Más allá de la grieta: dejar de mirar la superficie para mirar al Fondo – Por Paula Giménez

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Por Paula Giménez *

Kirchnerismo, anti-kirchnerismo. Así nos presentan los medios hegemónicos de comunicación la disputa política en Argentina, imponiendo constantemente en el sentido común la idea de “la grieta”, sólo mostrando la superficie. Si dejamos de mirar esa superficie, ¿cuál es la disputa que ordena realmente el tablero político en nuestro país? ¿Qué está en juego en las elecciones de medio término?

La alianza en posición de gobierno del Frente de Todes, tuvo el desafío de transitar este medio mandato a través de dos pandemias. Una previa a su asunción, en la que el poder financiero tomó las riendas y dejó al país en una profunda crisis económica, entre otras cosas, con el préstamo más grande de la historia del FMI, que el mismo Macri confesó que sirvió a la fuga de capitales ya que se utilizó “para pagar a los bancos comerciales”; la otra, una crisis sanitaria a 99 días del inicio de su gestión.

La pandemia del macrismo: el detrás de “Ah, pero Macri”

Hasta el año 2019 las políticas de gobierno macristas, afines a los intereses económicos que representa, alimentaron un proceso de valorización financiera, en un contexto de corridas cambiarias y altas devaluaciones del peso argentino. Este ciclo se caracterizó por la liberalización de los mercados financieros, la toma de deuda en moneda extranjera y la fuga de capitales. Así, los paraísos fiscales y el apellido Macri, aparecen íntimamente relacionados en los Panamá y Pandora Papers.

De acuerdo al Balance Cambiario del Banco Central (BCRA), en 2019, sólo entre las PASO y las elecciones generales, la fuga de capitales alcanzó los 23 mil millones de dólares (la mitad del préstamo concedido por el FMI). Es así como el destino de dicho préstamo fue una sangría de divisas, entregado para garantizar el triunfo de Macri en 2019, según Mauricio Claver-Carone, actual presidente del BID y por entonces operador de Donald Trump. 

La fuga también se caracterizó por la concentración: según el BCRA “el 1% de las empresas que resultaron compradoras netas de dólares adquirió US$ 41.124 millones en concepto de formación de activos externos y, en el caso de las personas humanas, tan sólo el 1% de los compradores acumuló US$ 16.200 millones en compras netas durante el período, un total combinado de US$ 57.324 millones”.

Los protagonistas de la fuga y el enriquecimiento a costa de la bicicleta financiera fueron los grandes fondos de inversión como BlackRock y Vanguard, seguidos por los bancos comerciales como Galicia, ICBC, HSBC, BBVA, Santander Rio, Macro, etc. Estos sectores financieros actuaron (y actúan) en alianza con actores empresariales, encabezados por la Asociación Empresaria Argentina (AEA), incluyendo las empresas concentradoras del mercado alimentario y agroexportador (como Vicentín) y sumado a grupos mediáticos como Clarín. 

Iniciativa popular y ofensiva desestabilizadora del “mercado”: “Patria o FMI”

En este escenario, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner viene pidiendo que se investiguen las circunstancias en las que se tomó la deuda en 2019 y denunciando la concentración a costa del trabajo de los y las argentinas en reiteradas ocasiones,  planteando el camino a seguir. En diciembre de 2020 declaraba: “… pero ojo, yo no quiero que ese crecimiento se lo queden tres o cuatro vivos nada más. Para esto, me parece que hay que alinear salarios y jubilaciones, obviamente, precios, sobre todo los de los alimentos y tarifas.” Definió así,  en dicha ocasión, uno de los principales problemas de la economía: “el endeudamiento vertiginoso con acreedores privados y la vuelta al FMI”. 

La base social representada en la coalición Frente de Todes, y que hace síntesis en la conducción de Cristina Fernández de Kirchner, viene demostrando una gran capacidad de movilización, expresando en sus consignas el reconocimiento de los responsables de la crisis que golpea a la clase trabajadora. La Cámpora, con un video que se hizo viral pidiendo el “no pago de la deuda” y subrayando que “primero se crece, después se paga”; el movimiento popular feminista levantando la bandera de “libres, vivas y desendeudadas”; las Madres de Plaza de Mayo con el “no al pago de la deuda externa”. Todo el arco de organizaciones sociales, políticas y sindicales salió a las calles con la claridad de sostener un programa coherente con los intereses de las mayorías. Este movimiento, con todas sus contradicciones, tensiona al  Frente de Todes en la búsqueda de representación. No hay en Argentina otra fuerza política de peso capaz de levantar tales demandas.

La respuesta ante las iniciativas populares y la reorientación de la política económica del gobierno instrumentada a partir de las PASO no se hizo esperar. Los “mercados” y los monopolios mediáticos arremetieron con su estrategia desestabilizadora, que se manifestó nuevamente en corridas cambiarias acompañadas de aumentos de precios, aumento del riesgo país, amenazas de desabastecimiento de alimentos, entre otras cosas. El poder de fuego de dichos sectores tiene su antesala en el terreno allanado por los cuatro años de macrismo.

El próximo domingo, se disputan en Argentina dos proyectos antagónicos. Un proyecto de patria chica dependiente, asfixiada y determinada por las exigencias de ajuste del FMI sobre los bolsillos de los y las argentinas, con expresión política en la alianza de Juntos por el Cambio. Por otro lado, el proyecto que contiene a las mayorías, con su heterogeneidad, que se expresa en la coalición Frente de Todes, y que lleva adelante un programa político de crecimiento con inclusión social, un proyecto de Patria desde la construcción de soberanía política, independencia económica y justicia social. La verdadera grieta no está en la superficie, sino en el Fondo.

* Licenciada y Profesora en Psicología (UNSL), Maestrando en Políticas Públicas para el Desarrollo con Inclusion (FLACSO), analista argentina del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

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