¿Cómo el PT salvó a Brasil? Reduciendo gastos y cargas de personal – Por Eduardo Fagnani, Gerson Gomes y Guilherme Mello

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Por Eduardo Fagnani*, Gerson Gomes** y Guilherme Mello***

Con Lula y Dilma, los gastos de personal cayeron entre 2004 y 2011 al 4,3% del PIB y, entre 2012 y 2014, al 3,8%. Esto es mucho menos de lo que el gobierno de Fernando Henrique Cardoso gastó con personal en 2002: 4,8%. Nunca hubo “gastos irresponsables”.

En este vigésimo quinto artículo de la serie organizada para presentar hechos y cifras que deconstruyen la tesis mentirosa de que la política económica del PT habría “quebrado a Brasil”, mostraremos cómo los gobiernos de Lula y Dilma actuaron para reducir gastos y cargas de personal. En los análisis anteriores, demostramos la falsedad de esta narrativa de economistas y comentaristas del mercado, presentando el comportamiento de varios indicadores económicos en las administraciones del Partido de los Trabajadores. Nos ocuparemos ahora de la evolución de los gastos con personal y cargas, destacando que la narrativa mentirosa del “gasto irresponsable” fruto del “populismo de izquierda” tampoco se sostiene frente a los hechos.

En 2002, el gasto con personal y cargas sociales representó el 4,8% del PIB. En los gobiernos de Lula y Dilma, ese porcentaje cayó al 4,3% del PIB -entre 2004 y 2011, excepto 2009- y, después de 2012 hasta 2014, a un nivel de 3,8% del PIB. En 2015, los gastos crecieron levemente como consecuencia de la caída del PIB, pero se mantuvieron en un nivel inferior al de períodos anteriores: 4%. Es interesante señalar que los gastos en personal, indispensables para la expansión de los servicios sociales básicos, especialmente en un país de dimensiones continentales como Brasil, es motivo de constantes críticas en el selecto círculo de quienes apoyan el “Estado Mínimo”.

La idea subyacente es que con la reducción de los gastos de personal, se solucionarían los problemas fiscales del país. Sin embargo, dichos gastos son muy inferiores a los gastos con intereses, que benefician básicamente a las instituciones financieras, a los inversionistas extranjeros e, indirectamente, a una minoría de la población.
En 2002, los gastos con intereses alcanzaron el 7,7% del PIB. Y, a pesar de haber disminuido significativamente hasta 2012, cuando alcanzaron su valor más bajo (4,4% del PIB), representaron en promedio, en el período 2003/2014, el 6,6% del PIB. O sea, un 57% más que los gastos de personal – promedio de 4,2% en el mismo período.

Por eso, también en este caso, no se sostiene la afirmación según la cual la “crisis”, que habría sido generada por los gobiernos del PT, habría sido “fundamentalmente una crisis de irresponsabilidad fiscal”, como no se cansan de repetir arbitrariamente de la manera más delirante.

* Eduardo Fagnani – Doctor en Economía por la Universidad de Campinas e investigador del Centro de Estudios Sindicales y Laborales (CESIT), de la Unicamp.

** Gerson Gomes – Miembro del Consejo del Centro de Estudios Avanzados Brasil para el Siglo 21. Fue funcionario de carrera de la FAO y de la CEPAL y asesor económico en el Senado Federal y la Cámara de Diputados.

*** Guilherme Mello – Profesor del Instituto de Economía de la Unicamp e investigador del Centro de Estudios de Coyuntura y Política Económica (CECON-UNICAMP)

Traducción: Mila Frati

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