Honduras: la derrota del régimen del golpe de Estado – Por Ollantay Itzamná

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región

Por Ollantay Itzamná

Según el cómputo preliminar del Tribunal Supremo Electoral sobre los resultados de las elecciones generales 2021, al 40% del escrutinio de actas, Xiomara Castro, candidata del partido Libre, consigue más del 53% de votos, seguido por Nasry Asfura, del partido Nacional, con 34%.  Cerca de 20 puntos de diferencia que será muy difícil revertir.

Más de 5 millones de hondureños/as estuvieron habilitados para elegir al Presidente/a y 3 designados presidenciales (vicepresidentes), 120 diputados, 20 representantes al PARLACEN y 298 gobiernos municipales. Acudieron a las urnas más de 3 millones de hondureños (69%).

Según el artículo 236 de la Constitución Política de Honduras, el o la candidata gana con mayoría simple de votos. No existe segunda vuelta. Y está prohibida la reelección presidencial.

¿Qué es lo que el mundo conoce de Honduras?

Honduras comenzó a concentrar la atención internacional por su histórica desigualdad social (cerca del 70% subsiste en situación de pobreza multidimensional), por su inestabilidad institucional (no fue sólo el Golpe de Estado del 2009, sino la inconstitucional reelección presidencial de Juan Orlando Hernández, 2017), por la violencia interna/migración que la ubica como uno de los países más violentos del mundo, muy a pesar de estar ocupado por 3 o 4 bases militares norteamericanos. El país territorialmente es apenas del tamaño de uno de los departamentos de Bolivia o Perú.

Pero, para quienes tenemos la dicha de conocer desde adentro esta tierra de lencas, maya chortís, pechs, tolupanes, tawacas, miskitos, afros y mestizos, la realidad es mucho más que los problemas y violencia. Honduras, es cuna de la esperanza y de la rebeldía popular continental. Eso se demostró el pasado domingo, 28 de noviembre, día de las elecciones generales.

¿Qué cambia en Honduras con los resultados electorales?

Honduras, en sus doscientos años de existencia como República, jamás fue gobernado por una MUJER. Esto no es una particularidad de Honduras, es una constante continental.

De ratificar y aceptar el triunfo de Xiomara Castro, será la primera Presidenta que gobernará un país integrado y dinamizado, desde lo cotidiano, mayoritariamente por mujeres. Y mujeres solas, porque el país expulsó a los varones hacia los EEUU como migrantes. El desafío es que Manuel Zelaya (su esposo, jefe del partido) y el resto de ex liberales, la dejen ser Ella en la gestión del poder.

El país, en sus dos siglos de existencia, siempre fue gobernando por dos partidos políticos: Nacional y Liberal. Con el tiempo, estos dos partidos (bipartidismo) se constituyeron en elementos constitutivos de la identidad de las y los hondureños. Como consecuencia del Golpe de Estado de junio del 2009, en este país políticamente nublado, nació el tercer partido más importante de su historia: Libertad y Refundación, Libre, encabezado por el ex Presidente Manuel Zelaya y legitimado por el movimiento del Frente Nacional de Resistencia Popular.

Con el triunfo del partido Libre se rompe el hechizo del bicentenario bipartidismo en Honduras. Aunque, desde los pueblos originarios (que en Honduras bordean cerca del 8%) y de las grandes mayorías empobrecidas, los tres partidos, son dirigidos por familias de terratenientes. Zelaya y Libre se aproximan ideológicamente al “socialismo del siglo XXI”, pero aún están muy lejos de los horizontes del Buen Vivir.

Finalmente, con el triunfo de Libre, en Honduras se derrota, en las urnas, 12 años del régimen del Golpe de Estado impuesto y continuado desde 2009. El sólo acto del triunfo afianza en la psicología hundida de las grandes mayorías la certeza de que sí es posible cambiar el rumbo de la historia, incluso venciendo a nuestro enemigo más grande: el miedo que nos habita.

El gran desafío del nuevo gobierno

Componer, organizar el país, es el principal reto del nuevo gobierno. En Honduras no existe un real Estado de Derecho. El aparente Estado, cooptado desde adentro por estructuras criminales y por el narcotráfico, es uno de los causantes de la sistemática violencia estructural que expulsa a sus habitantes en constantes estampidas migratorias. El reto es organizar y hacer operativo un Estado.

Esto implica, cambios estructurales y profundos mediante proceso constituyente nacional ampliado. Idea que fue impulsada por el gobierno de Manuel Zelaya y que le ocasionó el Golpe de Estado en 2009.

Simultáneo a la redacción de la nueva Constitución Política, se debe hacer frente con políticas integrales a la violencia generalizada. Ojalá no sólo con medidas punitivas, sino ante todo preventivas.

Austeridad y transparencia en la administración pública serán las credenciales del nuevo gobierno que le dará autoridad suficiente para exigir el pago de impuesto a los ricos y empresas evasoras. El neoliberalismo, acrecentado en los 12 años del régimen dictatorial, no sólo favoreció, promovió facilidades/exoneraciones impositivas a las grandes empresas, sino también entregó, de forma oscura, los bienes públicos al sector privado. Todo eso se debe auditar, y revertir si en caso fuera necesario.

ALAI

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