Izquierda en el Perú: la primera vez en el Gobierno – Por Carlos Paúcar

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Por Carlos Paúcar*

Triunfo electoral. La izquierda peruana del pensador José Carlos Mariátegui; de líderes como Jorge del Prado, Gustavo Mohme Llona, Javier Diez Canseco, Manuel Dammert; del exalcalde de Lima Alfonso Barrantes; y de dirigentes sociales como María Elena Moyano y Pedro Huilca; obtuvo el triunfo en las elecciones generales de este 2021 y enfrenta ahora un enorme desafío.

En enero pasado, el analista político Martín Tanaka sintetizaba de esta manera lo que se esperaba de la izquierda en las elecciones generales del 2021:

“Necesitamos una izquierda viable y competitiva que canalice por cauces mínimamente democráticos y razonables las demandas populares, y que no caiga en la pura demagogia. Pero no se trata solo de tener un buen desempeño electoral; se trata de ser una opción de gobierno mínimamente viable… No se trata solo de ganar”.

En esos mismos días de enero, en una encuesta del IEP, Pedro Castillo aparecía apenas con 2.3% de apoyo, muy por debajo de George Forsyth (13.3%) y Verónika Mendoza (8.2%). Había mejorado en algo. Un mes antes, en diciembre de 2020, aparecía en otros con 0.2%.

Hoy, en julio del 2021, el profesor de primaria, campesino, rondero, dirigente sindical, Pedro Castillo Terrones, de 51 años, ha sido proclamado presidente de la República tras una larga, lenta y difícil labor de las instituciones electorales.

Con él, la izquierda peruana ha llegado al poder por primera vez en la historia republicana.

Barrantes y Mendoza

Castillo, que ha declarado más de una vez que no es comunista y se proclama progresista y un hombre de Dios, fue el candidato de Perú Libre (PL) y en la segunda vuelta lideró además al conglomerado de Juntos por el Perú, Frente Amplio, Democracia Directa, Runa, y toda la oposición a Keiko Fujimori.

“La llegada de la izquierda al Perú es un hito histórico y una responsabilidad. Si bien la izquierda había logrado conquistar el sillón municipal en 1983 con Alfonso Barrantes y una presencia significativa en los últimos años con Verónika Mendoza, el triunfo electoral de Pedro Castillo y Perú Libre abre nuevas posibilidades no solo a la izquierda sino al panorama político del país”, comenta el profesor de la Universidad Católica de Chile José Ragas.

Ciertamente, antes que Castillo solo Alfonso Barrantes, en 1985, y Verónika Mendoza, en 2016, habían llevado a la izquierda cerca de un gobierno nacional a través de las elecciones. Antes, desde sus orígenes en los años 20 hasta mediados del siglo pasado, fue una fuerza en crecimiento, con avances y constantes retrocesos, hasta que asomó una nueva generación de partidos en los 60. Ellos, en los 70 y los 80, apuntaron a la unidad para tentar el poder. Así surgió la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) y la Izquierda Unida (IU).

Barrantes, que había ganado la alcaldía de Lima en 1983, pasó a segunda vuelta con Alan García en las elecciones de 1985, liderando a IU. Pero declinó continuar en el balotaje ante la notoria votación que lo separaba del candidato aprista.

Mendoza, con el Frente Amplio (FA), arañó ir a la votación final tras obtener en primera vuelta un 18.7% de apoyo, que la situó en tercer lugar cerca de Pedro Pablo Kuczynski (21%), pero no llegó al balotaje con la señora Fujimori.

Es con Castillo, entonces, en 2021, que la izquierda de José Carlos Mariátegui y de dirigentes como Gustavo Mohme Llona, Jorge del Prado, Javier Diez Canseco, enfrenta el reto del Gobierno en la mayor crisis política, sanitaria, económica y moral de nuestra historia.

La primera vez

“Es cierto, es la primera vez que una candidatura identificada con la izquierda es elegida por el voto popular. Pero estimo que a diferencia de lo que pasaba con IU, el candidato en esta ocasión no es tan ideológico y, además, el país tampoco lo es. Si bien hay sectores que han votado por un cambio importante en materia económica y social, buena parte del país optó por Castillo por no ser Keiko Fujimori. Por tanto, se trata de un apoyo precario y que requerirá de primeras acciones de gobierno bastante claras en los dos ejes que hoy preocupan a la ciudadanía: salud y economía”, analiza el autor de El último dictador, José Alejandro Godoy.

También para el sociólogo Alberto Adrianzén el triunfo expresa “no tanto una ideología sino un malestar, una protesta”. Estima que esta izquierda no es la de Barrantes, “en un sentido clásico de la palabra”.

“Es una izquierda provinciana ¿no? Castillo postula por un partido que nace en Junín y compuesto por gente de regiones, porque hay un proceso en las regiones con nuevos liderazgos. Recordemos que Barrantes forjó su liderazgo en Lima”.

Para Adrianzén, Castillo es un maestro rural y “un hijo del velasquismo, un producto de la Reforma Agraria, del proceso de Velasco que libera a los campesinos de las relaciones precapitalistas. Es un producto popular, de abajo. Es la diferencia con el propio Barrantes y Mendoza”.

Mientras, el historiador Ragas opina que Castillo “tiene ante sí un desafío enorme –quizás similar al del APRA cuando llegó al poder en 1985 después de medio siglo– de demostrar que puede llevar a cabo cambios sociales importantes en el marco democrático y tomar distancia de modelos caducos”.

“Final de un ciclo”

El triunfo de la izquierda con Castillo, agrega Adrianzén, cierra un capítulo de nuestra historia. “Es el final de un ciclo histórico, lo cierra en el sentido que se abre la posibilidad de transformar el país”, anota.

“Más que un punto de llegada, es un punto de partida para resolver los nuevos conflictos que hay en la izquierda, entre Lima y las provincias, entre las clases medias que dirigen y clases no medias que no dirigen. Es un punto de arranque y abre una posibilidad de componer una izquierda nacional. Un punto de partida que puede servir para crear una izquierda múltiple, variada, de largo aliento”.

Desafíos a la vista

Para el politólogo José Carlos Godoy, “la izquierda tiene dos desafíos: el primero es mantener una unidad de criterio en materia política y de políticas públicas; el segundo, sacudirse la imagen de ineficiencia en la gestión que la izquierda tuvo a partir de la gestión de Susana Villarán en Lima”.

Ragas aclara que gobernar “en medio de la peor pandemia que afecta al país desde hace un siglo y con una extrema derecha que sabotea la institucionalidad no va a ser sencillo… Pero gobernar en Perú nunca lo ha sido, así que independientemente de nuestras preferencias políticas, toca apoyar de manera crítica al Gobierno para que podamos salir de esta crisis sanitaria, económica y política pronto”.

Más que gobernar

Adrianzén anota que, desde el año 30 del siglo XX, “la derecha siempre le ha prohibido al Apra y a la izquierda gobernar, con Velasco eso se quiebra y tras 50 años la izquierda llegó al Gobierno… Por eso, pedirle que sepa gobernar el país que es un desastre al ser gobernado por la derecha es una frescura. Este sector ha gobernado, ha impulsado golpes, ha impedido que el Apra gobierne décadas”.

Concluye: “Sí, será un reto gobernar y, más que ello, crear una democracia realmente inclusiva, igualitaria. Creo que la izquierda sí está preparada para gobernar o deberá aprender”.

Frente a la advertencia inicial de Martín Tanaka, “no se trata solo de ganar”, pronto se conocerán más respuestas.

*Periodista de La República

La República


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