Mujeres dominicanas marcharon por la despenalización del aborto

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Mujeres dominicanas exigen despenalizar aborto y advierten de costo político

Centenares de mujeres dominicanas exigieron este sábado la despenalización del aborto y que se reduzcan los niveles de mortalidad materna, entre otras demandas, y advirtieron al liderazgo político de que su “indiferencia” ante sus reclamos “les va a costar en las elecciones” el año próximo.

Tras marchar por la centenaria calle El Conde, en el centro histórico de Santo Domingo, las mujeres se apostaron frente al Altar de la Patria para desde allí denunciar la actitud de “genuflexión” y “complicidad” del Gobierno del presidente dominicano, Luis Abinader, ante la “embestida” del conservadurismo contra los derechos de ellas y de las niñas.

“Nosotras somos más del 50 por ciento de la población y la indiferencia de nuestros reclamos tendrá un costo político, eso es seguro”, dijo a EFE la activista Natalia Mármol Candelario, una de las portavoces de la manifestación, donde fueron exhibidos carteles contra la discriminación y se escucharon eslóganes a favor de la salud, la protección y de mayor igualdad.

La caminata y concentración “Suma tu poder” se celebró a propósito de la celebración el ocho de este marzo del Día Internacional de la Mujer.

Las autoridades han puesto en práctica un patrón de ataques sistemáticos a las conquistas logradas y la obstrucción del camino hacia nuevos logros en cuestiones de derechos fundamentales, como lo son la salud, la educación y la paridad, dijo un documento entregado por las organizadoras

La Coalición por la Vida y los Derechos de las Mujeres y otras entidades exigieron la despenalización del aborto cuando peligre la vida de la mujer, si el embarazado es resultado de violación o incesto y si el feto es diagnosticado incompatible con la vida.

También plantearon la protección contra la discriminación por género y orientación sexual, la aprobación de una ley que cumpla con lo dispuesto por el Tribunal Constitucional aplicando el techo de no más de 60 %, ni menos de 40 % de las candidaturas para cualquiera de los géneros por demarcación y avanzando hacia una democracia paritaria.

Además, la implementación de una educación en igualdad con perspectiva de género y preventiva de la violencia en las escuelas, la aprobación de la ley integral de prevención, persecución, sanción y reparación de la violencia contra las mujeres y niñas, y la implementación de una seguridad social digna y de calidad.

Otra de sus demandas incluyeron la ejecución de políticas públicas que dignifiquen la vida y aseguren el adelanto económico y social de las mujeres y niñas de las zonas rurales, y que desde el Estado se garantice el respeto de los derechos laborales de las mujeres trabajadoras, incluyendo las domésticas, y que se combata con efectividad el acoso sexual en el ámbito laboral.

“Estamos decididas a continuar organizándonos, no nos van a cansar jamás, vamos a seguir luchando por los cambios estructurales a través del diálogo, haciendo conciencia, poniéndole nombre a las injusticias, denunciando la violencia cotidiana, tomando las calles, denunciando los males que nos afectan en las redes sociales, en espacios privados, como escuelas y universidades y tomaremos acción en las urnas el año próximo”, afirmó Mármol.

La manifestación recordó que República Dominicana es uno de los países de la región con una de las más altas tasas de feminicidios, con un sistema judicial que “revictimiza, ignora y abandona” a las mujeres que se arriesgan a denunciar la violencia de las que son víctimas.

El movimiento feminista rechazó “con toda nuestra fuerza” la persecución, maltrato y abandono de mujeres migrantes embarazadas en centros de atención médica y su deportación en condiciones deplorables, cuyo único resultado será la marginación y el aumento de la mortalidad materna e infantil entre la población migrante.

Los reclamos incluyeron la situación de las mujeres campesinas, “quienes son las que más sufren por el abandono del Estado y del Gobierno, sin tierra para trabajar, sin financiamiento para la producción, sin carreteras y medios de transporte para comercializar sus productos, sin atención médica de calidad, ni un futuro asegurado para ellas y sus hijos e hijas».

El Nacional

 

 

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