Escenario electoral en República Dominicana: posible continuidad y los temas pendientes – Por Paula Giménez y Solange Martinez

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Escenario electoral en República Dominicana:  posible continuidad y los temas pendientes

Por Paula Giménez y Solange Martinez*

En un año marcado por el ejercicio del voto en América Latina, República Dominicana se prepara para su turno en las urnas. En medio de tensiones políticas y desafíos sociales, los dominicanos se disponen a elegir a sus próximos representantes, en un proceso que será crucial para el futuro del país.

La República Dominicana se encuentra en la antesala de un evento crucial: el próximo domingo 19 de mayo serán las elecciones generales ordinarias con un llamado a las urnas dirigido a ocho millones de dominicanos, que voluntariamente ejercen su derecho civil, de los cuales casi el 10% vive en Puerto Rico. El país se prepara para elegir a sus gobernantes en distintos poderes del Estado, desde el Congreso Nacional hasta la presidencia.

Además del presidente y vicepresidente de la República, para el congreso, se ponen en juego 32 bancas para senadores; 190 bancas para diputados nacionales, dentro de los cuales hay cinco diputados nacionales por minoría y siete del exterior; a lo que se suman 20 diputados al Parlacen con sus suplentes.

En esta contienda, nueve candidatos se enfrentarán por el Ejecutivo, con sus propuestas y visiones para dirigir el país por los próximos cuatro años. Entre ellos, figuran nombres como el actual mandatario Luis Abinader del Partido Revolucionario Moderno (PRM) quien marcó el fin de la hegemonía del centroizquierdista Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que gobernó el país durante 16 años, y el experimentado político progresista Leonel Fernández, quien busca un cuarto mandato presidencial.

Las distintas encuestas, entre la que se destaca la última entrega de Gallup (empresa estadounidense de análisis y asesoría), coinciden en que Abinader tiene una ventaja considerable para ganar en primera vuelta. Desde que asumió el cargo en agosto de 2020, en plena crisis de la pandemia de COVID-19, Abinader ha liderado el país con la promesa de un cambio profundo, centrado en combatir la corrupción y la impunidad, con un programa económico para la explotación turística y un amplio desarrollo de políticas sociales focales.

Por su parte, Fernández, con tres periodos presidenciales previos con la estructura del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ahora presenta su candidatura bajo la bandera de Fuerza del Pueblo (FP). La lista de candidatos en la contienda se completa con Abel Martínez, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Miguel Vargas Maldonado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), María Teresa Cabrera del Frente Amplio, Virginia Antares Rodríguez de Opción Democrática, Roque Espaillat del Partido Esperanza Democrática, Carlos Peña del Partido Generación de Servidores y Fulgencio Severino del Movimiento Patria Para Todos.

Cada uno de estos candidatos promete abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta la República Dominicana en los próximos años, desde temas económicos y sociales internos hasta cuestiones vinculadas con derechos humanos y política exterior. Con un electorado diverso y una gama amplia de opciones, las elecciones del 19 de mayo prometen ser un momento crucial para el futuro del país, donde los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir el rumbo que desean seguir en los próximos años.

¿Cuál es el balance económico de la gestión que finaliza?

En los últimos veinte años, la República Dominicana ha experimentado un notable crecimiento económico, uno de los más rápidos de la región, no obstante, sigue siendo un país muy desigual. Así lo indica el informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado en marzo de este año: alrededor del 1% de la población más rica del país controla cerca del 42% de la riqueza total.

Según datos oficiales, en 2023 el turismo, una de las principales actividades económicas  contribuyó con US$10.000 millones de dólares, mientras que las remesas enviadas desde extranjero alcanzaron unos US$10 millones. Además, las exportaciones sumaron US$14.000 millones, y la inversión extranjera directa alcanzó un récord de US$4.300 millones, destinada principalmente a la construcción hotelera.

Si bien durante la última década, el país experimentó un crecimiento económico sostenido las desigualdades persisten. La tasa de desempleo actualmente es del 7,1%. Además, la mitad de la población económicamente activa desarrolla sus actividades en la informalidad, muchos de ellos en situación de extrema precariedad. Durante la gestión del actual mandatario la pobreza afectó a casi una cuarta parte de la población y la pobreza extrema a casi el 3 %. La mayoría de las familias de bajos ingresos viven en zonas urbanas, y el 63 % están encabezadas por mujeres.

Según información gubernamental, los ingresos por exportaciones de productos manufacturados alcanzó para el 2023, poco más de US$1.500  millones de dólares en total, de los cuales la producción minera sin agregado de valor en origen explica el 50,18%, el sector industrial el 48,04% y el resto, la producción agropecuaria. Los principales destinos son Haití (31%), Estados Unidos (19%) y Puerto Rico (14%).

Las políticas sociales focalizadas implementadas por Abinader no han sido más que un paliativo, sin solucionar los problemas estructurales de una economía de servicios, dependiente de cadenas de valor globales que asignan a República Dominicana el rol de operar como una maquiladora tecnológica potenciada por las múltiples zonas francas (privadas, estatales y mixtas) que se instalaron desde 1985; además de un destino turístico, una cuenca de minerales y una pequeña fábrica manufacturera. Al cierre del 2022, la Oficina Nacional de Estadística (ONE) registró 2187 empresas con operaciones de TIC en el que se destaca la actividad de Call Centers. En total las TIC emplean a un poco más de 33 mil personas, siendo una relación 2:1 entre hombres y mujeres .

En este contexto, en febrero de este año el Gobierno puso en marcha el Plan Piloto Voluntario de Semana Laboral Reducida para pasar de 44 a 36 horas por semana, transformándose en el primer país de América Latina en implementar la semana de cuatro días de trabajo por tres de descanso, con iniciativa del Estado.

Las empresas privadas voluntarias que a partir del primero de febrero comenzaron a trabajar con esta modalidad son: Claro (telecomunicaciones), IMCA (maquinarias pesadas), EGE Haina (energía), Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) y Sistema Único de Beneficiarios (Siuben). Sus trabajadores durante tres meses recibieron el 100% de su salario para una reducción del 20% de su jornada, trabajando así nueve horas de lunes a jueves, y teniendo descanso de viernes a domingo.

Al menos cabe la pregunta, en relación a la medida, sobre si el gobierno aceptó que la sociedad dominicana sea laboratorio regional experimental de las transformaciones en el mundo laboral, que acontecen en la nueva fase digital del capitalismo. Mientras por otro lado, no resuelve la precariedad e informalidad que caracterizan su mercado de trabajo.

La histórica y conflictiva relación con Haití 

De vuelta a la coyuntura electoral, no sorprende que la migración sea uno de los temas centrales en la campaña. En especial por la relación entre la República Dominicana y su vecino Haití, con quien comparte territorialmente la isla “La Española”. El tema es de gran complejidad ya que la relación con Haití es históricamente controversial. El actual presidente Luis Abinader sostiene una política firme en torno a la defensa territorial nacional, apostando al rechazo del ingreso de migrantes al país. En el último año, cerca de 225.000 haitianos fueron deportados o expulsados, incluyendo a más de 640 mujeres embarazadas, un proceso muy criticado por la organización no gubernamental de derechos humanos Human Rights Watch.

La severa crisis político-institucional que atraviesa Haití, sumada a la disputa sobre el desvío del Río Masacre (Dajabón del lado dominicano), fue el argumento usado por el actual gobierno para cerrar la frontera. Una decisión política que cuenta con el acuerdo de los principales candidatos presidenciales del próximo domingo.

Tal cierre de fronteras no se trata solo de controles fronterizos, sino que hace tres años, se aprobó un proyecto de 120 millones de dólares para el levantamiento de un muro inspirado en las fortificaciones que Israel construyó en los Altos del Golán para separarse de Siria, cuya construcción comenzó a ejecutarse y se extenderá a lo largo de 164 kilómetros en las áreas fronterizas más pobladas de Haití. El avance de la obra ya cuenta con torres de vigilancia, cámaras solares y personal militar que opera drones en las riberas del río Masacre.

Sin embargo, la complejidad aumenta dado que políticas de deportación y el nacionalismo entran en conflicto con la explotación de la mano de obra haitiana. Sectores de la economía dominicana como la agricultura y la construcción, dependen de Haití, por las relaciones comerciales con el mismo y por el uso de la fuerza de trabajo migrante a muy bajo costo. Una contradicción latente e importante, entre los problemas a resolver por el próximo gobierno.

El panorama no es el más alentador para un pueblo que volverá a las urnas, luego de una gestión de gobierno caracterizada por el crecimiento económico con alta concentración de la riqueza sin redistribución, políticas a corto plazo para los sectores más vulnerados y el juego de fuertes intereses norteamericanos en la región, con un país vecino -principal socio comercial- sumido en una crisis de larga data, que se profundiza e impacta en la cotidianidad dominicana.

*Giménez es Licenciada en Psicología y Magister en Seguridad y Defensa de la Nación y en Seguridad Internacional y Estudios Estratégicos. Martinez es investigadora del CEIL Manuel Ugarte (UNLa), conductora de Esquina América, por radio Megafon UNLa y de NODAL Se Prende. Analista argentina del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

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