Boric y el litio: aires de cambio en Chile – Por Tomás Mondino

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Tomás Mondino*, especial para NODAL*

La llegada de Gabriel Boric al Palacio de la Moneda como Presidente de la República de Chile genera expectativas tanto en el pueblo chileno como en el resto del mundo. Con la promesa de cambios político-económicos radicales comparados con la administración del saliente presidente neoliberal Piñera, se abren incógnitas sobre el futuro de uno de los pilares económicos chilenos, la producción minera y su cadena de valor.

La minería de Chile está apalancada fundamentalmente en la extracción de cobre, siendo el mayor productor mundial, con casi el 25% del total producido mundialmente (USGS, 2021). Sin embargo, a pesar de ser uno de los mayores extractores de cobre, su proceso de agregado de valor sobre el mineral es muy pobre, ya que, para dar un ejemplo, refina menos del 50% del total producido.

Si bien la producción de cobre es la actividad minera que mayores recursos le genera al Estado chileno, principalmente luego de la estatización de las empresas mineras de cobre en la década del 70 durante la presidencia de Salvador Allende, y la posterior creación de la estatal CODELCO, hoy la disputa principal está puesta sobre el litio. Chile, en conjunto con Bolivia y Argentina forman el “triángulo del litio”, el cual cuenta con casi el 60% de los recursos de litio a nivel mundial, pero en su conjunto sólo aporta aproximadamente el 29% del litio producido mundialmente. De los tres países que forman parte de esta zona geográfica, Chile es el mayor productor de litio, con un 70% de la producción latinoamericana.

El litio como mineral estratégico

La transición energética planteada a nivel mundial para disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, y cumplir con el Acuerdo de París, presenta un giro en la dependencia de los recursos naturales. La actual matriz energética mundial está basada fuertemente en la explotación de hidrocarburos, pero las nuevas tecnologías energéticas que se proponen como las encargadas de suplantar las tecnologías convencionales, requieren un fuerte aumento en la explotación de minerales, donde, según informes de la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) y Banco Mundial, entre otros, el mineral que mayor crecimiento debe experimentar para cumplir con los objetivos medioambientales es el litio. Esta tendencia en el aumento de la demanda, está poniendo en tensión toda la estructura de abastecimiento de litio, plasmada en un aumento del litio de casi un 400% en el último año.

El aumento de la demanda de este material está apalancado por la creciente demanda en de acumuladores (o baterías) utilizadas principalmente para la movilidad eléctrica.  Hace diez años, la utilización de litio para las baterías rondaba el 2% del total producido, en 2020 ese porcentaje aumentó al 65%, y la banca financiera Citigroup estima que aumentará al 75% en el 2025.

El futuro del litio chileno

En su plataforma de campaña, la alianza progresista personificada en Gabriel Boric, manifestó sus intenciones respecto de este recurso: “se promoverá la creación de una empresa nacional de litio que desarrolle una nueva industria nacional de este recurso estratégico, con protagonismo de las comunidades y agregando valor a la producción”. Esta propuesta parece indicar que el objetivo es crear una empresa estatal para la explotación del litio, similar a Corporación Estatal dedicada a la explotación minera de Cobre, Codelco, pero nada se ha dicho sobre la participación de empresas privadas.

La disputa en torno al recurso escaló en el mes de enero de este año, cuando el presidente en retirada Sebastian Piñera, anunció una millonaria adjudicación a dos empresas para la extracción de litio: la automotriz china ByD y la chilena Servicios y Operaciones Mineras del Norte, obtuvieron contratos de extracción de litio por 61 y 60 millones de dólares, respectivamente, por un plazo de 20 años. Ante esta situación, Gabriel Boric declaró: “Esta es una atribución exclusiva del gobierno en ejercicio y nos parece que es una mala noticia. Me recuerda a esas leyes de amarre que se hacían a última hora”, y adelantó que revisarían la maniobra de Piñera para condicionar la extracción litífera del país. Por otro lado, Raúl Soto, diputado del Partido por la Democracia, se expidió categóricamente: “No vamos a permitir que el gobierno regale este producto estratégico”.

Las alianzas regionales

La llegada de Gabriel Boric al gobierno chileno abre la oportunidad de generar una integración política y económica entre los países que conforman el triángulo del litio, para sumar voluntades y establecer estrategias conjuntas sobre este recurso que se encuentra en los salares andinos y es tan fundamental para el proceso de transición energética que experimenta el mundo. La relevancia estratégica de la región queda a la vista si se tiene en cuenta la demanda actual, sus proyecciones y la cantidad de recursos y reservas de litio con las que cuentan los países. No hay que olvidar que en el golpe de estado que sufrió el pueblo boliviano en el que fue derrocado el presidente Evo Morales en 2019, los recursos de litio eran un eje de disputa central. Así lo evidenció Elon Musk, quien a propósito de las denuncias sobre el golpe y su vinculación con el interés por apropiarse del litio boliviano, escribió en Twitter: “Vamos a golpear a quien queramos. Lidien con eso”.

El camino para la integración ya dió pasos concretos el año pasado, cuando se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Ciencia y Tecnología argentino y el Ministerio de Hidrocarburos y Energía de Bolivia para establecer una agenda común y de intercambio científico tecnológico en torno al litio, tanto en la extracción como en su agregado de valor. Este acuerdo, sumado al asesoramiento del gobierno boliviano a México marcan los cimientos para la consolidación de una estrategia regional para los recursos de litíferos de América Latina.

Las decisiones que tome el nuevo gobierno chileno sobre los recursos estratégicos de litio serán decisivas para el país y la región. Estamos ante un momento bisagra, en el que es necesario rediscutir el quehacer con los recursos naturales, fundamentalmente con el litio. Los intereses en disputa son muchos, y los gobiernos populares tienen la tarea de defender los intereses del pueblo que los ha elegido. Con la distribución de los ingresos fiscales no basta, es necesario hacer partícipe a la sociedad de las discusiones y decisiones sobre los recursos soberanos de la nación.

[*] Ingeniero Químico y Doctorando en Ciencias Químicas (UNRC). Investigador del Observatorio de Energía, Ciencia y Tecnología asociado a la plataforma Pueblo y Ciencia y al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégicos (CLAE).

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