El imperio con piel de oveja – Por Carlos Figueroa Ibarra

Foto: César Melgarejo / El Tiempo
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El imperio con piel de oveja

 Carlos Figueroa Ibarra*

Hace unos días, en conferencia dictada en la Universidad de Stanford por  Anthony Blinken, el  secretario de Estado del gobierno estadounidense dijo algunas frases que no tienen desperdicio. 

Contrariamente a lo que el neoliberalismo pregona para el mercado (que éste no necesita del Estado para regularse), Blinken expresó sin pudor que el mundo no se organiza a sí mismo, que Estados Unidos de América debe desempeñar un papel principal en esa organización y que si Washington,  no lo hace  otro país cuyos valores no coinciden con los estadounidenses lo hará o “habrán vacíos que se llenarán con cosas malas”.

Palabras más o palabras menos, lo que Blinken expresó fue que “El mundo no se organiza a sí mismo y, en estas condiciones, EE.UU. tiene que elegir: si no desempeñamos un papel en la organización, si no asumimos un papel de liderazgo en esto, entonces una de dos cosas ocurrirá: o alguien lo asume y puede que sea China y […] probablemente no de una manera que refleje completamente nuestros intereses y valores, o, quizás [es] igualmente malo, nadie lo haga y entonces tiendes a tener vacíos que se llenan con cosas malas antes de llenarse con cosas buenas”.

Agregó desenfadadamente que Washington tiene interés en participar y liderar el proceso de formación del orden mundial, para que otro país no lo haga de una manera que no “reflejaría completamente nuestros intereses”. Obviamente ese otro país es China, cuya desventaja para el mundo es que lideraría al mundo de una manera “iliberal”. “El orden que buscamos, una vez más, de forma imperfecta, es más liberal” remató Blinken.

En otras palabras, el mundo debería escoger entre un imperio bueno (Estados Unidos de América) y un imperio malo (China).  En los últimos ciento ochenta años, el mundo ha visto lo que ha generado el imperio bueno en materia de invasiones, anexiones, guerras, golpes de Estado, intervenciones de la más diversa índole, asesinatos por encargo: México (1847/1914); Filipinas (1898-1946); Guam (1898); Haití (1915/1994); Irán (1953); Guatemala (1954); Vietnam (1955-1964-1975); Cuba (1898-1900/1906/1961); Puerto Rico (1898-¿?) República Dominicana (1965); Nicaragua (1912-1933/ 1979-1989); Chile (1973);  Grenada (1983); Panamá (1989); Yugoeslavia (1999); Irak (2003); Libia (2011); Afganistán (2001-2021).  Lo más seguro es que este listado es incompleto.

El “buen” imperio, aquel que busca un orden “más liberal”,  propició en Ucrania un golpe de Estado ultraderechista en 2014 y su afán expansionista le tendió un cerco a Rusia desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro. Propició que Ucrania buscara ser parte de la OTAN con lo cual se desencadenó la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero de 2022, que ahora nos tiene a cinco minutos de la conflagración nuclear y la extinción de la humanidad. En alianza con Australia, Japón y Taiwan,  hoy busca tender un cerco a China. Cerco que está haciendo que China pase de la integración pacífica de Taiwan a no descartar el uso de la fuerza militar. Ha propiciado  conflictos en el medio oriente particularmente con Siria e Irán que no se pliegan a sus intereses y es el gran respaldo del genocida Estado de Israel.

Si este es el imperio “bueno y liberal”, ¿que nos espera con el “malo e iliberal”?

* Sociólogo y profesor e investigador en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en México. Especialista en estudios de procesos políticos y violencia de Guatemala en conjunción con procesos políticos de México.

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