Nuevo jefe del SELA busca identificar necesidades de países para dar apoyo

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El nuevo secretario permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), Clarems Endara, arrancó su gestión a principios de agosto con el objetivo inicial de armar un programa de trabajo para identificar las necesidades de los países de la región y poder brindar apoyo desde el organismo, en función de las particularidades de cada nación.

“Me preocupa que armemos un programa de trabajo con el que los países identifiquen sus necesidades a través del consenso y que esa agenda sirva al SELA para desarrollar sus actividades de manera inmediata”, señaló Endara durante una entrevista con Efe, en la que reconoció que su nuevo cargo supone un “enorme reto”.

El organismo regional -integrado por 25 países- está dirigido, principalmente, a promover un sistema de consulta y coordinación para concertar posiciones y estrategias comunes, en materia económica, de las naciones miembro, e impulsar la cooperación e integración.

UN RETO POSPANDEMIA

Endara, consciente de cómo afectó la pandemia de la covid-19 a la región y a los organismos internacionales, considera fundamental la “reactivación” económica y, en este sentido, valora el potencial del SELA en la orientación para la coordinación entre los países y entre los organismos de integración subregionales.

“Hay muchas necesidades que los estados tienen que cubrir, que precisamente necesitan una orientación en cuanto a su coordinación entre ellos (…) y más aun una orientación específica para caminar a una reactivación económica, que es uno de los pilares en los cuales quiero centrar mi gestión en los próximos años”, explicó.

“La pandemia nos ha enseñado que era más fácil comprarle y venderle al vecino que estar viendo cómo se reactivaban los flujos de comercio con Asia, con Europa o con Estados Unidos”, precisó.

El máximo cargo del SELA, conocedor de las políticas económicas regionales por su anterior gestión como director general de la Comunidad Andina (2018-2021) y, por tanto, ampliamente relacionado con los organismos de integración, es consciente de que, entre las naciones que conforman la entidad existen particularidades que se deben atender de manera individualizada.

En este sentido, se refirió a los países del Caribe, “golpeados año tras año” por agentes climáticos adversos o desastres naturales que los obligan a reponerse cada cierto tiempo.

“No existe una agenda regional que pueda responder por ellos o que pueda colaborar para que puedan reactivar su economía cada vez que sufran uno de esos embates”, precisó el que fuera viceministro de Comercio Exterior e Integración de Bolivia (2013-2021).

LA IMPORTANCIA DE LAS COMUNICACIONES

Endara insistió, además, en la importancia de las comunicaciones para el desarrollo económico, un ámbito en el que detecta también mucha “desigualdad” y, por tanto, oportunidades dispares, incluso entre zonas dentro de la misma nación.

Subrayó el “intento casi titánico” de muchos países para “poder organizar clases virtuales u organizar un trabajo remoto, pero lamentablemente, las condiciones no son iguales para todos”.

Insistió en la necesidad de “un gran foro” para ver todas las opciones de redes que existen en la región, es decir, cuáles son las grandes compañías y países que están invirtiendo en proyectos de infraestructura grandes, que puedan convertirse en potenciales servidores de interconexión”.

En su opinión, esto “ayudará mucho a trabajar alianzas público-privadas que permitan a los países tener accesos a más mecanismos de comunicación. A más oferta, los precios podrían ser más accesibles, pero hay que buscar también una razón de ser a esa interconexión”.

La conectividad, considera, “no puede ser algo privilegiado únicamente para las grandes urbes”.

Endara explicó que este fue uno de los temas que abordó recientemente con 16 delegaciones de países parte del SELA, de las que 14 estuvieron de manera presencial y 2 de forma virtual.

Respecto a los 8 restantes, ausentes en dichas reuniones, manifestó su deseo de que participen en próximos eventos, de modo que puedan aportar sus sugerencias y contar con el apoyo del organismo.

Recordó que el SELA está en disposición de “servir de catalizador de toma de decisiones y propuestas, de planes y proyectos de actividades que beneficien a los países y cumplan su objetivo final, que es mejorar la calidad de vida de sus poblaciones”.

En este sentido, reiteró que la agenda de la Secretaría, como organismo de concertación política, se centra en la “recomendación” a los países, que son los que tomarán las decisiones finales de gestión, pero abogó por “construir desde las divergencias, desde la diversidad y el entendimiento”.

INFORMALIDAD LABORAL

La informalidad laboral, que alcanza a cerca del 75 % de las pequeñas y medianas empresas, es otro de los temas de la agenda de Endara, ya que es uno de los “principales problemas identificados” y que se agravó con la pandemia, que superó “la capacidad de los gobiernos de buscar un mecanismo de control de formalización”.

El reto está “en el equilibrio” entre buscar la formalidad y “facilitar que esta solución que han encontrado las familias para poder subsistir en la pandemia pueda, en cierta forma, regularizarse”.

El directivo consideró necesario buscar mecanismos de “buenas prácticas” para aminorar el impacto de los negocios informales “sin afectar la economía de las familias”, pero que permita “obtener unas cuentas mucho más depuradas”.

“Para poder dar algunas recomendaciones de políticas públicas, tenemos que entrar a ver cuáles son los mecanismos que los mismos países han ido desarrollando hasta el momento para poder llegar a una mejor formalización de su comercio interno”, concluyó.

SELA.ORG


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