En llamas: Informarnos y prepararnos para enfrentar la nueva normalidad – Por Silvia Oliviero Ghietto

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Silvia Oliviero Ghietto*, especial para NODAL 

Incendios en la Provincia de Corrientes, Argentina 

Los incendios de Corrientes de 2022 abarcaron focos ígneos que comenzaron en el mes de enero y continúan activos en numerosos puntos del territorio provincial, habiendo consumido casi 1.000.000 de hectáreas, lo que equivale a aproximadamente el 11% de la superficie de esta provincia, con un ritmo de crecimiento del fuego que alcanzo 30 000 hectáreas por día, La cobertura vegetal afectada mayoritariamente fue bañados y esteros, pastizales y malezales. En materia de daño ambiental y ecológico, las consecuencias aún no han podido ser dimensionadas aun pero se tiene conocimiento de una gran afectación al ecosistema y la biodiversidad especialmente en la zona de los Esteros del Ibera (35%), uno de los principales reservorios de agua y humedales del planeta. La flora y la fauna autóctona fue gravemente dañada por el fuego, lo que ocasionó la muerte de animales salvajes tales como carpinchos, aguará guazú, yacarés, ciervos de los pantanos y otras especies, al igual que su huida de las zonas donde habitualmente habitan. Las economías regionales se vieron fuertemente afectadas.

Sabemos que transitar los eventos climáticos extremos es una experiencia dolorosa y aterradora para las poblaciones locales, como lo estamos viendo en estos momentos en Corrientes. Los incendios forestales incontrolables y devastadores se están convirtiendo en una “nueva normalidad” que se ha extendido a todos los continentes excepto la Antártida, debido a que la mayoría de las regiones experimentan condiciones climáticas propicias para el estallido de un incendio forestal en algún momento del año.

La evidencia científica muestra a nivel global que los regímenes de incendios (el patrón característico establecido con el tiempo y espacio) están cambiando debido al cambio climático y al cambio del uso de la tierra.

El cambio climático ha  aumentado la frecuencia y la magnitud de los incendios – aumento de la sequía, altas temperaturas, baja humedad, relámpagos y vientos fuertes, lo que resulta en más calor y temporadas más secas y prolongadas, y está causando que la vegetación que normalmente no se quemaría (por ej., selvas tropicales, permafrost y humedales) se sequen y entren en combustión.

Predecir el impacto del cambio climático en el comportamiento del fuego en el futuro es complejo, pero los modelos actuales sugieren que algunas áreas, como el Ártico,  el bosque tropical en Indonesia y el sur del Amazonas, es muy probable que experimenten un aumento significativo de la quema en las próximas décadas. También se esperan importantes cambios en el área quemada en sabanas tropicales y sub tropicales, y pastizales templados.

La forma en que los seres humanos se adaptan y gestionan la tierra es una de las mayores influencias en los regímenes globales de incendios, a menudo se convierten parte de los bosques nativos, para uso agrícola, es decir, cultivos, pastos o pastizales y para replantar especies exóticas con fines comerciales o de reforestación.  A nivel local, el impacto de los cambios en el uso del suelo altera la vegetación y dinámica del fuego. Se ha demostrado que la deforestación reduce la evapotranspiración necesaria para la formación de nubes, disminuyendo las precipitaciones y alterando el ciclo hidrológico.

Según los Informes recientes “Propagándose como un incendio forestal: la creciente amenaza de incendios excepcionales en paisajes” y “Fronteras 2022: Ruido, Llamas y Desequilibrios´ del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)l, se prevé que el cambio climático y el cambio en el uso de la tierra hagan que los incendios forestales sean más frecuentes e intensos, con un aumento mundial de los incendios extremos de hasta un 14% para 2030, un 30% para finales de 2050 y un 50% para finales de siglo.

La publicación hace un llamado a los gobiernos para que adopten una nueva “Fórmula de Preparación para Incendios”, en la que dos tercios del gasto se destinen a la planificación, prevención, preparación y recuperación, y un tercio a la respuesta. En la actualidad, la respuesta a la emergencia suele recibir más de la mitad de los gastos correspondientes, mientras que la planificación recibe menos del 1%.

Para prevenir los incendios, los expertos y expertas piden que se combinen los datos y los sistemas de vigilancia, basados en la ciencia, con los conocimientos indígenas y  de las comunidades locales y que se refuerce la cooperación regional e internacional.

“Las respuestas actuales de los gobiernos a los incendios forestales suelen invertir el dinero en el lugar equivocado. Hay que apoyar a los trabajadores de los servicios de emergencia y a los bomberos que están en primera línea y que arriesgan sus vidas para combatirlos. Tenemos que minimizar el riesgo de incendios forestales extremos estando mejor preparados: invertir más en la reducción del riesgo de incendios, trabajar con las comunidades locales y reforzar el compromiso global de lucha contra el cambio climático”, “, dijo Inger Andersen, Directora Ejecutiva del PNUMA.

Los incendios forestales afectan de forma desproporcionada a los países más pobres y menos desarrollados del mundo. Con un impacto que se prolonga durante días, semanas e incluso años después de que las llamas disminuyen, impidiendo el desarrollo y profundizando las desigualdades sociales:

  • La salud de las personas se ve directamente afectada por la inhalación del humo, provocando impactos respiratorios y cardiovasculares y aumentando los efectos sobre la salud de los más vulnerables.
  • Los costos económicos de la reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios forestales pueden estar fuera del alcance de los países de bajos ingresos.
  • Las cuencas hidrográficas se degradan por los contaminantes de los incendios forestales; también pueden provocar la erosión del suelo causando más problemas en los cursos del agua.
  • Los residuos que quedan suelen estar muy contaminados y requieren una eliminación adecuada.
  • Los incendios forestales y el cambio climático se retroalimentan mutuamente aumentando las emisiones de CO2 y reduciendo la capacidad de absorción de las mismas. 
  • La vida silvestre y los ecosistemas naturales rara vez se salvan de los incendios acelerando la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad. 
  • Para lograr y mantener una gestión adaptativa de la tierra y los incendios se requiere una combinación de políticas públicas, marco jurídico y  de incentivos que fomenten un uso adecuado de la tierra.
  • La restauración de ecosistemas como los humedales y  las turberas, la construcción a distancia de la vegetación y la preservación de los espacios abiertos de amortiguación son algunos ejemplos de las inversiones esenciales en la prevención, la preparación y la recuperación.

Los incendios forestales representan un problema ambiental emergente que se intensificara en los próximos años y décadas por lo tanto debemos informarnos, conocer y comprender algunos aspectos básicos:

Incendio forestal: es un incendio de vegetación inusual o extraordinario que presenta un riesgo significativo para valores sociales, económicos o ambientales. Puede iniciarse de manera maliciosa, accidental o por medios naturales.

Pueden ser de corta duración y un área pequeña, pero lo más común es que se queme durante un período prolongado y sobre un área amplia caracterizada por períodos de rápida propagación y comportamiento intenso en su frente contra el cual la supresión y los esfuerzos de mitigación de riesgos pueden ser ineficaces. Los impactos de un incendio forestal pueden ser inmediata y directamente evidentes o pueden materializarse después de que el fuego se haya extinguido.

  • Los incendios forestales son una parte natural de los sistemas de la tierra, pero se están volviendo mucho más grandes y peligrosos. Esto puede tener consecuencias destructivas para los hogares, la salud humana, el  ambiente y actividades productivas.
  • Las alteraciones humanas de los paisajes a través de la deforestación, la expansión agrícola, la introducción de especies invasoras, el desarrollo urbano y rural y el manejo inadecuado de los incendios han interferido con los regímenes naturales de los mismos.
  • Como resultado de la deforestación y la fragmentación de los bosques, los incendios forestales ahora alcanzan áreas como los bosques tropicales húmedos, donde rara vez se propagaban en el pasado.
  • Emiten cantidades sustanciales de contaminantes, como carbono negro, partículas y gases de efecto invernadero.

Hay tres tipos principales de incendios forestales, cada uno con sus propios desafíos:

  • Incendios terrestres: estos queman capas orgánicas descompuestas del subsuelo y generalmente no producen llamas visibles. Son difíciles de suprimir por completo, pueden arder durante el invierno y pueden resurgir en primavera.
  • Incendios superficiales: estos prenden a través de la hojarasca, el material muerto y la vegetación en el suelo y son más comunes en bosques y sabanas.
  • Incendios de corona: estos ascienden del suelo a la copa del árbol y pueden propagarse a través del dosel del bosque. Se trata de la forma más intensa y peligrosa de incendio forestal, son comunes en los bosques de clima mediterráneo y en los bosques boreales.

Las soluciones basadas en la prevención, respuesta y gestión de incendios forestales crean resiliencia en los ecosistemas y las comunidades, a medida que se enfrenta un clima cambiante y podemos mencionar las siguientes:

  • Mejorar la planificación, las políticas y las prácticas, aumento de las capacidades de lucha contra incendios, y programas comunitarios de creación de resiliencia.
  • Una mayor cooperación a largo plazo entre las diferentes regiones y países para compartir recursos.
  • Participación de los grupos vulnerables en todas las etapas de preparación y respuesta.
  • Mayor apreciación y adopción de las técnicas indígenas y de las comunidades locales de manejo del fuego, como la quema prescrita.
  • Herramientas modernas como el pronóstico del tiempo a largo plazo, las capacidades de teledetección (satélites, radar terrestre, detección de rayos) y el manejo de datos que mejoran el monitoreo y la gestión de incendios forestales.

“Los enfoques de gestión adaptativa incluyen la creación de resiliencia a los incendios forestales en los ecosistemas antes de que ocurran y garantizan que una mentalidad proactiva se convierta en la norma en las comunidades vulnerables en lugar de una reactiva”.

Fuentes: UNEP and GRID-Arendal (2022), “Report Spreading like Wildfire: The Rising Threat of Extraordinary Landscape Fires”. UNEP (2022) “Frontiers 2022: Noise, Blazes and Mismatches”. D. Kurtz, Saucedo y R. Perucca, INTA (2022) “Evolución de las áreas quemadas en Corrientes según coberturas vegetales”. Copernicus the European Union’s Earth Observation Programme (2022), Copernicus Services.-

 (* ) Magister en Química y Ambiente. Profesora “Ambiente, Ciencia y Tecnología en Latinoamérica”, CCC- Lic. Historia, UNDAV. Licenciatura en Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable, UMET y Maestría en Ingeniería Ambiental UTN.

 

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