La “verdad completa” – Por Victoria Montenegro, hija de desaparecidos

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La “verdad completa”

Por Victoria Montenegro*, especial para NODAL

Soy hija de desaparecidos y fui hija de militares. Lo fui porque me robaron cuando todavía no había cumplido dos semanas de vida. Pasé más años como integrante de la familia militar que como militante por los derechos humanos y, con esa experiencia, puedo contestarle a este gobierno cuando plantea que hay desaparecidos de verdad o de mentira y que ellos vienen a contar una “verdad completa”. 

Desde que La Libertad Avanza ganó las elecciones, lo que denunciábamos como discursos negacionistas se convirtieron en políticas públicas. Escuchamos al ministro de Defensa, Luis Petri, decir que las Fuerzas Armadas fueron “demonizadas” por su actuación durante los años de la dictadura o vemos videos en los que la actual vicepresidenta Victoria Villarruel plantea que todo lo que se contó en los últimos 40 años es una invención de las Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo.. Lo vemos también a Petri posar sonriente al lado de Cecilia Pando y un grupo de esposas de genocidas que demandan salir en libertad y ser reivindicados por sus crímenes. 

¿Por cuáles acciones heroicas pretenden ser reivindicados? ¿Por haber entrado a la casa donde vivían Toti y Chicha con su beba de trece días? ¿Por llevárselos, por torturarlos y por tirarlo a él en un vuelo de la muerte en mayo de 1976? A todos los dolores inimaginables, le sumo el frío punzante del Río de La Plata en mayo de 1976. 

Nosotros y nosotras, esos bebés que robaron, somos el mejor experimento que hicieron los genocidas. Tomaron nuestra “genética roja” –nuestra sangre maldita, como dijo hace unas semanas el represor Alberto Rey Pardellas en Bahía Blanca– para intentar purificarla. Hacernos a su imagen y semejanza: eso buscaban. Pero la verdad llega: la venda se cae de nuestros ojos.

La “verdad completa” –esa que reclaman Milei y Villarruel– es que tenemos una generación desaparecida, la de nuestros padres. Nosotros somos los desaparecidos con vida que salieron a buscar las Abuelas. A muchos nos encontraron, nos dieron tiempo para poder pronunciar nuestros verdaderos nombres y nos abrazaron. A otros cientos los seguimos buscando. A ellos y a ellas que posiblemente tengan hijos o hijas. Algunos también posiblemente, como yo, tengan nietos. La “verdad completa” es que no nos dicen qué hicieron con nuestros desaparecidos: con nuestros viejos y con nuestros hermanos.

Las elecciones se ganan o se pierden. Eso no significa que resignemos nuestros valores o nuestras luchas. En esta búsqueda no hay correlación de fuerzas, es una búsqueda de todos los días. Hace un tiempo, Estela de Carlotto nos preguntó a un grupo de nietos y de nietas: “¿Quieren que les cuente cómo estaba la correlación de fuerzas cuando nosotras salimos a buscarlos a ustedes?” 

En algún momento, la venda en los ojos se cae. La sociedad argentina pudo decirle que no a la impunidad: con los militares fuertes en los cuarteles y una democracia joven; después de casi 20 años con leyes de amnistía, volvimos a juzgarlos, bajamos los cuadros y reafirmamos el Nunca Más. Cuando quisieron pasar el 2×1, salimos a las calles y la Corte tuvo que volver sobre sus pasos. 

Tenemos anticuerpos frente al odio, y tenemos un ejemplo. ¿Quieren que les cuente cómo estaba la correlación de fuerzas cuando las Abuelas salieron a buscarnos? Acá nos tienen: nos encontraron. Y ese experimento siniestro que intentaron los genocidas salió mal. Acá estaremos hasta encontrar al último nieto y hasta que el último genocida sea juzgado.

*Victoria Montenegro es Diputada de la Ciudad por Unión por la Patria. Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos. Hija de desaparecidos, nieta restituida por las Abuelas de Plaza de Mayo.

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