El espíritu del ALBA – Por Irene León

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Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Irene León *

ALBA-TCP1 está cumpliendo 20 años de posicionarse como una alternativa de integración regional antisistémica y con esa celebración está lanzando ideas nuevas para profundizar su aspiración de dejar atrás la competencia capitalista y generar una propuesta de solidaridad y complementariedad, con enfoques de diversidad económica, reciprocidad y perspectiva participativa.

En esta fase, buscando una mayor trascendencia histórica, quiere enfatizar en la soberanía y la unión como objetivos superiores que le den una concreción de largo alcance. Ese es el espíritu del ALBA que, según su secretario ejecutivo, Jorge Arreaza, es incluso más relevante que los hechos contextuales.

Ese espíritu aportó al delineamiento de iniciativas de integración como la Celac, Unasur2 y otras, que marcaron un antes y un después en el devenir de la región e incluso del Sur geopolítico. El advenimiento del ALBA, con su enfoque de soberanía para una geopolítica de la integración, vigorizó la prospectiva de un futuro compartido con el Sur, garantía ineludible para la proyección de un mundo multicéntrico.

Asimismo, la tesis de que una región integrada tenía y tiene grandes posibilidades de constituirse en un polo muy potente de multipolaridad y tener futuro, resultó en una inspiración de horizonte que se evidencia claramente ahora que el mundo multipolar es ya una realidad en disputa.

De ahí la relevancia del actual planteo de acompasar la Agenda Estratégica ALBA-TCP 20303 con la puesta en marcha conexa de una Agenda Alternativa Social Mundial4 pues, mientras esta última pone en perspectiva algunos elementos esenciales para la supervivencia planetaria y la convivencia humana, ALBA-TCP marca metas clave para su fortalecimiento endógeno, a la vez que su enfoque enriquece la agenda internacionalista con elementos estratégicos.

Es el caso de las prácticas de intercambio heterogéneas, implícito en la adopción pro-yectada del Tratado de Comercio de los Pueblos, para establecer una zona de comercio justo y complementariedad económica. Asi-mismo, el afianzamiento del Banco del ALBA,la creación de una Agencia de Cooperación y el desarrollo de una ofensiva de captación de recursos propiciarán prácticas económicas solidarias desde una institucionalidad financiera pública regional, con un enfoque distinto de la especulación y endeudamiento que impone el capital financiero privado.

En esa línea, el relanzamiento de Petrocaribe permitirá salvaguardar un mecanismo solidario único, gran ejemplo demostrativo en un contexto de coacciones por parte de las corporaciones transnacionales que buscan mercantilizar todos los bienes naturales del planeta. Y justamente en el Caribe, región vulnerable al calentamiento de los océanos, gana sentido la creación de una agencia especializada en la mitigación climática, pues al ritmo que van las cosas, una situación que antes era de riesgo se ha convertido en una emergencia impostergable.

Los programas altruistas impulsados por ALBA-TCP en materia energética, alimentaria, educativa, cultural, tecnológica, sanitaria y otros, muestran logros como la erradicación del analfabetismo en varios países, iniciativas de soberanía alimentaria y de forma reciente la remediación de los impactos del covid entre sus miembros.

Ese despliegue de medidas socioeconómicas muestra que los intercambios no tienen que ser siempre mercantiles, que son diversos y deben estar articulados a la reproducción ampliada de la vida y no de las ganancias. La agenda actual coloca la soberanía del conocimiento, la ciencia y tecnología como clave para dar respuestas estratégicas a la sostenibilidad, la salud, la soberanía alimentaria y más. ALBA Alimentos, la Universidad de los pueblos del ALBA y el relanzamiento de Alba Salud aportarán en ese sentido.

En síntesis, ALBA-TCP no sólo ha logrado sortear las presiones desintegradoras que proliferan en la región, sino que sigue siendo la mayor propuesta de integración antisistémica de la región e incluso del mundo. Una simple mirada a las instancias existentes devela una diferencia conceptual mayor: mientras la integración convencional es concebida como facilitadora de la competitividad en el mercado capitalista, ALBA se plantea como una alternativa al capitalismo. Esa es su originalidad.


Notas

1 Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos. Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Granada, Nicaragua, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Venezuela. Observadores: Haití, Siria, Surinam e Irán. País invitado: Palestina

2 Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), Petrocaribe y otras

3 ALBA-TCP (2024) Agenda Estratégica 2030. https://www.albatcp.org/acta/agenda-estrategica-2030/

4 ALBA-TCP (2024). Agenda Alternativa Social Mundial. https://www.albatcp.org/acta/alternativa-social-mundial/

* Socióloga y comunicadora ecuatoriana

LA JORNADA

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