III Bienal Latinoamericana de joyería lleva el arte a distintos países de Suramérica

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Por Antonio Segovia

Del 17 de agosto al 8 de octubre tendrá lugar en distintos puntos del continente sudamericano la III edición de la Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea. Un evento regional que reúne a las y los principales joyeros del continente.

Esta nueva edición de la Bienal lleva el nombre de “Abran cancha” y se realiza bajo la modalidad mixta: virtual y presencial, lo que posibilita el acceso y disfrute desde cualquier lugar del mundo. Participan joyerxs de cinco países de la región (Argentina, Chile, México, Colombia, Brasil). La programación de la III Bienal se compone de una muestra principal, a realizarse en la Galería La ventana del barrio de Almagro, en Buenos Aires. Allí se presentarán los trabajos seleccionados del Concurso Latinoamericano Abran Cancha, en la que se exponen 114 obras de 70 artistas latinoamericanos. Junto al evento central del concurso, y durante dos meses, se realizarán 25 exposiciones simultáneas, jornadas, talleres, conferencias y actividades, todas con entrada libre y gratuita.

La tercera Bienal será la primera en transmitirse en simultáneo por streaming para que puedan acceder desde toda Latinoamérica y el mundo, a través de una original plataforma – labienal.ar – desarrollada especialmente para el evento.  También será la primera con sedes a lo largo de todo el continente. Las actividades y exposiciones simultáneas no tendrán un solo territorio como escenario, sino que varias ciudades mostrarán localmente en lo presencial, y globalmente en lo virtual, la obra de sus artistas, haciéndola aún más latinoamericana.

Sus organizadoras son las joyeras y gestoras argentinas Laura Giusti y Paula Isola quienes reflexionaron sobre cómo ha ido creciendo y enriqueciéndose la Bienal desde su primera edición, llamada Puentes que tuvo lugar en 2016, a esta llamada Abran cancha, cuya organización, modalidad y diseño está atravesada por la pandemia. Y sobre por qué un encuentro independiente y autogestivo como éste es posible sólo gracias al compromiso, participación y colaboración de todas y todos.  “La Bienal es una construcción colectiva. Para que valga la pena todos tenemos que trabajar”, afirmó Paula Isola.

Llega la III edición de la Bienal Latinoamericana. ¿Qué novedades pueden destacar de esta nueva edición? ¿Con qué se encontrarán quienes accedan a la programación?

LG: Son muchas novedades convergentes: en primer lugar, la plataforma labienal.ar, que permite la doble dimensión presencial/virtual en todas las instancias de la bienal; por otro lado, la descentralización: lo que antes sucedía concentrado en Buenos Aires y algunas ciudades cercanas, en esta edición se extiende por los distintos países participantes, con exposiciones presenciales y virtuales en ciudades como México DF, San Pablo, Santiago, Limache, Punta Arenas, Junín, Anillaco, Bogotá, Buenos Aires: hay veinticinco exposiciones simultáneas  con veinticinco propuestas diferentes; en tercer lugar, un concurso con obra que muestra una clara evolución con respecto a las bienales anteriores, con una selección de 115 obras, treinta y seis de ellas destacadas y diez obras premiadas, más la posibilidad de que el público vote también su obra preferida.

Las Bienales anteriores se llamaron Puentes y Vecinos. ¿Por qué Abran cancha?

LG: Siempre pensamos desde una perspectiva latinoamericana. La propuesta es de encuentro entre nosotros, de reconocimiento, de mirada atenta, inclusiva, e identitaria. Los temas fueron pensados para potenciar la conexión y la mirada entre los artistas latinoamericanos, el tendido de puentes, la conciencia de vecindad. Abran cancha recurre a una expresión bien nuestra, incluso de raigambre originaria en el lenguaje, que expresa la potencia con la que venimos pisando cada vez más fuerte desde que empezamos a dar estos pasos. La mirada hacia Europa como fuente de validación se está corriendo hacia acá. No es poca cosa.

Estamos todavía atravesando una pandemia. La reunión personas sigue siendo poco recomendada. ¿Cómo resolvieron este y otros problemas que generó está situación sanitaria inédita?

P I:  En primer lugar, tomamos la decisión de desarrollar una plataforma específica para la Bienal, que permitiera acceder a las exposiciones y actividades desde cualquier lugar del mundo de manera virtual. Esta plataforma, además, se convierte en un lugar de acceso permanente a toda la información de las bienales, la obra de los artistas concursantes, las exposiciones simultáneas, la información de contacto de los artistas, textos referenciales, etc. Lo que en principio fue un problema terminó potenciando la expansión de la bienal. En las ediciones anteriores los eventos fueron mayormente en la ciudad de Buenos Aires, los artistas tuvieron que viajar para participar. En esta nueva versión la bienal sucede en muchas partes simultáneamente, los artistas exhiben sus obras en su propio país y desarrollan visibilidad local al mismo tiempo que pueden ver el resto de las exposiciones y participar de todas las actividades de manera virtual

¿Cuánto tiempo lleva el armado de una Bienal así? ¿Reciben apoyo económico o de algún tipo de alguna política pública para su armado y realización?

P I: Nosotras empezamos a trabajar en la siguiente edición de la bienal apenas terminamos con la edición anterior. Es una organización que tiene múltiples aspectos a tener en cuenta, desde los más grandes como la financiación, hasta los más pequeños como la tipografía de los nomencladores del concurso, pasando por la organización de la información, la elaboración conceptual de la propuesta,  la gestión de los espacios, la gestión de los premios, la comunicación con los concursantes y los expositores, la recepción y guardado de las obras, el montaje, el envío y lectura de infinitos mails por infinitos temas… Es muy grande.

En la segunda y tercera edición recibimos el apoyo de Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, que nos ayuda a solventar algunos de los gastos. Los participantes (concursantes y expositores) también abonan una participación que nos permite afrontar otra parte de los gastos. Los premios fabulosos que tenemos son un respaldo imprescindible que recibimos por parte de empresas del sector, como FMR, que es una empresa familiar que nos apoya desde la primera edición, Yavic, Metales Julio, Herramientas Daniel, Vilmet, Casa Wasser, entre otros. Hay mucho trabajo voluntario de colegas, y un gran compromiso por parte de todxs lxs participantes. Las exposiciones simultáneas, por ejemplo, en esta edición han debido subir cada una su propia muestra a la plataforma. Es verdaderamente un enorme trabajo conjunto.

¿Qué cambio desde aquella primera edición?  ¿Qué se consolidó como marca identitaria de la Bienal y qué se transformó en el camino?

P I:  Por un lado podemos ver las cifras: la primera edición tuvo 70 seleccionados del concurso Puentes y 6 exposiciones simultáneas, la segunda edición contó con 123 seleccionados del concurso Vecinos y 23 exposiciones simultáneas realizadas en Buenos Aires y alrededores. En esta edición, en plena pandemia, el concurso Abran Cancha tuvo 140 participantes con 275 piezas de los cuales quedaron seleccionados 70 participantes y 115 piezas de Brasil, Chile, Colombia, México y Argentina. En cuanto a las exposiciones simultáneas, serán 25 y tendrán lugar a lo largo de todo el continente latinoamericano. Por otro lado vemos un enorme crecimiento cualitativo. Las obras presentadas, la increíble diversidad que ofrecerán las exposiciones, el entusiasmo y la participación. Llevamos varios meses de un trabajo horizontal que se percibe como un nexo muy fuerte, un verdadero interés en que nuestra mirada nos permita crecer desde el lugar y las circunstancias que nos rodean. La Bienal es una construcción colectiva. Para que valga la pena todos tenemos que trabajar.

LG: El crecimiento que hubo tuvo lugar gracias a un ida y vuelta permanente entre la organización y los artistas, un vínculo de confianza que se afianza con el tiempo y con los resultados. Los artistas confían en la bienal, y la bienal confía en los artistas.  Tanto quienes trabajan para presentarse al concurso como quienes preparan proyectos para las exposiciones simultáneas tienen conciencia no sólo de la magnitud del evento, sino, y sobre todo, de que esa magnitud es una construcción colectiva y participativa. Hay un deseo por parte de todos los actores de involucrarse en ese crecimiento, de ser parte de algo que nos excede a todxs, de una creación conjunta. Eso es, indudablemente, una expresión de identidad.

¿Podemos hablar de una joyería contemporánea latinoamericana? ¿Qué la caracterizaría en lo que hace a técnicas, motivos y materiales?

P I:  La joyería de autor forma parte del campo del arte y como tal, está sujeta a las mismas diversidades dentro de este mundo globalizado. No creo que podamos definir una joyería contemporánea a través de sus técnicas, motivos o materiales. Lo que nos une o nos caracteriza, quizá, son los motivos por los que elegimos la joyería para expresarnos. Nuestro continente tiene, aún con sus enormes diferencias, problemáticas comunes que nos conciernen y de las que hablamos.

LG: Es difícil describir con palabras y nombrar elementos que definan lo identitario en la joyería latinoamericana. Si lo congelamos en elementos puntuales, corremos el riesgo de estereotiparla. Creo que la identidad latinoamericana es una permanente síntesis de nutrientes múltiples y heterogéneos, que deglute y transforma creando emergentes nuevos, distintos de aquellos de los que se alimentó y también distintos entre sí, que dialogan y vuelven a transformarse. Eso se manifiesta también en la joyería de arte latinoamericana, y tal vez sea su mayor riqueza.

¿Cómo estaría compuesto ese mapa de la joyería contemporánea latinoamericana? ¿Por países, colectivos, materiales?

P I:  Realmente hay muy buenos artistas joyeros en Latinoamérica. Gran parte de ellos se agrupan en colectivos, en general dentro de cada país, pero hay algunas acciones que trascienden fronteras. Existen colectivos muy consolidados, con muchos años de trabajo y proyección internacional a lo largo de todo el continente. En algunos países el desarrollo y la visibilización es mayor, como Argentina, Chile, Brasil, México y Colombia (que son los países con mayor participación en la bienal). También hay algunas organizaciones que convocan eventos de distintas características dentro de la región, como “Corpojova”, en Colombia, “Brazil Jewelry Week”, en Brasil, “Simposio en construcción”, itinerante y “La Bienal” que este año cuenta con aproximadamente 370 artistas participantes.

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