Un nuevo amanecer y una nueva primavera democrática en Guatemala – Por Anaisabel Prera

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Un nuevo amanecer y una nueva primavera democrática en Guatemala

Por Anaisabel Prera*, especial para NODAL

Con más luces que sombras, con el “optimismo de la voluntad” y con la ilusión que por fin -después de una larga noche llena de nubarrones-, iniciaremos la transición y alternancia en el poder hacia una “nueva primavera democrática”.

Hace 79 años, el expresidente doctor Juan José Arévalo, padre del actual presidente Bernardo Arévalo, luego de décadas de dictaduras, inicio en Guatemala lo que se llamó “primavera democrática” que lamentablemente duro 10 años -de 1944 a 1954. El sucesor de Arévalo fue el presidente Jacobo Arbenz Guzmán, derrocado por un golpe de estado dirigido por el gobierno de estados unidos, con el patrocinio de la United Fruit Company y ejecutado por la “CIA”.

De estos hechos se originan las dictaduras militares, y el inicio de la guerra civil que dura 36 años (1960-1996).

La democracia y la pacificación del país llegan en 1986 con el presidente Vinicio Cerezo. Diez gobiernos se han sucedido hasta entonces, pero el sistema democrático, lejos de irse consolidando va perdiendo credibilidad cuando los partidos políticos fueron sustituidos por los operadores del capital, y luego estos fueron sustituidos por los operadores del crimen organizado, especialmente el narcotráfico.

En este complejo contexto, el cambio deberá de ser más drástico ya que significa no solo la alterabilidad de los funcionarios políticos, sino sobre todo revertir la inercia que llevaba al país a la destrucción de las instituciones democráticas, la penetración del crimen organizado y por ende la corrupción que favorece los privilegios y la impunidad de ciertas elites ancladas en la colonia.

A pesar de esta coyuntura hay esperanza por ello, esta transición debe de ser pacifica, dialogante, pero muy severa y enérgica en cuanto al cambio cultural de malos hábitos, costumbres y sobre todo de una narrativa que ha privilegiado al canalla, sin vergüenza, ladrón, y que ha olvidado los valores de la decencia, la dignidad, el bien común, la justicia social y la solidaridad. Esta es la parte más difícil que necesitara de un cambio profundo y ejemplificante de toda la sociedad, pero especialmente de quienes nos gobernaran. Mas vale un ejemplo que cien sermones”.

Salir de la corrupción, del pragmatismo fácil que atesora fondos mal habidos del estado, del crimen organizado, que tiene en abandono a las poblaciones más necesitadas que se ven obligadas a migrar y dejar el país para buscar oportunidades, llevara varios años y tal vez, varias décadas. Sobre todo cuando vemos que la realidad internacional no representa un buen ejemplo a seguir.

Esta oscura y lamentable realidad nacional es la que disparo a la población en búsqueda de la virtud política. El pueblo, “los invisibilizados” -comunidades indígenas, campesinos, jóvenes- en forma silenciosa optaron por votar por una persona decente, formada, y con un pasado que deberá de continuar, siguiendo la línea y el ejemplo de su padre el expresidente Juan José Arévalo.

Hemos llegado al final del desgobierno del peor periodo político que hemos vivido. Esto no significa que todos los vicios políticos y sociales heredados de los últimos tres gobiernos, han terminado. Estamos apenas empezando “la nueva primavera democrática” con muchos nubarrones y agujeros oscuros que tendremos que ir sorteando de la mano del nuevo gobierno y con el sólido y fuerte apoyo popular muy especialmente de las comunidades indígenas organizadas que han jugado un papel ejemplar en defensa de los valores y principios democráticos. También tenemos que reconocer y agradecer que el soporte de la comunidad internacional, estados, organizaciones y sociedad civil como el Grupo de Puebla, han sido fundamentales para poder realizar esta importante transición que nos permitirá pasar de la barbarie a la reconstrucción democrática.

*Anaisabel Prera es jurista, política, diplomática y exfuncionaria internacional. Fundadora del partido Movimiento Semilla y fundadora del Grupo de Puebla.

 

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