Chile | El Consejo Constitucional en clave de género: un resultado inesperado y un mar de incertidumbres – Por Mayron Sills

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

A partir de los resultados que dejó la elección del Consejo Constitucional, son muchos los análisis que se pueden hacer considerando distintos aspectos. Desde la perspectiva de género y poniendo al centro a las mujeres y diversidades LGBTQ+, ¿qué reflexiones hace la academia sobre las implicancias de los resultados para estos grupos sociales? Hablamos con tres especialistas.

Por Mayron Sills

Durante la última década, diversas políticas emergieron luego de años de lucha de mujeres y colectivos LGBTQ+. La Ley Zamudio (2012), el Matrimonio Igualitario (2022), la Ley de Identidad de Género (2018) y la Ley de Aborto en tres causales (2017) son algunas de ellas y que ponen a Chile en sintonía con marcos legales ratificados por el país en diversas instancias. Por eso el temor a que un avance del Partido Republicano, tras su reciente triunfo en la elección del Consejo Constitucional, pueda poner en jaque lo logrado por los movimientos feministas.

Al respecto, la académica de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), Lieta Vivaldi, subraya que desde los feminismos y la perspectiva de género “tenemos avances que no pueden retroceder”, porque Chile tiene compromisos internacionales en estas materias.

“Estos avances implican la no discriminación, el reconocimiento de las diversidades, los derechos humanos. Hay avances que es imposible que neguemos y eso me parece que es algo fundamental tener presente en el proceso”, agrega la directora del Programa Género, Derecho y Justicia Social de la UAH.

Si bien a juicio de la académica este no es el resultado que hubiera esperado, “porque lo lidera un partido de extrema derecha” que “no condice sus bases con los avances de género que hemos tenido”, considera que “sí se puede llegar a acuerdos” y, a pesar del avance de dicha colectividad, hace un llamado a confiar en que el proceso “va a respetar estos acuerdos”.

Entre la neutralidad y la postergación

De manera similar, la doctora en Derecho y directora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, Lidia Casas Becerra, sostiene que los temas vinculados a derechos de las mujeres y diversidades de género no ocuparon un lugar importante en la agenda constitucional de las derechas y extremas derechas.

“Se enfocaron en temas de violencia-seguridad, crisis migratoria, inflación y otros temas económicos (…). Aparecen tres ideas básicas: un Estado pequeño –que el Estado no sea un gran prestador de servicios– y que, por lo tanto, cada persona elija dónde comprar su salud, educación y sistema de seguridad. Es decir, reforzar la base de la Constitución de 1980 sobre un Estado subsidiario”, detalla la docente.

En cambio, el abordaje de temas relativos a género fue “más bien indirecto”, hace notar la especialista, pues se enfocó como lo ha hecho históricamente tal sector: centrar a la familia heterosexual como núcleo y el derecho de ellas de educar a sus hijos de la manera que consideren adecuada.

“Llama la atención una entrevista de uno de los consejeros más votados, Luis Silva, quien señaló: ‘Me encantaría que no hubiese aborto (en tres causales) en Chile, pero creo que esta no es una discusión que vaya a tener lugar en el Consejo Constitucional, básicamente porque, si no, arriesgamos con hacer fracasar el proceso y no poder entregar nada a la ciudadanía’”, comenta la abogada.

Dadas las formas y los comportamientos que tuvieron los referentes políticos que liderarán esta parte del proceso constitucional, para Casas no existen indicios de que se pueda retroceder sobre temas en que ya se legisló, como el matrimonio igualitario.

Esto, porque podría propiciar un camino al rechazo, algo que no buscarán la derecha tradicional y la extrema derecha. Sin embargo, aspectos que no están legislados (como la paridad), podrían verse postergados, considerado el liderazgo conservador y las “muchas tensiones” que se esperan.

De una Constitución progresista a una conservadora

“No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda vuestra vida”, cita a Simone de Beauvoir la académica de la Universidad Católica Silva Henríquez e investigadora, Lucía Miranda Leibe.

Para la integrante de la Red de Politólogas, el triunfo de la extrema derecha y el conservadurismo “siempre es el fracaso para la autonomía de las mujeres”. Al respecto, la politóloga recuerda la reciente presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, proceso en el que la cosificación de la mujer “fue más que nunca” y las disidencias sexuales fueron “perseguidas y estigmatizadas”, caso similar a lo ocurrido con Bolsonaro en Brasil.

Según indica la académica, es probable que se pase de una Constitución “más progresista” a una “más conservadora y autocrática”. Aunque el punto positivo que valora es la inclusión de la paridad: de acuerdo a su mirada, “funcionó de manera correcta”.

“El método correctivo de distribución de escaños de manera paritaria es perfecto y funciona”, dice, y agrega que la distinción que se hace por partidos, si bien no se relaciona directamente con la paridad de género, otorga ventajas a sectores homogéneos.

“Efectivamente este sistema beneficia a las listas homogéneas en términos de partido, como el Partido Republicano”, puntualiza Miranda.

Por último, la cientista social deja ver que este quizá no sea el último proceso constitucional que viva Chile en el próximo lustro.

“Más allá de que una proporción del voto nulo es de gente que ‘no está ni ahí con la política’, ocupó una gran proporción del total (17%) y creo que no existen referentes en la historia reciente que hayan dado tal cantidad de anulación del voto y eso es muy decidor de la crítica al sistema en general”, reflexiona.

“Creo que nos está vaticinando que viviremos un cuarto proceso constituyente, teniendo en cuenta que el primero sería el que inició Bachelet en 2015”, concluye.

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