Brasil: Ciencia, tecnología e innovación y la sociedad del conocimiento

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Por AdãoVillaverde (1) L. Antonio Elias (2)
William Nozaki (3), *especial para NODAL

Al definir las bases actuales del desarrollo de la economía brasileña, soportada por una agenda neoliberal que ha llegado tarde y también en bases a un ajuste fiscal ortodoxo, el actual gobierno impuso fuertes restriciones a la capacidad del país de responder a los desafíos impuestos por la crisis económica, agravada sobre todo por la pandemia, con graves consecuencias sanitarias y sociales.

Esto es lo que señala el “Plan de Reconstrucción y Transformación del Brasil”, organizado por la “Fundação Perseu Abramo”, como contribución al Programa electoral del Presidente Lula, que en un pasaje importante dice: “Um país que não defende sua soberania acaba guiado por interesses alheios e se torna incapaz de desenvolver políticas internas para promover seu desenvolvimento…. Sem soberania não há políticas de desenvolvimento, de industrialização, de ciência e tecnologia. Sem soberania, só há dependência econômica, geopolítica e tecnológica”.

En nuestros goniernos generamos un nuevo tipo de relaciones entre el Estado, los centros de investigaciones, las compañías y la sociedada (Hélice-Quadruple) marcado por la orientación estratégica de desarrollo sostenible, inclusión social y desconcentración de ingresos con vigoroso crecimiento del empleo. Todo esto permitió fomentar cambios en la estructura productiva con competitividad y mejora en la estructura social con distribución, mediante inversiones en recursos naturales; en infraestructura económica; en infraestructura social; en inversiones volcadas al mercado de consumo maasivo nacional y bienes e servicios, e inversiones en reindustrialización en la frontera tecnológica, como bienes de capital, farmacéuticos, microeletrónica y defensa aeroespacial, entre otros.

Las naciones más desarrolladas tienen en el avance de la investigación y la inovación las bases para construir una sociedad del conocimiento. La centralidad de esta agenda en estos países y en algunos en vías de desarrollo, en los últimos años, introdujo estrategias industriales y de CT&I con estatus de políticas de Estado de largo plazo, apoyadas en incentivos a la P&D, subsidios y el uso del poder adquisitivo del gobierno.

La perspectiva de ascenso y expansión de la digitalización, con la difusión de la tecnología 5G y la indústria 4.0, intensificó esta agenda, como lo demuestra el manifiesto franco-alemán hacia una nueva política industrial y de P&D para Europa, que viene junto con el fortalecimiento de la manufactura articulada com el Green New Deal de EEUU, más las prioridades chinas para inteligencia artificial y el avance de los semiconductores en el mundo, especialmente en los países asiáticos.

La política estatal mínima actual retrocede en la construcción del Brasil del mañana y hace inviable el progreso del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnologia e Inovação (SNCTI). El modelo neoliberal desconstruye el objetivo de producir ciencia y fomentar la innovación, bien como reduce la poesibilidad de que el país disfrute de beneficios del progreso técnico para paliar los graves problemas de desigualdad social y habilitar la conquista de nuevos mercados. La baja tasa de inversiones no solo perjudica la competitividad de la economía local, también puede llevar a la aparición de cuellos de botellas que hacen inviable un nuevo ciclo de crecimiento.

En esta perspectiva, vivimos uno de los peores momentos de nuestra historia. La negación y el oscurantismo imponen un descrédito sobre los resultados de la producción científica, que se acompaña de una reducción drástica de las inversiones públicas; una pérdida de recursos presupuestarios del Ministerio de Ciencia, Tecnologéa e Innovación (MCTI), que tendrá su presupuesto discrecional más pequeño en años; y el mayor fondo de apoyo a la ciencia y la innovación se ha reducido, que es el Fondo Nacional de Desarrollo Científico e Tecnológico (FNDCT). En comparación con 2014 por ejemplo, hoy disminuye casi 6 veces.

Además, la reducción de inversiones en salud y educación, así como en áreas estratégicas, debilita la formación de recursos humanos y el avance de la infraestructura científica y de innovación. Estamos enfrentando una drástica reducción en el desarrollo, subsidio y crédito, promoviendo un gran retroceso en el SNCTI, que tendrá como consecuencia el desguace y degradación de la infraestructura construída con muchos aportes de recursos durante muchos años, por parte incluso de varios gobiernos.

Para que el sistema de CT&I retome su rol, es fundamental dotarlo de bases de financiamiento adecuadas, rescatando fondos estables con un horizonte para el desarrollo nacional. Dado que la ciencia no es un proceso de corto plazo, para su mantenimiento es fundamental una visión política del Estado, no solo de Gobierno, que ponga los conocimientos y bienes intangibles de nuestro tiempo, como palanca de crecimiento económico, transformándolos en valor para las organizaciones y la sociedad.

Todo esto para que podamos realizar nuestra necesaria reindustrialización, crecer, desarrollarnos, generar puestos de trabajo e incluir socialmente; sobre todo para reducir la pobreza y retomar efectivamente una economía sostenible, solidaria, colaborativa, solidaria y un país soberano.

Por lo tanto tenemos que tener en cuenta que sin ciencia no hay tecnología, sin tecnología no hay innovación y sin innovación no hay desarrollo.

(1) Engenheiro e Professor de Gestão do Conhecimento e da Inovação

(2) Economista e Pesquisador em Propriedade Industrial

(3) Professor Fundação Perseu Abramo–

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