¿Qué es el no alineamiento activo? – Por Sergio Bitar

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Por Sergio Bitar*

La tensión estratégica y geopolítica entre China y Estados Unidos y la pugna entre ambas potencias puede limitar nuestra autonomía, cuando esas naciones intenten imponer sus intereses económicos y de seguridad. ¿Cómo ampliar, en lugar de estrechar, nuestro espacio decisorio y favorecer así el desarrollo de Chile y de los demás países de América Latina?

Este libro propone el No Alineamiento Activo (NAA) como guía para navegar estas tormentosas aguas y articular una política común en la región. Editado por tres distinguidos pensadores chilenos, Carlos Fortin, Jorge Heine y Carlos Ominami, propone un camino para la autonomía latinoamericana. Un conjunto destacado de veinte especialistas (incluyendo a cinco excancilleres) de siete países, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Estados Unidos, México y Perú, expone su visión en diecinueve capítulos de alta calidad.

La pugna se extiende a diversos dominios, siendo el más importante el militar-tecnológico. En Asia, la contienda se concentra en Hong Kong, Taiwán, y el Mar Meridional de China. A nivel global, en proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la actual respuesta de EE.UU. a la misma, Build Back Better World, así como la disputa de sistemas políticos, la democracia y los derechos humanos. La relación se da en tres planos: disputa estratégico militar o geopolítica; competencia comercial-económico-tecnológica, y colaboración ante los desafíos globales, salud y cambio climático.

Con todo, hay una tendencia a la multipolaridad. La hegemonía de EE.UU. ha disminuido y China no posee alianzas para extender su propio modelo político. Ninguno puede imponer su voluntad ni dividir y aglutinar a los demás. Poderes intermedios se opondrían, entre ellos, potencias medianas regionales, organismos internacionales y potentes actores no estatales, empresas y plataformas digitales globales. Un escenario de poder menos concentrado favorece a América Latina y entrega más espacio de acción para un desarrollo autónomo.

¿Cómo hacerlo? Se debe proceder con cautela y flexibilidad, pues cada país tiene relaciones distintas con cada potencia. La incidencia de Estados Unidos es mayor sobre México, Centroamérica y el Caribe que sobre las naciones de América del Sur.

La relocalización de las cadenas de producción favorecerá a Mexico y hará más estrecha su relación con EE.UU. A su vez, la importancia de China es mayor en América del Sur, por el gran comercio de alimentos, minerales y energía. Estos países continuarán volcándose al Pacifico, la zona de mayor expansión económica del planeta. Por tanto, la expresión concreta del No Alineamiento Activo tiene que adaptarse a cada nación, y encontrar un denominador común entre ellas.

¿Cómo articular una postura latinoamericana? ¿Cuáles son las líneas rojas para impedir que se nos restrinja la autonomía?

Después de esta pandemia, América Latina necesita una estrategia de crecimiento tecnológico y nuevo pacto social. Y debe emplear todas las opciones, alianzas y proyectos para avanzar. No conviene andar solo por el mundo. El caso de la fabricación de pasaportes en Chile es un ejemplo de conflicto entre China y EE.UU. que condicionó nuestra decisión: un consorcio chino-alemán ganó la licitación, EE.UU. advirtió que podría terminar con la visa waiver para ingresar a ese país, ante lo cual se anuló la decisión inicial y el contrato se adjudicó a otra empresa.

En un mundo globalizado, no es separable lo nacional de lo internacional. La política internacional proyecta los principios e intereses estratégicos de una nación, y los fenómenos mundiales condicionan las políticas públicas y la estrategia nacional.

El nuevo gobierno de Chile deberá apuntar a una alta coordinación entre los países latinoamericanos. El concepto de No Alineamiento Activo constituye una guía para la acción, puede contribuir a acciones comunes y a superar la actual fragmentación. Las propuestas de este libro serán útiles para reorientar nuestra política internacional. Lo recomiendo.

* Ministro de Estado de los presidentes Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, además de senador por  un periodo de ocho años. Es miembro del Partido por la Democracia (PPD), que pertenece a la Ingternacional Socialista

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