Argentina y el plebiscito en Chile – Por Fernando Ayala

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Fernando Ayala*

Con una sólida mayoría de 55,7 % de los votos el representante del populismo extremo en América del Sur, Javier Milei (1970), economista, apodado “el loco”, se impuso al candidato del peronismo, kirchnerismo y cristianismo, Sergio Massa, Ministro de Economía, quien solo alcanzó el 44,3% de los sufragios en la segunda vuelta o balotaje efectuado el pasado domingo 19 de noviembre.

Con el llamado Partido Libertario, formado en 2018, Milei saltó a diputado al año siguiente y desde ahí impulsó la coalición “La Libertad Avanza”, que lo llevó a obtener la presidencia de la república gracias a los votos transferidos por la derecha tradicional que encabeza el expresidente Mauricio Macri.

¿Qué puede esperar Argentina de un presidente que ha prometido las siguientes medidas? Dolarizar la economía, eliminar el banco central junto a 10 ministerios, reducir la ayuda social, privatizar las pensiones, reducir el Estado a su mínima expresión, militarizar la policía, facilitar la adquisición de armas por las personas, prohibir el aborto, autorizar la libre venta de órganos, entre muchas otras.

Además, niega el cambio climático, ha insultado al Papa Francisco acusándolo de ser no solo un izquierdista sino además “imbécil y representante del maligno”. Con relación a las violaciones a los derechos humanos ocurridas en los años de la dictadura militar argentina, es un negacionista que minimiza las muertes y desaparecidos. Admira a los expresidentes brasileño y estadounidense Jair Bolsonaro y Donald Trump, junto con el modelo económico ultraliberal de Chile, donde mantiene estrecha afinidad con los sectores más conservadores de la derecha chilena.

¿Cómo explicar entonces el triunfo de Milei? La respuesta no es simple y es fruto de la “doctrina peronista” iniciada en los años 40 del siglo pasado, que desarrolló un Estado asistencialista basado en la riqueza agrícola exportadora de los granos, cueros y carnes, entre otros. Ello coincidió con la escasez provocada po la Segunda Guerra Mundial y por tanto los inmensos recursos que se recibían se canalizaron a brindar protección a los sectores desposeídos.

Al asistencialismo se sumó la mítica imagen de Evita Perón, su esposa. De una u otra forma los gobiernos han mantenido con más o menos fuerza, este asistencialismo y el crecimiento del aparato estatal que llega hoy a 18 puestos de trabajo de cada 100, una cifra muy alta para los estándares de la OECD que da 13 a México, 12 a Chile y 11 a Alemania.

La economía argentina ha estado caracterizada por un alto gasto y endeudamiento público que llega a algo más del 80% del PIB y a una inflación que alcanzará a cerca del 150% en diciembre, mientras el 40% se encuentra bajo la línea de pobreza. Por ello resulta difícil de entender que el candidato del oficialismo haya sido el Ministro de Economía, pero Argentina es así. Desde el regreso de la democracia, en 1983, la inflación y deuda pública los ha acompañado. Entre 1983 y 1987 la hiperinflación promedio alcanzó a 747,25% y el Presidente Raúl Alfonsín renunció cinco meses antes de terminar su mandato. Lo mismo sucedió con el Presidente Fernando de la Rúa, quien recibió una economía dolarizada por el expresidente Carlos Menem.

De la Rúa alcanzó a gobernar dos años, hasta 2001, cuando tuvo que renunciar en medio de una crisis que dejó decenas de muertos y saqueos. En solo un año, Argentina tuvo cinco presidentes hasta que asumió el peronismo conducido por Néstor Kirchner, en 2003.

Milei ya ha declarado que antes de asumir como Presidente, el próximo 10 de diciembre, viajará a Israel y Estados Unidos, dejando clara sus preferencias. La política exterior argentina deberá afrontar los desafíos de su vecino Brasil y los retos de MERCOSUR en su negociación con la Unión Europea que ya lleva 25 años.

La región podría resentir si se produce un cambio radical en los acuerdos y en la política comercial. Sobre el Presidente Lula da Silva, Milei lo ha tratado de “comunista y corrupto” por lo que difícilmente el mandatario brasileño asistirá a la ceremonia de toma de posesión, que es una tradición en América del Sur.

El resultado de las elecciones argentinas tendrá un impacto en el vecino Chile, donde el próximo 17 de diciembre se efectuará un plebiscito para aceptar o rechazar una nueva Constitución que ha sido redactada por una mayoría conservadora y que ha dividido al país. Nuevamente los ciudadanos debaten sobre el texto constitucional propuesto que busca perpetuar el modelo neoliberal imperante y retrocede en derechos de la mujer y valóricos, manteniendo el esquema individual en materias de educación, salud y pensiones, entre otros, así como la propiedad privada del agua.

El texto propuesto ha alineado a toda la derecha y centro derecha en defensa de una modelo que si bien ha generado crecimiento, ha generado una alta concentración de la riqueza que se traduce en que el 1% más rico dispone del 33% del PIB. Las manifestaciones masivas pacíficas del año 2019 fueron contra el modelo económico que se ha mantenido en Chile generando frustración.

El triunfo de Milei ha encendido las alarmas de las fuerzas de izquierda y centro izquierda que han llamado a rechazar la propuesta constitucional. Las encuestas indican hasta ahora que una mayoría está en esa posición, pero hasta el 17 de diciembre pueden suceder muchas cosas, en especial por movilización de recursos y medios con que cuentan las fuerzas conservadoras.

El Presidente Gabriel Boric ya ha comunicado que sea cual fuere el resultado del plebiscito del próximo 17 de diciembre, se cierra la discusión constitucional hasta el término de su gobierno.

(*) Economista de la Universidad de Zagreb en Croacia y Máster en Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile. Exembajador.

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