COP28 en Dubai: estamos en tiempo de descuento – Por Silvia Oliviero Ghietto

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Silvia Oliviero Ghietto*, especial para NODAL

«Un siglo tan avanzado que era también el último». (V. Soloviev)

Desde el 30 de noviembre al 12 de diciembre tendrá lugar la Conferencia de las Partes, COP28, de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) en Dubái, Emiratos Árabes Unidos y contará con la presencia de lideres políticos de todo el mundo y en este caso por primera vez de un líder espiritual, el Papa Francisco. Esta Conferencia es un punto de inflexión, en virtud de la gravedad de la Crisis Climática, que deberá demostrar la voluntad política de los Estados para acelerar las acciones y compromisos asumidos desde 1992, en especial aquellos que representan las principales economías del mundo, o de lo contrario será una nueva decepción y la existencia de la vida en el planeta se encaminará irremediablemente hacia un punto de no retorno.

Recordemos que, en la COP21 de 2015, los Estados Parte acordaron limitar el calentamiento global a 2°C y en lo posible a 1,5°C en comparación con los niveles preindustriales, para el 2050. Para mantener ese objetivo, la ciencia nos dice que las emisiones deben reducirse a la mitad para 2030 y solo tenemos siete años para cumplirlo.

Los ejes principales del debate estarán orientados en repensar, reiniciar y reenfocar la agenda climática mediante el aceleramiento de las acciones prácticas sobre mitigación, adaptación, pérdidas y daños, y financiamiento climático, sobre la base de “no dejar a nadie atrás” y de restaurar la confianza en el multilateralismo en un mundo polarizado, con guerras, niveles de desigualdad inéditos, migraciones forzadas y escasez creciente de los bienes naturales esenciales para la vida. 

¿Qué sucedió hasta ahora con los Acuerdos Climáticos Multilaterales?

Hace tres décadas la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) en Río de Janeiro adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), un tratado que entró en vigor en 1994 y que ha sido ratificado por 197 países. Estos países se reúnen cada año en la Conferencia de las Partes (COP), máximo organismo para la toma de decisiones. Como dato a destacar en el Articulo 3 se incluyó el Principio 7 de la Declaración de Rio 92, que ha sido la centralidad política que los países de América Latina y el Caribe han venido sosteniendo en las COPs, y que dice lo siguiente: “Las Partes deberían proteger el sistema climático en beneficio de las generaciones presentes y futuras, sobre la base de la equidad y de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus respectivas capacidades. En consecuencia, las Partes que son países desarrollados deberían tomar la iniciativa en lo que respecta a combatir el cambio climático y sus efectos adversos”.

El Protocolo de Kyoto, que es el instrumento de funcionamiento la Convención Marco, fue aprobado en el 1997 y entró en vigor recién en 2005, luego de largas negociaciones, y fue ratificado por 192 países. Este Protocolo compromete a los países industrializados a limitar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de conformidad con las metas individuales acordadas, reconociendo que son los principales responsables de las emisiones de GEI y del cambio químico de la atmósfera.

Un elemento novedoso que se incorporó en este Protocolo fue el establecimiento de mecanismos de mercado flexibles, que se basan en el comercio de permisos de emisión conocido como “bonos de carbono o bonos verdes”.

Posteriormente la COP21 de París (2015) fue otro momento significativo, porque generó un Acuerdo que involucró a todos los países. Puede considerarse un nuevo comienzo, teniendo en cuenta el incumplimiento de los objetivos planteados en la etapa anterior. El Acuerdo de Paris entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Si bien es un Acuerdo vinculante, no todas las prescripciones son obligaciones en sentido estricto y algunas de ellas dan lugar a una amplia discrecionalidad. Por otra parte, aun para las obligaciones incumplidas no se prevén sanciones ni hay instrumentos eficaces para garantizar su cumplimiento.

Hoy podemos  afirmar con preocupación que los acuerdos mencionados han tenido un bajo nivel de implementación porque no se establecieron adecuados mecanismos de control, de revisión periódica y de sanción de los incumplimientos. Los principios enunciados requieren caminos eficaces y ágiles de ejecución práctica y además las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países, especialmente los de las economías centrales, privilegiando sus intereses nacionales y los del Capital Fósil por encima del bien común global.

Como respuesta a esta situación Organizaciones de Sociedad Civil, Pueblos Indígenas, Activistas Socio Ambientales y fundamentalmente los y las jóvenes se movilizan a lo largo del planeta en defensa de la vida y por la justicia climática, como bien lo señala el Papa Francisco: “Suelen llamar la atención en las Conferencias sobre el clima las acciones de grupos que son criticados como “radicalizados”. Pero en realidad ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos”.

¿Qué nos esta diciendo la Ciencia?

En este año 2023 las temperaturas mundiales y las emisiones de gases de efecto invernadero han alcanzado máximos históricos sin precedentes. El último Informe sobre la Brecha de Emisiones, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), señala que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) aumentaron un 1,2% de 2021 a 2022, lo que representó alcanzar un récord de 57,4 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente (GtCO2eq). Además, concluye diciendo que las actuales promesas realizadas en el marco del Acuerdo de París sitúan al mundo en la senda de un aumento de la temperatura global entre 2,5 y 2,9 °C, por encima de los niveles preindustriales, en este siglo con una probabilidad del 66%.

Desde enero a noviembre 2023, se registraron más de 86 días con temperaturas superiores a 1,5 °C y septiembre fue el mes más caluroso de la historia desde que se tienen registros, alcanzando una temperatura media mundial de 1,8 °C. Mientras que el 17 de noviembre marcó un hito histórico para el planeta alcanzando un máximo de 2,07°C según el Servicio de Cambio Climático del Programa Copernicus de la Unión Europea (ERAS).

Podemos decir casi con certeza que 2023 será el año más cálido jamás registrado con una temperatura global promedio de 1,43 °C por encima del promedio preindustrial, de esta manera se afirma que el calentamiento global y el fenómeno de El Niño en el Océano Pacífico tropical están golpeando al planeta con mucha fuerza que lo esperado.

Esto significa que ningún ser humano ni economía en el planeta está a salvo de la Crisis Climática y como dijo Friederike Otto, científica climática del Imperial College de Londres, “El hecho de que estemos viendo este año récord de calor significa un gran sufrimiento humano causando miles de muertes, personas que han perdido sus medios de vida, han sido desplazadas, etc. Estos son los registros que debieran importarnos».

¿Que esperamos de la COP 28 y cuáles son las propuestas de América Latina?

En términos porcentuales, el mundo necesita reducir las emisiones del 2030 en un 28% para situarse en la senda que permita lograr el objetivo de 2 °C del Acuerdo de París y reducirlas en un 42% para el objetivo de 1,5 °C.

En función de las evidencias científicas que ya son percibidas por la humanidad y afectan significativamente su vida cotidiana como inundaciones severas, sequias prolongadas, reducción de la producción de alimentos, escasez de agua para consumo, pérdida de biodiversidad, olas de calor extremas, contaminación del aire, migraciones forzadas, entre otras, podemos aseverar que el Acuerdo de París se ha convertido en un tratado de derechos humanos, y no cumplir con sus objetivos es violar los derechos humanos a escala global.

La mayor responsabilidad obviamente es de los países centrales considerando que sus ganancias, riqueza y estado de bienestar tienen una relación directa con sus niveles de emisión de CO2 que han provocado el Calentamiento Global, donde China, EE. UU., la Unión Europea, Rusia e India representan alrededor del 62% de las emisiones globales.

En relación con la preponderancia de China y EE. UU. en la geopolítica mundial y en el devenir de la Crisis climática es importante conocer los términos del acuerdo alcanzado el pasado 14 de noviembre en San Francisco, donde ambos presidentes se reunieron y firmaron la “Declaración de Sunnylands sobre la mejora de la cooperación para hacer frente a la crisis climática”. Ambos países destacan la importancia de la COP28 para responder de manera significativa a la crisis climática durante esta década crítica y más allá. Son conscientes del importante papel que desempeñan tanto en términos de respuestas nacionales como de trabajo conjunto para abordar los objetivos del Acuerdo de París y promover el multilateralismo. Trabajarán juntos y con otras Partes en la Convención para hacer frente a uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo para las generaciones presentes y futuras de la humanidad.

Entre las acciones concretas podemos mencionar la creación del Grupo de Trabajo Conjunto sobre la Mejora de la Acción Climática en la década de 2020 que se centrara en las siguientes áreas:

  1. Transición energética: Acelerar suficientemente el despliegue de energía renovable en sus respectivas economías hasta 2030 con respecto a los niveles de 2020 para acelerar la sustitución de la generación de carbón, petróleo y gas y reiniciar el Foro de Eficiencia Energética.
  2. Metano y otras emisiones de GEI distintas del CO2: Desarrollar sus respectivas acciones/objetivos de reducción de metano para su inclusión en sus Compromisos Nacionales Determinados (NDC) para 2035. Además, las NDC de ambos países para 2035 abarcarán toda la economía e incluirán todos los gases de efecto invernadero.
  3. Economía circular y eficiencia en el uso de los recursos: Desarrollar la economía circular y la eficiencia de los recursos para hacer frente a la crisis climática y apoyar a las empresas, universidades e instituciones de investigación de ambas partes para que participen en debates y proyectos de colaboración. Trabajar en un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluido el medio ambiente marino.
  4. Cooperación subnacional: Apoyarán la cooperación climática entre estados, provincias y ciudades con respecto a áreas que incluyen, entre otras, los sectores de energía, transporte, edificios y desechos.
  5. Bosques: Avanzar en los esfuerzos para detener y revertir la pérdida de bosques para 2030, incluso mediante la plena aplicación de sus respectivas leyes sobre la prohibición de las importaciones ilegales a través de reglamentos y políticas.
  6. Adaptación: El establecimiento de sistemas de alerta temprana para las Partes que son países en desarrollo; y el fortalecimiento de los esfuerzos de adaptación en esferas clave (por ejemplo, alimentos, agua, infraestructura, salud y ecosistemas); debe tomar nota de la expectativa de los países desarrollados de que se alcance el objetivo de 100.000 millones de dólares en 2023, reafirmar la exhortación de las Partes que son países desarrollados a que al menos dupliquen su provisión de financiación y alinear los flujos financieros a los objetivos del Acuerdo de Paris.

Si este Acuerdo entre las dos potencias económicas mundiales prospera estamos en esta década en la antesala de la DESCARBONIZACION de la Economía y los cambios sociales de las relaciones de producción

Por otro lado, los países de América Latina y el Caribe, dentro de los mecanismos existentes de integración regional, han venido construyendo propuestas y alternativas para enfrentar la Crisis Climática y lograr un posicionamiento político común en la COP 28. Si bien hay una realidad común que es ser una de las regiones más vulnerables al Cambio Climático por sus condiciones socio económicas, este camino ha resultado arduo y sinuoso, y aun falta mucho para consolidarlo definitivamente. Entre las iniciativas acordadas podemos destacar las siguientes:

  • Carta Medioambiental Iberoamericana: Compromiso con las próximas generaciones iberoamericanas, Santo Domingo, marzo de 2023. En la misma sobre la base de las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades nacionales  respectivas, se propone el reto de descarbonizar las economías, lo que pudiera incluir el desacoplamiento del crecimiento económico de la tendencia incremental en emisiones y el consumo de combustibles fósiles, así como la protección y restauración de los ecosistemas costeros, marinos y terrestres que contribuyen a la absorción de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y también hacer frente a la deforestación y degradación de bosques y, la pérdida de biodiversidad. Además, se reconoce que la financiación internacional actual no es suficiente y que no aborda apropiadamente las necesidades de adaptación ni responder a las pérdidas y daños derivados de los impactos de los eventos climáticos extremos y la necesidad de asegurar la coherencia de los flujos financieros en línea con el Acuerdo de París.
  • Declaración Presidencial con ocasión de la Cumbre Amazónica – IV Reunión de presidentes de los Estados Parte en el Tratado de Cooperación Amazónica, Belém do Pará, agosto del 2023. Con el objetivo de atender la urgencia del desafío de proteger la integralidad de la Amazonía, combatir la pobreza y las desigualdades en la Región Amazónica y con el propósito de unificar esfuerzos para promover el desarrollo sostenible, armónico, integral e inclusivo de la región.
  • Declaración de La Habana sobre “Retos actuales del Desarrollo: Papel de la Ciencia, tecnología e Innovación” del Grupo de los 77 y China, La Habana, septiembre 2023. Los países reconocen el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación para identificar y enfrentar los desafíos planteados por el cambio climático, cuyos efectos impactan de manera desproporcionada a los países en desarrollo., y por lo tanto que todas las barreras tecnológicas, entre ellas las señaladas por el IPCC, limitan la adaptación y mitigación de los países en desarrollo. En tal sentido, se reitera la necesidad de aumentar la financiación, la transferencia de tecnología y el desarrollo de capacidades, de conformidad con los principios y el objetivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y su Acuerdo de París, incluida la equidad y las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas, así como sobre la base de los conocimientos científicos más avanzados disponibles.

Finalmente señalaremos algunas acciones propuestas por el presidente de Colombia Gustavo Petro durante la Segunda Sesión Plenaria de la III Cumbre CELAC-UE en Bruselas el 18 de julio de 2023, quien lidera hoy la visión política más avanzada y audaz en materia climática en Latinoamérica.

Partiendo de la consideración que nos propone hoy el capitalismo que es una riqueza que se mide por flujo de carbono, es decir eres más rico si más carbono consumes; seas persona, seas nación, seas bloque económico, lo cual no lleva al desastre de la vida, Petro propone reemplazar esta concepción por un concepto que llama PROSPERIDAD SOCIAL DESCARBONIZADA, es decir, ¿en un mundo sin carbón podemos ser ricos? podemos construir una cultura y conocimiento alrededor de la economía descarbonizada?. ¿Puede América Latina integrarse y generar otras formas de riqueza basadas en el desarrollo de energías renovables?

Esto requiere financiar un Plan Marshall Climático a escala mundial que implica el cambio de Deuda por Acción climática que cambiaría las relaciones de poder Norte-Sur y la construcción de una nueva gobernanza mundial.

Es con una instancia internacional vinculante que haga obligatorio, como la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya lo hace respecto al comercio, las decisiones que los países, los poderes públicos, tienen que tomar precisamente para acortar los tiempos de la transición energética y salvar la vida en el planeta.

Lo que hoy está en disputa es el CAPITAL o LA VIDA.


Fuentes Consultadas: (1) V. Soloviev, “Tres conversaciones y el Breve relato sobre el anticristo”, San Petersburgo, 1900. (2) Francisco, EA “Laudato Deum”, Vaticano, 2023. (3)  IPCC, Synthesis Report of the Sixth Assessment Report AR6, Ginebra, 2023. (4) ERAS, “2023 on track to be the hottest year ever. What’s next?”, Copernicus UE, 2023. (5) PNUMA, “Brecha de Emisiones, GAP 2023, Ginebra. (6) El Viejo Topo, “Declaración final de la Cumbre G-77 y China”, 2023. (7) Presidencia Colombia, “Intervención del presidente Gustavo Petro durante la Segunda Sesión Plenaria de la III Cumbre CELAC-UE”, 2023.-

(*) Magister en Química y Ambiente. Profesora titular Ambiente, Ciencia y Tecnología en Latinoamérica, CCC- Lic. Historia, UNDAV y Maestría en Ingeniería Ambiental UTN. Consultora Experta PNUMA.

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