Colombia | Petro pidió perdón en nombre del Estado por las masacres de Ituango

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“En Colombia hubo un genocidio reciente”: Petro pidió perdón en nombre del Estado por masacres de Ituango

Por Heidi Tamayo Ortiz

El presidente Gustavo Petro pidió perdón en nombre del Estado por las masacres de El Aro y La Granja, corregimientos de Ituango. FOTO Manuel Saldarriaga

Nombrando una por una a las víctimas asesinadas, el presidente Gustavo Petro empezó este miércoles 30 de septiembre la intervención en el acto simbólico en el que pidió perdón en nombre del Estado colombiano por las masacres de los corregimientos El Aro (25 de octubre de 1997) y La Granja (11 de junio de 1996), ubicados en Ituango.

El evento se cumplió en el Museo Casa de la Memoria de Medellín en cumplimiento de una sentencia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) emitió en 2006, en la que le ordenó al Estado pedir perdón porque se estableció que en las masacres hubo connivencia de agentes estatales con paramilitares. Las víctimas que aún viven, pues muchas ya fallecieron, esperaron 16 años para que llegara este momento que, aunque simbólico, ven como un paso de gran importancia.

Ante la mirada de familiares, víctimas, representantes de distintas organizaciones sociales y de derechos humanos, Petro pidió perdón.

“En nombre del Estado les pido a las víctimas perdón. El Estado colombiano reconoce que los muertos no eran enemigos de nadie, era gente humilde y trabajadora, que los mataron porque sí, por designio del poder, y que en sus muertes, en La Granja y en El Aro, estuvo el Estado presente, fue cómplice del asesinato. El Estado a través de funcionarios públicos pagados con los impuestos de toda la sociedad colombiana ordenó matar y quiso ocultar los autores dentro y fuera del Estado de ese asesinato”, les dijo a las víctimas.

Su discurso giró en torno a cómo en Colombia existe una verdad que debe esculcarse más para descubrir los verdaderos orígenes de “un Estado que ha asesinado a sus ciudadanos”.

“Como representante hoy del Estado colombiano debo pedirles perdón a todas las víctimas familiares y a las víctimas que ya no nos pueden acompañar porque fueron asesinadas por el mismo Estado, un Estado asesino, que no es el de la Constitución del 91. Desde 1991 se empezó a construir un Estado que no está escrito en la Constitución, que es el Estado de la impunidad”, expresó el presidente.

Asimismo, el mandatario criticó que estos casos, no solo los de Ituango, sino los de otras partes del país, quedan en la impunidad porque los procesos judiciales no llegan hasta las causas y los autores materiales e intelectuales.

“Indudablemente, el Estado hubiera podido corregir su rumbo en el momento adecuado, pero los procesos judiciales, las investigaciones, la institución que llamamos Fiscalía y otras no fueron capaces porque no tenían la voluntad política, en primer lugar, de descubrir los orígenes de un asesinato sistemático de civiles a lo largo y ancho de Colombia”, dijo.

Posteriormente, el presidente señaló que las masacres ocurridas en La Granja y El Aro son delitos de lesa humanidad y que se podrían llamar, con muchas otras que han sucedido en el país, como un genocidio: “En Colombia hubo un genocidio reciente”. Añadió Petro que esta construcción de sociedad se fundamentó en enfrentar como enemigos a los colombianos.

“El peligro que tenemos ahora es que se repita y que como una especie de condena perpetua de la sociedad colombiana tengamos que llevar tras nuestras vidas y las futuras generaciones las circunstancias de que quizá Colombia, como una única sociedad de la existencia humana, decide destruirse a sí misma de forma permanente”, afirmó.

Además, reflexionó sobre la importancia de reconocer a las víctimas de los hechos en los que la omisión o la acción del Estado han derivado en los asesinatos de ciudadanos. Dijo, además, que el paramilitarismo no hubiese ocurrido sin voluntad política y se refirió a Antioquia como el departamento con mayor número de víctimas, donde se construyó “el laboratorio de exterminio”.

Finalmente, dijo que como presidente tiene la tarea para que este acto de perdón no se quede solo en esto, sino que se convierta en hechos que permitan que hechos así no se repitan, que la sociedad cambie la mentalidad hacia la reconciliación y para que los lugares donde ocurrieron las masacres, como El Aro y La Granja, tengan mayor calidad de vida.

Por ello, dio la orden a los funcionarios de su gobierno para que implementen acciones que permitan que los lugares en los que se han cometido masacres, se conviertan en “lugares hermosos”, de “arte, belleza, memoria y cultura”, como parte de la indemnización a las víctimas.

También dijo que haría todo lo posible como presidente para que se cumplan todas las sentencias de la CorteIDH de este tipo y para que todas las víctimas del conflicto armado sean reparadas e indemnizadas.

El Colombiano

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