¿Oligademocracia? – Por David Brooks

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

¿Oligademocracia?

David Brooks*

Estados Unidos, según su propia cúpula política, está enfrentando un momento de inflexión, en el que la democracia misma está al borde del precipicio, y con ello podría fundirse el faro del mundo libre (¿que desastre?)

Parte del deterioro de la democracia estadunidense fue documentado en la última audiencia pública del comité de investigación sobre el 6 de enero que dejó claró que un presidente impulsó un plan premeditado para revertir los resultados de una elección federal, incluido un intento de golpe de Estado. Videos revelados públicamente por primera vez la semana pasada por el comité ofrecen escenas que todos hemos visto antes –de una cúpula política evacuada por servicios de seguridad a un tipo de búnker en algún lugar secreto mientras la turba destruye el palacio de los políticos– pero en países del llamado tercer mundo, no en la capital del autoproclamado líder de mundo libre. El liderazgo legislativo de ambos partidos fue evacuado a lo que ahora se sabe fue el Fuerte McNair, en las afueras de la capital; el vicepresidente estaba en un cuarto seguro debajo del Capitolio, mientras los fanáticos del presidente, quien observaba todo en su televisión en la Casa Blanca, amenazaban con ejecutarlos.

La conclusión del comité es que si el autor intelectual del delito, Trump, no es obligado a rendir cuentas, estas escenas se repetirán y con ello, se podría marcar el fin de este sistema. Pero vale señalar que la gran mayoría de candidatos republicanos en las elecciones intermedias de noviembre han expresado apoyo a la gran mentira de Trump de que la elección de 2020 no fue legítima, reportó el New York Times. El sistema oficial está bastante descompuesto.

Pero todo esto no es la causa de fondo del deterioro de la democracia estadunidense. La democracia aquí fue asaltada por la agenda neoliberal aplicada por ambos partidos durante los últimos 40 años. Los datos son igual de dramáticos y mucho más nocivos a la democracia que el asalto ultraderechista al Capitolio.

Sólo para mencionar algunos: hubo un traslado de riqueza de 90 por ciento de abajo al 1 por ciento más rico de unos 50 billones de dólares durante las últimas cuatro décadas, calcula la RAND Corporation. La remuneración de ejecutivos en jefe se incrementó por mil 460 por ciento desde 1978 y ahora ganan 399 veces más que el trabajador típico hoy día (en 1989 esa ecuación era de 59 a 1), según el Economic Policy Institute (https://www.epi.org/publication/ceo-pay-in-2021/).

Hoy día tres hombres tienen la misma riqueza que la mitad más pobre de los estadunidenses (160 millones de ciudadanos); el 5 por ciento más rico de los estadunidenses concentran dos tercios de la riqueza nacional. Desde que estalló la crisis del covid hace tres años, la riqueza de los multimillonarios se ha incrementado por más de 50 por ciento a casi 5 billones de dólares; mientras el incremento en deuda de los consumidores en el 90 por ciento de abajo registró un incremento sin precedente para llegar a 300 mil millones de dólares, reportó el proyecto Inequality.org del Institute for Policy Studies (https://inequality.org).

Ahora tenemos mayor desigualdad de ingreso y de riqueza que en cualquier momento en los últimos cien años, dijo el senador Bernie Sanders, y subrayó que hoy es más cierto lo dicho por el reverendo Martin Luther King, Jr en los años 60 que tenemos que reconocer que no podemos resolver nuestros problemas hoy hasta que se lleve a cabo una redistribución radical del poder económico y político en Estados Unidos.

El país es, o está por ser, una oligarquía. Es la causa de fondo del deterioro cada vez más acelerado de lo que queda de esta democracia. Ante ello, son la continuación de las luchas altermundistas de principios de este siglo, a los Indignados, Ocupa Wall Street y las huelgas griegas y la primavera árabe de hace justo 11 años en contra de la agenda neoliberal, y ahora una ola de rebeliones laborales que podrían estar resucitando el movimiento sindical estadunidense que son algunas de las verdaderas fuerzas democratizadoras que aun podrían rescatar a este país.

* Periodista mexicano, corresponsal del diario La Jornada en los Estados Unidos.

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