UNAJ | Cuando pase el temblor – Por Andrea Romero

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Por Andrea Romero*

Hace ya más de un año que el mundo se transformó a causa de la pandemia. Esta realidad, que en un principio parecía de ciencia ficción, nos ha enfrentado a experiencias desafiantes, limitaciones de nuestras sociedades para manejar eventos disruptivos y ha agudizado desigualdades alrededor del planeta. En un panorama de tal complejidad, la utilización de recursos de todo tipo y la toma de decisión informada son una pieza clave para la gestión de los gobiernos. Es en este contexto que se enmarca el proyecto “Ciudades inteligentes”, una propuesta de la Universidad Nacional Arturo Jauretche junto a otras universidades nacionales que busca acercar una solución interdisciplinaria para adaptarse a un nuevo mundo.

La resiliencia urbana es la capacidad de las personas, comunidades, instituciones, empresas y sistemas de una ciudad de adaptarse, desarrollarse y crecer, independientemente de los impactos agudos y tensiones crónicas que experimenten. El marco de resiliencia urbana comprende cuatro dimensiones que analizan el acceso a servicios básicos de la población; la composición social y económica de la comunidad; el ambiente natural y construido y el sistema de gobernanza.

Alrededor del mundo, las ciudades luchan contra la pandemia en un contexto de múltiples conmociones, tensiones y vulnerabilidades; mientras se esfuerzan por poner la equidad, la economía y la acción climática en el centro de sus enfoques. Las ciudades son las protagonistas en dos aspectos fundamentales: concentraciones urbanas con economías y poblaciones tan grandes como países y sin importar su tamaño, son escenarios de propuestas, aportes y soluciones.

El proyecto “Ciudades Inteligentes” propone conocer las fortalezas y debilidades de los distintos partidos del Sur del Gran Buenos Aires, para utilizarlas como herramientas en la contribución a la resiliencia y asistir a los más vulnerables. En nuestro territorio, existe una situación de alta heterogeneidad en las condiciones de estado y resiliencia para hacer frente a los distintos impactos, por ello es importante considerar la diferenciación de los impactos sobre la población y empresas.

Situación en nuestro territorio

“De acuerdo a recientes informes, la pandemia del COVID-19 impactó en América Latina y el Caribe en un momento de debilidad de su economía y de vulnerabilidad macroeconómica. Será la causa de la mayor crisis económica y social en la región en décadas e impactará fuertemente en el conurbano bonaerense. Ante esa situación se presenta una serie de problemas a resolver, entre ellos, dada la alta heterogeneidad socioeconómica en el conurbano bonaerense ¿cómo utilizar más eficientemente los recursos públicos disponibles?, ¿dónde y cuándo priorizar sectores y áreas para aumentar la resiliencia y garantizar un camino sustentable de crecimiento? ¿sobre qué factores –cada vez que pueda mejorar la situación- hay que poner más atención? ¿cómo monitorear las acciones de las políticas públicas en este contexto? Para dar soluciones a los problemas mencionados, el proyecto compuesto por un sistema de información integrado resiliente, brinda una serie de herramientas que permitirán dar respuestas, brindando servicios a municipios y a la provincia de Buenos Aires”, explica Alejandro Crojethovich, director de “Ciudades inteligentes”.

Una de estas herramientas es la confección de mapas con información relacionada con el COVID-19 (nuevos brotes, zonas más afectadas, áreas vulnerables, las distintas fases de cuarentena en las que se encuentra cada zona, etc.) que resultan de vital importancia, no solo para conocer la situación local, provincial y mundial, sino también para llevar a cabo decisiones con una base de información sólida y actualizada.

“A través de la geolocalización se puede mapear la vulnerabilidad social de los municipios respecto al COVID-19, y los sectores que requieran intervenciones con mayor urgencia; además, de la capacidad de respuesta de los municipios según los recursos disponibles. Estos mapas ayudarán a actuar rápidamente sobre la situación actual y afrontar la post pandemia con más y mejor información localizada”, puntualiza Crojethovich.

Otra de las herramientas es la Inteligencia Artificial (IA) que ya ha sido implementada en varias ciudades del mundo. La IA es una tecnología que se usa de manera extendida para garantizar la seguridad en centros de trabajo, comercios y lugares públicos; la misma está presente en la detección facial en móviles y otras aplicaciones. La IA posee la capacidad de procesar grandes cantidades de datos y proporcionar ventajas comunicacionales, comerciales y empresariales que la han posicionado como una tecnología esencial para hacer frente a los problemas de la pandemia mundial de COVID-19.

“En la ciudad de Granada ya se está utilizando para diagnosticar a pacientes con COVID-19 mediante el uso de radiografías torácicas, reduciendo el tiempo y los costos procesando grandes bases de datos; por otro lado el control de temperatura también está basado en la IA, en algunos casos, mediante dicho control, se puede reconocer la identidad del usuario y discernir si porta una mascarilla”, indica el investigador.

Impacto de la pandemia

Desde el año 2012 la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) viene desarrollando investigaciones sobre la sustentabilidad socioeconómica, ambiental e institucional y la resiliencia (la capacidad de recuperación) de sistemas urbanos frente a presiones como el cambio climático, en particular trabajando en el Conurbano bonaerense.

A la situación actual en la región se suma ahora el coronavirus, como un nuevo factor de presión que presenta desafíos de una magnitud sin precedentes, tanto en lo que hace a la gestión actual como a trabajar sobre sus consecuencias.

Laura Saavedra, docente investigadora de la UNAJ e integrante del proyecto, agrega en este sentido: “La pandemia impactó en la cuestión social poniendo de manifiesto incrementando las desigualdades existentes en materia territorial, de género, generacional, de ingresos o de clases y étnico o racial. Hoy en Argentina han aumentado las personas y hogares en situación de pobreza e indigencia. De acuerdo a los datos del INDEC, hay un 49% de personas y un 39 % de hogares en situación de pobreza. Y las mayores incidencias de la pobreza se observan en el Gran Buenos Aires junto con la región del NEA. Entre los grupos más vulnerables, según la OIT Argentina, se encuentran los trabajadores informales, las mujeres, los jóvenes y los migrantes. En este contexto de post pandemia el proyecto Ciudades inteligentes es clave ya que el desarrollo de un sistema integrado de información territorial del conurbano bonaerense contribuye a contar con evidencia empírica oportuna de la cuestión social para la gestión de las acciones públicas”.

Saber para tener poder de acción

El equipo de investigación encara una serie de problemas a resolver y para ofrecer soluciones propone desarrollar un Sistema Integrado de Información Territorial Resiliente (SIIT-R) que analiza y evalúa la resiliencia, identifica factores claves y prioridades; genera información útil para la toma de decisiones; monitorea los resultados de la gestión post-pandémica, a través de un índice de desarrollo propio, brindando servicios a Municipios y a la Provincia de Buenos Aires. El sistema se basa en el análisis de información con un algoritmo de desarrollo propio y aprendizaje automático (machine learning), con productos georreferenciados.

Pamela Flores, docente investigadora del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento y miembro del equipo señala: “Mi rol en este proyecto es contribuir en el manejo de datos del territorio. Muchas veces esos datos suelen estar dispersos, desactualizados y suelen ser poco accesibles para los ciudadanos así que tenemos mucho por hacer. Todo lo que ocurre, ocurre en algún lugar. Yo creo que saber dónde ocurren las cosas, nos da poder de acción, y de reacción, y de eso se trata este proyecto. No solo de hacer mapas para ver las zonas vulnerables de nuestros municipios, sino de identificar las mejores estrategias que tienen todos los ciudadanos para enfrentar los efectos de la pandemia”.

En tanto Leandro Álvarez, graduado de la Licenciatura en Gestión Ambiental de la UNAJ y también investigador, cuenta que participa en “el análisis de la línea de base territorial, utilizando fuentes de información secundaria y realizando salidas a campo. Realizo talleres con representantes de gobiernos locales, y actores involucrados. Además colaboro en el análisis y mantenimiento de información territorial, la evaluación de la resiliencia utilizando organismos utilizados por la universidad y la confección de mapas georeferenciados”

El grupo de investigación está compuesto por un equipo interdisciplinario de los institutos de Ciencias Sociales y Administración, Ingeniería y Agronomía, Ciencias de la Salud de la UNAJ y articulado con el Consorcio “Colaboratorio Universitario de Ciencias, Artes, Tecnología, Innovación y Saberes del Sur” (CONUSUR) del cual forman parte la Universidad Nacional Arturo Jauretche y las Universidades Nacionales de Quilmes, José C. Paz, Avellaneda, Moreno y Hurlingham. El mismo se encuentra subsidiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MINCyT) a través del Programa de articulación y fortalecimiento federal de las capacidades en ciencia y tecnología COVID-19.

Universidad Nacional Arturo Jauretche


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