“Sin el Caribe, no hay América”: campaña busca visibilizar la necesidad de integración regional

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Por Fernanda Paixão, Brasil de Fato | Resumen Latinoamericano

Economista haitiano propone una «pedagogía de las revoluciones» como estrategia contra el dominio imperialista en toda la región.

No existe un espacio tan lleno de diversidad, heterogeneidad cultural y, al mismo tiempo, con tantas similitudes como en el Caribe. – Rigoberto López Pego, cineasta cubano (1947–2019)

La lucha por la soberanía y los problemas impuestos por la lógica colonial, racista y capitalista de los países imperialistas tienden a unir las agendas y estrategias de los movimientos sociales latinoamericanos, pero poco se dice o se considera de los países del Caribe.

El diagnóstico proviene de las propias organizaciones del Caribe durante la 3ra Asamblea Continental de Alba Movimentos, que se llevó a cabo en Argentina. Entre el 27 de abril y el 1 de mayo, representantes de los países del Caribe discutieron este tema en debates y sesiones plenarias. En la ocasión, lanzaron la campaña “Sin el Caribe, no hay América”, reuniendo a delegados de los países del Caribe para definir prioridades y temas comunes para extender el llamado a América Latina.

“Hay una serie de narrativas coloniales e imperiales sobre el Caribe que continuamente lo invisibilizan”, dice el puertorriqueño y uno de los artífices de la campaña, Carlos Alicea, del Movimiento Ñin Negrón. Los pueblos originarios pensaban diferente. Estas rutas marítimas del Mar Caribe precisamente nos unen, queremos retomar esta versión de la historia, redescubrirla, reforzarla”.

En el proceso de construcción de la campaña, las organizaciones realizaron una encuesta y destacaron que, actualmente, 14 territorios siguen siendo colonias de Estados Unidos o países europeos. Estos incluyen Puerto Rico, las Islas Vírgenes Británicas, Caimán y Montserrat, por nombrar algunos.

Otros territorios que declararon su independencia, hace algunas décadas, siguen sujetos a la lógica imperial, ya sea a través de intervenciones militares, de organismos internacionales (como la ONU y la OEA) o en el propio proceso electoral. “Es necesario consolidar una base de apoyo y solidaridad entre los países del Caribe para articular acciones concretas en el campo educativo, en el desarrollo económico e integrar este concepto fundamental de Nuestra América. Es la única manera de enfrentar y liberar efectivamente a nuestros pueblos del imperialismo estadounidense a nivel continental”, evalúa Alicea.

La pared del Caribe

La campaña también busca dar visibilidad a los problemas actuales del Caribe. Uno de los episodios recientes es la materialización de la división forjada por el imperialismo entre las poblaciones caribeñas en un muro que divide una misma isla.

El actual presidente de República Dominicana, Luis Abinader, cumplió su promesa de campaña en febrero de este año con la construcción de un muro, obra que se estima demorará 9 meses. El muro marca la división con Haití, que atraviesa un proceso de grave crisis institucional y humanitaria dadas las numerosas intervenciones extranjeras en el país, culminando con el asesinato del último presidente haitiano, Jovenel Möise.

“Históricamente la isla siempre ha estado dividida, pero por los intervencionistas”, explica Elsa Sánchez, de la Articulación Nacional Campesina de República Dominicana. Señala que la forma de separación entre los pueblos caribeños también se da en forma de burocratización transfronteriza, con la exigencia de visas para cruzar los territorios. “Estados Unidos necesita saber lo que hacemos y los problemas que tenemos”, dice Sánchez. “Cuba lucha contra el bloqueo económico desde hace más de 60 años. Puerto Rico lucha por su independencia de los Estados Unidos. Los haitianos llaman a la solidaridad internacional ante las condiciones políticas impuestas por el imperialismo. En República Dominicana estamos combatiendo la impunidad de los acuerdos comerciales que solo benefician a los poderosos y el pueblo sigue siendo explotado”, dice.

Una propuesta estratégica de resistencia antiimperialista

Por tanto, evitar un camino de integración y articulación de luchas ha sido uno de los objetivos imperialistas, lo que también ayuda a explicar el poco conocimiento latinoamericano de la coyuntura caribeña y de las luchas actuales e históricas de estos territorios. “Es importante recalcar que el Caribe es parte de América y que, aunque lo sepamos geográficamente, hay un borrado narrativo”, señala Daphnee Joseph, del Comité Democrático de Haití. “Estratégicamente, el Caribe es muy importante para el imperialismo, en términos comerciales y experimentales. Estos son territorios que a menudo sirven como campo de pruebas capitalistas que, si funciona, se reparten en toda la región”.

En ese sentido, la campaña plantea una propuesta estratégica de acción coordinada, que parte de la superación del bloqueo informativo y la concientización sobre la transversalidad de los intereses comunes imperialistas en América Latina y el Caribe. “El Caribe es una zona de pueblos rebeldes, que nunca aceptaron ser sometidos a la lógica total del capital, y tenemos una vasta historia de resistencia que comenzó inmediatamente después de la llegada de Cristóbal Colón”, describe el economista y profesor haitiano Camille Chalmers. , de Plataforma para el Desarrollo Alternativo de Haití (Papda).

“Desde finales del siglo XV, la resistencia a la dominación colonial se ha dado también a través de la colaboración fraterna entre los pueblos. [El dominicano] Máximo Gómez fue general del ejército que liberó a Cuba; Fidel Castro tomó el fusil, a los 18 años, para derrotar a Trujillo, en República Dominicana; Militantes dominicanos murieron en Haití defendiendo la dignidad de ese pueblo, y haitianos murieron en República Dominicana en 1965 durante la invasión militar estadounidense”, dice. “Hay una resistencia colectiva internacionalista, fraterna, maravillosa, también en el aspecto intelectual, con una larga tradición de pensadores marxistas, críticos, que siempre han insistido en la importancia de pensar el Caribe como una zona rebelde, de resistencia”, enfatiza Chalmers.

En ese sentido, el economista, quien también es coordinador del Capítulo Haití de la Asamblea de los Pueblos del Caribe, propone lo que llama la “pedagogía de las revoluciones”, un diálogo entre experiencias anticoloniales en los diferentes territorios de América Latina. región americana. La propuesta parte del supuesto de que los intereses imperialistas son comunes a toda la región.

Chalmers destaca que existen varias razones para comprender la importancia del Caribe en el proceso de acumulación del sistema capitalista, lo que también hace que la resistencia latinoamericana sea particularmente estratégica en esta región. “La primera razón es el desarrollo de la producción industrial en Asia. El creciente flujo de intercambio de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico, que transita por el Mar Caribe. El segundo aspecto es que, desde principios del siglo XX, el Caribe se define como una reserva de mano de obra barata. Eso significa que, por ejemplo, hay más martiniqueños en Francia que en la propia Martinica”, dice. “En tercer lugar, están los recursos biológicos presentes en el Mar Caribe. Luego está el hecho de que, aprovechando las condiciones del colonialismo en el Caribe, se instalaron una gran cantidad de paraísos fiscales. Hay miles de empresas importantes que posibilitan, a través del fenómeno de la triangulación con empresas ficticias, acelerar el saqueo de recursos de los países del sur y la evasión fiscal”.

Para las organizaciones que integran la campaña, la misma denominación “América Latina y el Caribe” suena como una redundancia, aunque aún se ha superado debido a la arraigada narrativa separatista sobre la región. “Es un recordatorio de la necesidad de reinventar la óptica para entender mejor quiénes somos”, dicen en el comunicado de prensa. “Por eso decimos: sin el Caribe, no hay América”.

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