, no importa -, con un país fraccionado, un congreso disperso como nunca y con una crisis terminal de la institucionalidad “democrática” y del “modelo”, que supuestamente funcionaba de maravilla. Y todavía se preguntan ¿por qué cambiar la Constitución?

El profe Castillo ha coqueado en la sierra – todo rondero lo hace en las noches de vigilia -, masateado en la Amazonía cuando visitó a los PPII, a los bosquesinos y a los agricultores cocaleros y ha cevicheado en la costa, pese a que, salvo Arequipa, Tacna y Moquegua, le fueron esquivas, para conversar con la gente y comprenderla, más que lo que ha hecho siendo maestro de escuela.

Pedro Castillo hablo y habla de manera sencilla, no salió en la televisión de Lima, visitó centenas de pueblitos de costa, sierra y selva durante la campaña, dijo “no más pobres en un país rico” y “palabra de maestro”, para burla de los intelectuales limeños, tal como lo hicieron hace caso 60 años con el Taita José María Arguedas (ver No soy un aculturado).

Y también el profe ha reflexionado esta frase en su Plan Bicentenario : Jamás pensé que un profesor de escuela rural, rondero y campesino sea objeto de un ataque encarnizado solo por llevar un mensaje de esperanza y de recuperar la patria y hacerla soberana para el bien de todas y todos mis hermanos peruanos. El 28 de julio con la confianza que ustedes me darán, estaremos poniendo la primera piedra de una patria soberana con seguridad jurídica, donde todas y todos podremos vivir en paz, con libertad y justicia social. Solo así podremos ver a nuestros descendientes a la cara sin vergüenza, y con el orgullo de haber dejado los cimientos de una patria limpia, segura, y sin corrupción”

*Economista, director secretario del Foro Peruano de Relaciones Internacionales FOPRI, ex viceministro del MINAM y militante socialista.


VOLVER

Más notas sobre el tema