El proyecto de la Franja y la Ruta y la importancia de América Latina en la estrategia china

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Desde que el geógrafo británico Halford Mackinder escribió su artículo “El pivote geográfico de la historia”   en 1904 todas las potencias imperialistas han tenido en cuenta el control de Eurasia o el bloqueo de desarrollo de otra potencia en esa zona. La máxima más famosa de Mackinder que afirma: “Quien gobierne el Heartland manda la Isla del Mundo. Quien gobierna la Isla del Mundo manda el mundo”, sintetiza lo que posteriormente se conoció como la teoría de Heartland o del  “área de pivote” la cual toma como territorio estratégico mundial al centro de Eurasia. Es decir, la franja de territorio continuo más grande del planeta, donde se concentra la mayor densidad poblacional y cuya continuidad histórica-cultural es milenaria. Si se tiene en cuenta este plano geopolítico, la iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) que promueve la integración de toda esta extensión a través de sistemas de  transporte, infraestructura, comunicaciones y zonas de comercio internacionales, abona a esa estrategia de unidad euroasiática a contramano de las estrategias implementadas en los últimos dos siglos por parte del imperio Britanico, en un inicio, y por EEUU ya en el siglo XX e inicios del XXI, con la última gran avanzada de occidente en las guerras de Afganistán e Irak (concluida en 2021 con el retiro de tropas norteamericanas de Kabul).

El proyecto Una Franja, Una Ruta, actualmente denominado Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) fue anunciado oficialmente por el presidente chino Xi Jinping en septiembre de 2013 en una visita oficial a Kazajistán. En un principio se trataba de la comunicación y la integración terrestre de la zona oeste de China, la más pobre y aislada, con los países de Asia central y Europa. Con los años ha ido sumando las rutas marítimas que incorporan al Sudeste asiático y el Océano Índico, áfrica, y desde el año 2018 ya se incorpora a América Latina con su proyección hacia el Océano Ártico.   

El megaproyecto, también conocido como “Plan Marshall chino” tiene dos ejes centrales: el desarrollo de una vía terrestre que une a China con Pakistán, Afganistán, Turquía, Moscú, Kazajistán, Turkmenistán, Kirguistán, Uzbekistán, Tayikistán y Europa mediante los Balcanes hasta llegar a París (centralmente a través de trenes); y la profundización de una ruta marítima hacia América Latina, África y Oriente Medio que implica la instalación de puertos comerciales en los océanos índico, pacífico y Caribe.

Si bien China ha priorizado a la región de Eurasia en su fase inicial y el desarrollo del IFR tiene su centro nodal en esta región del mundo, la importancia de América Latina y el caribe ha ido en ascenso en los últimos quince años, con un cambio de velocidad evidente desde la llegada de Xi JInping al gobierno en 2013, la creación del Foro CELAC- China y la publicación del segundo libro blanco sobre América Latina y el Caribe donde se establecieron lo lineamientos que luego se pondrían en práctica a partir de una serie de acuerdos bilaterales y de conjunto a través de la CELAC.  

En noviembre de 2008, el gobierno chino publicó el Libro Blanco sobre ALC que constituye el primer documento político de China hacia la región y pone de manifiesto la importancia que asigna China a ALC . En los quince años previos China ya había establecido formalmente relaciones de asociación estratégica con Brasil (1993), Venezuela (2001), México (2003), Argentina (2004) y Chile (2012). El comercio entre China y la región pasó de 14.900 millones de dólares en 2001 a 261.288 millones de dólares en 2012, convirtiendo a China en el segundo socio comercial de ALC. Hasta finales de 2012, el acervo de las inversiones directas de China en la región fue de 68.2 mil millones de dólares, según estadísticas de la República Popular China. Adicionalmente, China firmó tres Tratados de Libre Comercio (TLC) con Chile (2005), Perú (2009) y Costa Rica (2010). 

Es desde la llegada de Xi Jinping al gobierno que las relaciones cobran un carácter mucho más destacado. En 2014 en Brasil y en 2015 en Beijing en la primera reunión ministerial del Foro China-CELAC, el presidente de China propuso la iniciativa de establecer un marco nuevo de cooperación integral entre China y ALC llamado “1+3+6”. El 1 se refiere al Plan de cooperación entre China y ALC 2015-2019, el 3 son los tres motores: el comercio, la inversión y la cooperación financiera, y los 6 terrenos: recursos energéticos, infraestructura, agricultura, manufactura, innovación tecnológica y tecnología informática. 

En noviembre de 2016, el Gobierno de China emitió el II Libro Blanco, titulado “Documento de Política de China sobre América Latina y El Caribe” donde se detalla una larga lista de temas, pero su núcleo está centrado en la concepción que hace China sobre la cooperación económica con la región: el comercio, inversiones, finanzas, agricultura, manufactura, infraestructura, recursos y energía, aduanas, inspección de calidad, turismo, reducción de la deuda pública, así como asistencia técnica. Los objetivos perseguidos son claros en cuanto a la necesidad china del acceso a las materias primas para alimentar su espectacular crecimiento económico, pero sobre todo en posicionarse como un actor global que tiende a un orden más justo y respetuoso. En este documento se hace énfasis sobre este plano que excede a lo comercial, atendiendo a los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica.

También el libro blanco explica la importancia que China le asigna al creciente rol internacional que América latina adquirió en los últimos años, lo que lleva a describir los vínculos interregionales como “estratégicos”. Deja también en claro que el principio de “una sola China” Es la base y condición excluyente para el establecimiento de las relaciones con los países de la región en términos bilaterales. China procura también evitar generar susceptibilidades y resquemores del lado norteamericano al circunscribir la cooperación con la región al área de intercambios, cooperación y diálogo para la defensa.

Si bien, el país asiático evita cualquier tipo de confrontación diplomática con EEUU,  la respuesta por lo general es directa y amenazante. Se puede establecer una relación entre la avanzada imperialista norteamericana en la región y el acercamiento de los proyectos soberanistas y revolucionarios a China. Hay una notable continuidad entre  la radicalización de la guerra híbrida contra Venezuela y el afianzamiento de los vínculos comerciales, políticos y militares con China; el golpe parlamentario a Dilma Rousseff,  puesto en marcha poco tiempo después de la Cumbre de los BRICS y la Cumbre CELAC- China, realizada en Brasilia en 2014;  la apuesta del imperialismo norteamericano por Mauricio Macri en Argentina luego del desarrollo de una marcada agenda multipolar por parte del gobierno de Cristina Fernandez ; la subordinación de Ecuador a la agenda de Washington con la llegada de Lenin Moreno y el golpe de estado en Bolivia de 2019 para frenar diversos proyectos de cooperación entre estos países de forma bilateral o de forma regional a través de CELAC, cuya conformación fue posible por la iniciativa y promoción de Hugo Chávez, acompañado por Rafael Correa y Evo Morales.

La primera instancia donde se convocaron a países de  América latina a la IFR se dió en mayo de 2017 cuando China convocó al Foro de un Cinturón, una Ruta para la Cooperación Internacional en Beijing , donde asistieron el presidente de Argentina de ese entonces, Mauricio Macri y la presidenta de Chile MIchelle Bachelet y veinte ministros de otros países de ALC(Xinhua, 15 de mayo de 2017). De estos dos países, solo Chile siguió profundizando su vinculación económica, mientras que Argentina, según lo analizado anteriormente, se encargó de boicotear la CELAC y enfrió cualquier relación con China por fuera de lo formal y comercial. Ese mismo 2017 Panamá, país estratégico para la conexión entre al Océano Atlántico y el Pacífico, anunció el rompimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán, reconociendo de esa forma la política impulsada por Beijing de “Una sola China” y pocos meses más tarde, el presidente Varela de Panamá y Xi Jinping firmaron un Memorando de Entendimiento de Cooperación en el Marco de la Ruta de la Seda y el Cinturón Económico y la Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI. La República Dominicana y El Salvador han establecido relaciones diplomáticas con China en 2018. En la actualidad ya son 24 países de ALC que han establecido relaciones diplomáticas con China. Hasta la fecha, 12 países de ALC: Brasil, México, Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Costa Rica, Surinam y Jamaica han establecido con China relaciones de Asociación Estratégica, y los primeros 7 países han establecido relación de Asociación Estratégica Integral con China.

La segunda reunión ministerial entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) realizada en Chile en enero de 2018 fue un nuevo punto de partida ya que allí China convocó formalmente a los estados latinoamericanos a ser parte de la IFR. Propuesta que fue muy bien recibida por actores de un diverso marco ideológico, siendo el gobierno neoliberal de Chile de los más entusiastas. En esta reunión se aprobó una declaración especial sobre la iniciativa de la Franja y la Ruta donde todos los gobiernos acordaron que “la Iniciativa del gobierno chino constituye una oportunidad importante para fortalecer la cooperación hacia el desarrollo entre los países involucrados”. 

China, por su parte, propuso cinco sugerencias con el objetivo de profundizar la cooperación en los ámbitos clave: la conexión de la tierra y el mar fortaleciendo la construcción de infraestructura; la apertura de un gran mercado facilitando el comercio y la inversión; la formación de un gran sector avanzado acelerando la cooperación de capacidad de producción; el desarrollo ecológico e innovación mejorando la cooperación de los sectores emergentes, así como los intercambios culturales con base de igualdad; y confianza ampliando los estudios entre las dos partes.

Esta cumbre puso en alerta al gobierno norteamericano que un mes más tarde, en febrero de 2018 envió al entonces Secretario de Estado, Rex Tillerson a recorrer varios países de América Latina y el Caribe. Este representante del imperialismo estadounidense no se privó de dar declaraciones elogiosas de la Doctrina Monroe, advertir sobre las supuestas ambiciones de China en la región y denunciar a Venezuela: “América latina no necesita nuevos poderes imperiales que solo buscan beneficiar a su propia gente (…) el modelo de desarrollo liderado por el estado de China recuerda al pasado” (BBC

En septiembre de 2021 se realizó la VI Cumbre CELAC luego de cuatro años de congelamiento de estas instancias que venían realizándose de forma anual desde la primer Cumbre en 2010. La última cumbre presidida por México no sólo tuvo una fuerte impronta unionista en un contexto de claro cuestionamiento a la Organización de los Estados Americanos, la denuncia del bloqueo a Cuba y la participación plena de Venezuela; sino que la apuesta por sostener los vínculos y lazos con socios extrarregionales, en particular para el Foro CELAC-China estuvieron en el centro de los consensos alcanzados. Es en ese marco que el Plan de Acción Conjunto de Cooperación en Áreas Claves CHINA-CELAC (2022-2024), terminó de enumerar una serie de elementos clave de los vínculos y posibilidades que abre la apuesta a debilitar las estrategias de integración subordinadas al proyecto estadounidense en una multiplicidad de planos (seguridad, economía, turismo, finanzas, innovación tecnológica, entre otras. 

Este reforzamiento de las relaciones políticas surge gracias al cambio de signo de varios gobiernos en la región que tienden hacia el multipolarismo, pero también porque el valor total del comercio entre China y América Latina y el Caribe ha registrado un nuevo máximo en 2021, con más de 450.000 millones de dólares y todo indica que seguirá creciendo sostenidamente. Según el último Boletín Estadístico de Inversión Extranjera Directa publicado por el gobierno de China, América Latina representa el 10,8% de los flujos de inversión desde China hacia el exterior. Esto convierte a esta nación asiática en la principal región receptora de las inversiones chinas fuera de Asia. Además, superando a Europa, Norteamérica, África y Oceanía.

Actualmente 21 países de ALC han firmado memorándum o acuerdo de cooperación con China en el marco de la iniciativa de Franja y Ruta: Panamá, Costa Ric a, el Salvador, Trinidad y Tobago, Dominica, Granada, Antigua y Barbuda, República Dominicana, Barbados,Jamaica, Cuba, Surinam, Bolivia, Guayana, Venezuela, Uruguay, Chile, Ecuador, Perú; recientemente Nicaragua (enero de 2022) y Argentina en febrero de 2022 

Este marco geopolítico convierte en un hecho para la región alguna instancia de coordinación con el polo de atracción asiático. La pregunta es con qué objetivos políticos y con qué estrategias de desarrollo para los pueblos de nuestra región. 


  1.  Los Libros blancos son documentos oficiales de carácter político-estratégico publicados por El Consejo de Estado de la República Popular de China donde se definen las orientaciones básicas y prioridades estratégicas. Estos se actualizan cada dos o cuatro años y permiten unificar el accionar de cientos de miles de funcionarios de cada ministerio, área gubernamental, o política de Estado. Existen documentos sobre la Seguridad Nacional, las relaciones internacionales, el modelo económico, los Derechos Humanos, el comercio internacional, o algunas regiones del mundo. 
  2. Los cinco principios son: respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial, la no agresión mutua, la no interferencia en los asuntos internos de otros países, igualdad y beneficio mutuo, y la coexistencia pacífica.
  3. Es la posición oficial de las autoridades de la República Popular China desde 1949 y hace referencia a que sólo existe un gobierno legítimo. Es un principio rector de la política exterior china que rechaza mantener relaciones diplomáticas con aquellos que defienden la existencia de dos estados o simplemente establezcan relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán. Ver https://politica-china.org/areas/taiwan/el-principio-de-una-sola-china-y-la-evolucion-de-la-cuestion-de-taiwan-desde-la-perspectiva-de-la-republica-popular-china
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