Elecciones en Guatemala: lo inesperado es siempre la esperanza – Por Ana Isabel Prera

REUTERS / Josué Decavele
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Lo inesperado es siempre la esperanza

*Ana Isabel Prera

A una semana de la segunda vuelta electoral en la que la ciudadanía guatemalteca elegirá a quien sustituya al actual presidente, los intentos por socavar la democracia no cesan.

La ciudadanía votó por una alternativa de cambio. Este acontecimiento inesperado para la clase política dominante puso en marcha a la maquinaria represora para buscar y eliminar a los culpables. Y si no los hubiera, inventarlos. Al movimiento Semilla no lo vieron llegar y esto despertó la esperanza necesaria para organizarnos y defender la frágil e incipiente democracia. Muchos analistas y sociólogos se preguntan ¿Por qué no lo vimos venir? ¿En qué fallaron nuestros análisis? ¿Qué fue lo que no fuimos capaces de analizar? Este hecho en sociología electoral, nos dice Marta Casaus, recibe el nombre de “consenso demoscópico”.

Guatemala es una dictadura corporativa blanda, malamente disfrazada de democracia; la única en América Latina que encarcela o manda al exilio a jueces, magistrados, abogados, defensores de derechos humanos y periodistas que han denunciado o perseguido  la corrupción.

La torpeza y el descaro del llamado “pacto de corruptos” ha sido tan ofensivo para la inteligencia y la integridad de la mayoría de ciudadanos, que al encontrar una pequeña grieta del sistema optó en forma silenciosa por canalizar su rechazo y enarbolar el sentimiento de esperanza.

Para Wilfredo Pareto, los cementerios de la historia están llenos de tumbas donde reposan las elites políticas que se degeneran y que representan la decadencia de un sistema que no puede sostenerse.

La ceguera de las elites que gobiernan Guatemala no les permitió analizar y comprender el fenómeno social, cultural y político que se generó; por ello han utilizado en forma arbitraria la “judicialización del proceso electoral” como vehículo para descalificar y anular a el Movimiento Semilla, que representa el triunfo de una sociedad que quiere liberarse de las cadenas del crimen organizado.

Debemos reconocer que pese a las fuertes presiones que por parte del “poder instituido” han recibido el Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad, éstas, a contracorriente, han defendido los resultados de la primera vuelta.  Sin embargo, el 7 de agosto, la Corte de Constitucionalidad dio marcha atrás al denegar el recurso de apelación presentado por el Movimiento Semilla contra la resolución de la Sala Segunda que avaló la cancelación y la personería jurídica del Partido Semilla. Se vuelve a instalar el limbo jurídico y el posible rompimiento del Estado de Derecho.

Desde la primera vuelta a la segunda que tendrá lugar en una semana, muchos acontecimientos han sucedido y pueden suceder.

Desde el intento de un golpe de estado técnico-judicial que sucedió a los pocos días de los resultados, cuando agentes del Ministerio Público, con todo lujo de fuerza secuestraron en el Tribunal Supremo Electoral los archivos que contenían la documentación que acredita la constitución y creación del Movimiento Semilla, hasta la ilegal exigencia del Ministerio Público al TSE de los resultados de las elecciones y las listas de digitadores e integrantes de las Juntas Electorales y Receptoras, conformadas por una ciudadanía que no se prestaría a manipulación alguna.

Esperemos que este abuso no signifique que en la segunda vuelta pretendan tener Juntas a la medida de su vileza y perpetrar un fraude electoral para seguir en el poder.

Esta nueva estocada de los corruptos busca causar temor, incertidumbre e inestabilidad a pocos días de las elecciones.  Es un nuevo intento por robarse la poca democracia que aún existe. Pero la marcha hacia la democracia no se parará y esta vez el voto permitirá iniciar, una vez más, una nueva transición hacia la democracia.

Es importante señalar que la candidata, Sandra Torres, con la que habrá que competir el próximo domingo 20 de agosto, se ha plegado y pactado al sistema gobernante y al “pacto de corruptos”. El periodista José Zamora, quien se encuentra actualmente en prisión, ha escrito que “el sistema no puede combatir la corrupción y la impunidad porque el sistema es la corrupción y la impunidad”.

Sandra Torres, quizá previendo un posible escenario de derrota, sale a expresar “desconfianza” en el proceso porque si pierde, seguramente saldrá a gritar fraude. Es significativo que no estuvo presente en el debate del pasado lunes 7 de agosto.

A pesar del tibio informe del Secretario general de la OEA, luego de su visita a Guatemala, y de la presión del gobierno para incidir en la resolución del Consejo Permanente, éste ha dado muestra de gran altura e interés sobre el proceso electoral, aprobando por unanimidad una misión permanente dedicada a observar el proceso de transición aún después del 20 de agosto y hasta la toma de posesión el 14 de enero. Luego del asesinato del candidato presidencial de Ecuador, el día 9 de agosto, preocupa que el informe revele que Bernardo Arévalo está en peligro.

De aquí al 20 de agosto vienen días largos y complejos y del día de la segunda vuelta hasta el 14 de enero, en que debe tomar posesión el nuevo presidente, los meses se sentirán largos. Si el apoyo del sistema a Torres no la logra convertir en presidenta, ese sistema dará pelea como nunca antes.

El poder del voto se vuelve, hoy más que nunca, en la herramienta más poderosa de una sociedad que pide cambios y acuerdos lejos de la corrupción y los radicalismos.

 

*Ana Isabel Prera, jurista, política y diplomática. Exministra de Cultura y Deportes de Guatemala, diputada, embajadora. Fundadora del Partido Movimiento Semilla y del Grupo de Puebla. 

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