Tras su discurso en la ONU, Fernández se encontró con Macrón y hoy se reúne con empresarios petroleros

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Alberto viaja a Houston con el foco en las inversiones petroleras

Por Nicolás Lantos (desde EEUU)

Después de dar un duro mensaje ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente Alberto Fernández concluyó su agenda en Nueva York con una cena convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, para discutir con otros mandatarios el problema de la crisis energética. La misma agenda llevará este mediodía a Houston, Texas, donde lo esperan empresarios interesados en la explotación del petróleo y el gas de los yacimientos argentinos.

La visita de Fernández a Texas, capital del sector energético de Estados Unidos, llega un par de semanas después de que hiciera lo propio el ministro de Economía, Sergio Massa, y da cuenta de que el epicentro del interés del país en el hemisferio norte se corrió de las finanzas en Wall Street a los hidrocarburos. El presidente expondrá en un almuerzo con más de 60 representantes de las principales empresas, algunas de las cuales ya invierten en la Argentina.

El discurso en la ONU

“Los magnicidios han sido prólogos de grandes tragedias”. Así comenzó la exposición de Alberto Fernández ante la Asamblea General de Naciones Unidas, denunciando ante el mundo el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner. En el mensaje, que duró el cuarto de hora reglamentario, el mandatario argentino hizo un duro alegato contra “la violencia fascista que se disfraza de republicanismo” y “busca debilitar y erosionar las democracias”.

Además, habló de los efectos de la pandemia en el aumento de la desigualdad y pidió incrementar el multilateralismo como herramienta para combatirla; reclamó el cese de hostilidades en Ucrania; insistió en reformular el sistema financiero internacional para quitar el peso de la deuda sobre los países más postergados; ratificó el rol clave que puede cumplir la Argentina en garantizar la seguridad alimentaria y energética y pidió ayuda para poder desarrollar ese potencial.

Fernández también se refirió al desafío del cambio climático y las responsabilidades asimétricas, que deberían recaer sobre los países cuya actividad económica tiene un mayor impacto en el medio ambiente; reclamó igualdad global en el acceso a las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y, como todos los años, insistió en discutir con Gran Bretaña la soberanía del Atlántico Sur y pedirle a Irán colaboración para esclarecer el atentado contra la AMIA.

La crisis del Estado de Derecho

El problema del extremismo y la violencia política tuvo un rol protagonista en el mensaje del presidente, que comenzó “agradeciendo la solidaridad que la Argentina ha recibido del mundo entero por el intento de magnicidio perpetrado” contra CFK. Para Fernández, “aprovechando la desazón que generó la pandemia y los efectos económicos de la guerra, los discursos extremistas y violentos proliferaron” y “guardar silencio puede conducir a una crisis del mismo Estado de Derecho.”

En un mensaje que tenía destinatarios en Buenos Aires tanto como en Washington, agregó que “quienes buscan debilitar y erosionar las democracias, tienen intereses específicos que los lleva a promover la polarización extrema”. Por eso, propuso “un enérgico rechazo global a quienes promueven la división”. Se trata de una agenda que llega a oídos atentos en la administración Biden, que enfrenta su propio desafío desde la extrema derecha encarnada en Donald Trump.

Luego, Fernández unió esas expresiones de desencanto democrático con los enormes problemas de distribución global de la riqueza: “La pandemia transparentó las enormes desigualdades que soporta la población mundial. ¿Es justo que la fortuna de solo 10 hombres representen más que los ingresos del 40 % de la población mundial? ¿Es ético que la pandemia se haya cobrado cuatro veces más vidas en los países más pobres que en los ricos?”, se preguntó.

El presidente argentino llamó a “trabajar de un modo mancomunado y solidario” para “robustecer un multilateralismo cooperativo que asegure el fortalecimiento del Estado de Derecho, el imperio de la no violencia y una mayor equidad para reducir las brechas sociales”. En ese sentido también apuntó contra la violencia entre Estados y pidió que “cesen todas las hostilidades desatadas” y “trabajar unidos para imponer el diálogo y recuperar la paz” tras la invasión a Ucrania en la disputa iniciada con el avance militar de la Federación Rusa sobre el territorio de Ucrania.

Deuda, alimentos y energía

El mandatario insistió en “abandonar las prácticas económicas y financieras que el mundo desarrollado exige cumplir al mundo que intenta desarrollarse” y agradeció “a todos los Estados que apoyaron y apoyan” a la Argentina en “el complejo proceso de renegociación de la deuda externa”. En ese sentido, reclamó que “se cambien los paradigmas que rigen el sistema financiero internacional” porque son los países más necesitados los que tienen mayores obstáculos para acceder al crédito.

Además, hizo énfasis en garantizar la seguridad alimentaria “a todos los habitantes del planeta” y aseguró que “la Argentina cumplirá su rol como productor y exportador confiable de alimentos nutritivos y de calidad”. Pidió a cambio que se implemente “un sistema de comercio internacional de productos agrícolas más justo, transparente, equitativo y previsible” que permita que “los países productores” hagan “las inversiones necesarias para aumentar la producción”.

Se manifestó luego en el mismo sentido respecto a la situación energética, donde el país también puede hacer un gran aporte, especialmente en materia de energías renovables y no contaminante y en el gas, que se considera un combustible de transición. “Este camino de sostenibilidad ambiental y seguridad alimentaria y energética es posible. Pero todo esfuerzo será en vano si no transitamos ese camino en un marco de desarrollo económico y social más equitativo”, agregó.

Para Fernández, “la situación ambiental del planeta exige con urgencia una acción firme y decidida en favor de las generaciones futuras” porque “los problemas ecológicos necesitan el involucramiento de todos”. Sin embargo, advirtió que “no todos son igualmente responsables de la crisis climática” y que “las responsabilidades definitivamente deben ser diferenciadas y ello exige aliviar en la emergencia el esfuerzo de quienes no fueron culpables.”

Bloqueos, terrorismo y las Malvinas

Como hizo hace algunas semanas en la Cumbre de las Américas, Fernández volvió a pedir por el fin de las medidas de tipo económico que afectan a los pueblos como herramienta de política exterior. “Argentina se suma al reclamo de los pueblos de Cuba y Venezuela para que se levanten los bloqueos que esas naciones padecen”, sostuvo. También pidió, con prioridad, “universalizar el acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación” para reducir “las brechas de desigualdad”.

Al igual que cada año, el presidente argentino insistió con la necesidad de seguir investigando los atentados contra la Embajada de Israel y la sede de la AMIA. “Queremos que los responsables de tan atroces ataques sean identificados, juzgados y eventualmente condenados”, agregó, antes de pedirle una vez más “a la República Islámica de Irán que coopere con las autoridades judiciales argentinas para avanzar en la investigación del atentado contra la AMIA.”

Por último, volvió a “reafirmar los legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes” que “forman parte del territorio nacional argentino y se encuentran ocupados ilegalmente por el Reino Unido desde hace ya casi 190 años”. Fernández recordó que la potencia ocupante “persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones respecto de la disputa territorial.”

Al respecto, denunció que Londres “agravó la controversia por sus llamados a la explotación ilegal de los recursos naturales renovables y no renovables en el área” y por la intensificación de la presencia militar en el Atlántico Sur. El presidente argentino reiteró “la plena disposición del país de retornar a la mesa de negociaciones y buscar una solución que permita poner fin a esta prolongada disputa de soberanía.”

La agenda de Alberto

La tercera jornada del viaje de Fernández a Nueva York fue la más cargada en términos de agenda. Además de su discurso ante la Asamblea General, participó a la mañana de una conferencia en The New School, la universidad más progresista de Manhattan, que tiene un vínculo fluido con varios gobiernos latinoamericanos, donde repasó los temas que luego llevaría a la ONU y anticipó que espera declarar al litio como “recurso estratégico” para promover su explotación.

Más tarde, concurrió a un encuentro organizado por el español Pedro Sánchez para discutir la seguridad alimentaria, donde compartió sus impresiones con otros mandatarios, como el canadiense Justin Trudeau, el alemán Olaf Scholz, el colombiano Gustavo Petro, el ecuatoriano Guillermo Lasso, el senegalés Macky Sall y la neozelandesa Jacinda Ardern, entre otros. “El imperativo ético de terminar con el hambre es discutir el sistema económico” dijo allí Fernández.

Esta noche, tiene previsto participar de una cena de tenor similar, convocada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, para discutir la problemática de la energía. Ese tema también será el eje de la segunda escala de este viaje: mañana a primera hora, Fernández viajará a Houston, Texas, donde mantendrá un almuerzo de trabajo con ejecutivos de empresas dedicadas a la explotación del petróleo y el gas interesadas en el potencial argentino.

El Destape Web

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