Se registraron cinco transfeminicidios en América Latina en una semana

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No fue sólo Ociel Baena: 5 personas trans han sido asesinadas en una semana en Latinoamérica

La última víctima fue Ociel Baena, le magistrade que fue hallade sin vida la tarde del 13 de noviembre en Aguascalientes, México. Pero justo unas horas antes, en Sucre, Colombia, asesinaron a tiros, y en plena calle, a otra mujer trans conocida como Lucero. Dos días atrás, un grupo de mujeres trans se reunió frente a la Fiscalía, en Bogotá, a exigir avances en la investigación que pueda determinar qué pasó con Maria Paula Rodríguez, otra mujer que fue asesinada el 4 de noviembre, en hechos que aún no han sido esclarecidos.

Ese mismo día, pero en Maracaibo, Venezuela, asesinaron a golpes a Grance, otra mujer trans. Menos de 48 horas antes, pero en Caracas, ya habían asesinado con 40 puñaladas a La Gocha, también mujer trans.

El mismo día que mataron a Grance, también asesinaron a Zoe López García, pero en Buenos Aires, Argentina. Todas ellas eran referentes para sus comunidades. Todas ellas son nuevas víctimas de la violencia transfeminicida que, año tras año, deja a cientos de víctimas en Latinoamérica.

“Existen una serie de condiciones sociales y estructurales que llevan a que como comunidad debamos enfrentar violencias desde nuestro proceso de identificación, hasta la normalización de nuestros asesinatos. Ni muertas nos respetan. Para la gente la conversación muchas veces se desvía por atenuantes y dejan de centrarse en la realidad y es que estamos siendo asesinadas”, asegura Cristina Rodríguez, comunicadora social y activista por los derechos de la comunidad trans.
Se siguen sumando víctimas

Aunque las primeras teorías del hecho confirmaron el asesinato de Ociel, aún no se conoce con claridad ni el motivo, ni quién cometió el delito. En México las calles se han llenado con manifestaciones que exigen justicia por elle.

Lo mismo pasó en Argentina, pues López García había logrado crear un refugio para que todas las personas con experiencia de vida trans pudieran acudir cuando se sintieran en peligro. Sin embargo, sus casos están lejos de ser los únicos.

En México, el Centro de Apoyo a las Identidades Trans identificó que 590 personas transgénero han sido asesinadas desde 2007 a 2022, con un promedio de 53 asesinatos al año. Por su parte, la organización Letra S reportó que el año pasado fueron asesinadas 48 mujeres trans que representan el 55,2% de los crímenes de odio contra la población LGBTI+. Junto a ello, de enero a mayo de 2023 se registraron 19 asesinatos de personas de la comunidad LGBTIQ+ y 13 de estos casos fueron mujeres trans.

Para el caso argentino en 2022 al menos 12 personas trans fueron asesinadas en razón de tu identidad de género, de acuerdo con un informe de la Defensoría del Pueblo de Buenos Aires. En total fueron 18 asesinatos a personas LGBT y el 92% de las víctimas eran mujeres trans.

Un panorama muy similar se vive en Venezuela, donde el Observatorio Venezolano de violencias LGBTIQ+ encontró que en 2022 fue asesinada una mujer trans y se registraron 13 actos de odio contra esta población.

Y en Colombia tampoco cambia el panorama. El Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo reportó que en 2022 fueron asesinadas 24 mujeres trans. Sobre los actos de discriminación, de las 1.314 víctimas reportadas, 114 fueron contra personas trans.

Sin embargo, si en algo coinciden todas las organizaciones es en que las instituciones no consiguen hacer un mapeo preciso de las situaciones de violencia, ni siquiera de los transfeminicidios, que enfrentan las personas que pertenecen a la comunidad trans. En gran parte de los casos no se ha tipificado como un delito puntual y, por ello, existe un subregistro en las cifras ‘oficiales’.

Para Rodríguez, es necesario dejar de repetir frases de cajón y que se reconozcan, plenamente, las condiciones que llevan al sometimiento de una comunidad entera, como ocurre con las personas con experiencia de vida trans.

¿Cómo detener la violencia?

“Fue muy evidente con el caso de Osiel que la conversación se quedó más en si elle se definía de una manera específica, que en el hecho de que una persona fue asesinada. Esto, justamente, viene de una serie de condiciones sociales, de violencias estructurales, que nos han reducido a ser personas puestas en otra categoría a las que es más que normal que les ocurran todas estas violencias”, señala Rodríguez.

Para ella, el llamado más que urgente es a la garantía a la equidad. Asegura que no podemos seguir viendo cómo aumentan las cifras de violencia año tras año, mientras las autoridades siguen quedando con consignas vacías. Por lo contrario, señala que se deben asumir acciones concretas que garanticen, entre otras cosas, el acceso a la educación, al trabajo, a condiciones de vida digna y, también, a la justicia.

La transfobia es un discurso de odio que se materializa en discriminación, insultos y la más cruel de las violencias, asesinatos. Una sociedad que mata a las personas por ser quienes son está destinada a la desigualdad y a la opresión. Las reivindicaciones trans merecen un espacio en la sociedad.

Volcánicas

 

 

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