Las derechas españolas juegan sus cartas en América Latina – Por Nicolás Retamar

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Por Nicolás Retamar, especial para NODAL

En España la derecha piensa que América Latina sigue siendo su colonia y para eso se disputan la influencia con las derechas locales. Motivos tienen. Vale la pena recordar que al cumplirse 200 años de la independencia argentina, el presidente Mauricio Macri afirmó en su discurso ante Felipe VI sobre los líderes de esa gesta histórica: “Claramente, deberían de tener angustia de tomar la decisión, querido Rey, de separarse de España”.

A la avanzada ultraderechista en la región se le suma un nuevo capítulo. Santiago Abascal, líder de VOX, viajó a Brasil para reunirse con el presidente Jair Bolsonaro. En Mato Grosso, el también presidente de la Fundación Disenso disertó en las jornadas Brasil Profundo donde, acompañado por Eduardo Bolsonaro, pidió “desenmascarar al Foro de Sao Paulo y poner fin a sus recetas criminales”. Además, atacó a las oligarquías globalistas, movimientos separatistas, pidió por la defensa de la vida y la familia y rechazó lo que denomina la hegemonía cultural progresista. “Frente al consenso izquierdista -dijo- hemos de oponer el consenso del hombre corriente, el consenso del sentido común”. Para cerrar, el ultraderechista español defendió “los valores supremos de la tradición, la autoridad, la jerarquía y la mancomunidad”. Dos días después, Abascal fue recibido por Jair Bolsonaro en el Palacio de la Alvorada y las palabras fueron las mismas: Iberósfera, Foro de Madrid y anticomunismo. En la reunión también estuvo presente Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox que frecuenta América Latina en busca de alianzas y lealtades.

A estas reuniones se le suman las revelaciones hechas por el semanario peruano “Hildebrandt en sus trece” sobre la visita de María del Carmen Alva, presidenta del Congreso de Perú, a España para reunirse con diputados y pedir “que emitan un pronunciamiento señalando que el Perú ha sido capturado por el comunismo y que Pedro Castillo es un presidente que no tiene legitimidad”. Este viaje se dio en medio de los pedidos de vacancia contra el presidente peruano que no prosperaron en el legislativo. A pesar de la desmentida oficial, la cancillería peruana pidió más datos y Antón Gómez-Reino, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de Diputados de España, confirmó la reunión. Desde el otro lado del Atlántico, el único que defendió a la presidenta del legislativo fue Víctor González, diputado de Vox.

Sin embargo, la influencia de la derecha española en la región no termina en Abascal y Vox. Pablo Casado, líder del Partido Popular (PP) y representante de la centroderecha o derecha “moderada”, también viajó al sur de América para visitar Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile. En primer término, Casado se reunió con el propio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y posible candidato a presidente dentro del espacio liderado por el exmandatario. Allí pidió por una “Alianza por la libertad que defienda las democracias frente a las dictaduras, reivindicar la Hispanidad y el papel de España en Latinoamérica y como puerta a la UE”. Además, el español llamó a reivindicar “nuestra historia, cultura y lengua comunes frente a la nueva leyenda negra patrocinada por los populistas del grupo de Puebla y la izquierda española”.

Con el mismo tono, Casado se reunió en Uruguay con el expresidente Lacalle y su hijo, el actual presidente, donde le dio un guiño al posible acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Ya en Paraguay, el presidente Abdo Benítez recibió al líder del PP y escuchó atentamente la propuesta de la “Alianza por la Libertad frente a las dictaduras”. El español destacó que “Marito” fue el primero en oponerse a Nicolás Maduro y en denunciar las dictaduras de Cuba y Nicaragua, al tiempo que resaltó que el Partido Colorado y el Partido Popular “son socios”.

En el cierre de su gira por Chile, Casado le propuso al presidente Piñera la creación del Partido Popular Iberoamericano que “defienda los valores de democracia, libertad, prosperidad, bienestar y seguridad”. En una entrevista para el diario ABC de Paraguay, el excandidato a presidente de España lo comparó con el Grupo de Puebla y afirmó que “los que creemos en la democracia, los que somos centristas, también tenemos que hacer causa común por la libertad, por la prosperidad, por el bienestar, por la seguridad, por el Estado de derecho, por la lucha contra la corrupción, por la lucha contra la desigualdad, contra la pobreza, y tener una sola voz”.

Moderadas o extremas, las derechas españolas se atacan entre sí y parece que el desembarco en América Latina es un objetivo central. Mientras que Abascal tildó a Casado de “querer llegar a acuerdos, formar un Gobierno con los socios del Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla en España, con los que se sientan a la mesa de terroristas y narcodictadores”, el presidente del Partido Popular apuntó contra Vox al decir que “la receta para combatir populismos es no disfrazarse de populista” y que el PP es un partido “europeísta, atlantista, moderado, reformista y en muchas cosas ni la izquierda ni Vox coinciden con nosotros”.

En la jerga futbolera, el combinado latinoamericano de Vox está compuesto por Bolsonaro en Brasil, Kast en Chile, Fujimori en Perú, María Corina Machado en Venezuela, Milei en Argentina y los miembros del gobierno de facto en Bolivia con Áñez a la cabeza. Enfrente, el seleccionado del Partido Popular tiene como titulares a Piñera en Bolivia, Abdo Benítez en Paraguay, Macri y compañía en Argentina y

Lacalle Pou en Uruguay.

La Alianza por la Libertad y el Partido Popular Iberoamericano de Casado son el Foro de Madrid de Abascal. La defensa por la libertad, el rechazo al comunismo, el populismo y la defensa de la hispanidad son los lazos que unen ambas propuestas. ¿Hay entonces elementos que permitan distinguir estos proyectos, o se trata de la misma idea maquillada y edulcorada?.

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