Inflación de los vendedores en Ecuador 2015 – 2024

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Inflación de los vendedores en Ecuador 2015-2024

Jonathan Báez Valencia

La inflación es el objeto de estudio que en la actualidad ha desatado el debate de posiciones en el campo económico y no solo teóricas, también las de defensa de clase. Desde las interpretaciones de Blanchard y Bernanke en el Instituto Peterson (donde se originaron las recetas de ajuste del Consenso de Washington con Williamson a la cabeza),[1] reconocido por su posición de clase hacia la élite económica, hasta las respuestas que defienden a una clase amplia y mayoritaria.

Este es el caso del análisis de Isabella M. Weber y Evan Wasnerque que proponen un marco analítico sobre la inflación con énfasis en la dinámica de su proceso y el conflicto inherente.[2] Una visión que permitirá comprender lo que ocurre en Ecuador con su inflación.

En su artículo “Inflación de los vendedores, beneficios y conflicto: ¿Por qué las grandes empresas pueden subir los precios en caso de emergencia?” Weber y Wasner (2023) explican las distintas etapas de la inflación de la siguiente manera:

(1) El aumento de los precios en los sectores ascendentes de importancia sistémica debido a la dinámica del mercado de materias primas o a cuellos de botella crea beneficios inesperados y proporciona un impulso para nuevas subidas de precios.

(2) Para proteger los márgenes de beneficio del aumento de los costes, los sectores descendentes propagan, o en casos de monopolios temporales debidos a cuellos de botella, amplifican las presiones sobre los precios.

(3) La mano de obra responde intentando evitar la caída de los salarios reales en la fase de conflicto. Sostenemos que este tipo de inflación de los vendedores genera una subida general de precios que puede ser transitoria, pero que también puede dar lugar a espirales inflacionistas autosostenidas en determinadas condiciones. La política debe tratar de contener las subidas de precios en la fase de impulso para evitar la inflación desde el principio (p. 183)

Fuente y Elaboración: (Weber y Wasner, 2023, p. 187)

En efecto, el proceso de inflación tiene dos elementos claves. Por un lado, está la existencia de monopolios (permanentes y temporales). Por otro, momentos de emergencia o de shock que son aprovechados para generar una espiral inflacionaria que aumenta los márgenes de beneficios y ganancias debido a la decisión de aumento en los precios (el impulso y posterior propagación). Solo después los salarios reales entran en conflicto con estas medidas inflacionarias para tratar de recuperar, en cierta medida, la devastación del poder adquisitivo; necesario para mantener altas las ganancias y los beneficios.

Desde esta perspectiva, los mercados en el caso ecuatoriano muestran signos de estar “hiperconcentrados”. En palabras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos -INEC-. En efecto, el decil 10 acapara el 95,81% del total de ventas según el último Censo Nacional Económico del año 2010.[3] Por otra parte, un informe para la Ley de Regulación y Poder de Mercado muestra cómo varias ramas de actividad se encuentran concentradas por pocas empresas con esta misma base.[4]

En efecto, este es un hecho que parece replicarse en otras ramas y en estudios posteriores.[5] Sin embargo, la cuestión no es asumir de forma automática que los hiperconcentradores pueden aumentar los precios siempre a conveniencia (no porque no lo deseen), es en momentos y bajo dinámicas específicas que logran accionar este proceso. Como lo mencionan Weber y Wasner (2023), es en los momentos de shock.

Fuente y Elaboración: INEC-ASAMBLEA

Existen dos momentos claramente marcados en los que existió un pico inflacionario en el mercado ecuatoriano. El primero se observa desde el segundo trimestre de 2015 y no parece dar tregua hasta el segundo semestre del año 2017. Este periodo coincide con la crisis del precio del petróleo en Ecuador, cuando bajó de 84 dólares a 42 dólares -en promedio- entre 2014 y 2015, hasta ubicarse en 34 dólares durante 2016.[6] Año en el que se exacerba la complicada situación con el terremoto de abril. Al parecer este shock, esta emergencia, fue el contexto idóneo y para que los “vendedores de la inflación” realizaran el paso del impulso y que después se propagó y amplificó, por ello el aumento de los precios observado.

El segundo momento ocurrió después de la pandemia del COVID-19, a partir del segundo semestre de 2021, al parecer aquí el shock o emergencia tardó más en acoplarse y permitirle a los “vendedores de la inflación” accionar el proceso antes mencionado de la inflación. No obstante, este parece ser un periodo más largo y que, a diferencia del descrito antes, está dando señales de no agotarse; al contrario, parece tomar un nuevo periodo de impulso en el año 2024.

Fuente y Elaboración: INEC

Esta diferencia, en un primer momento, puede ser el resultado de una variable que también juega un rol y es el Estado y el régimen de acumulación que promueva. Eso será un indicador quizá no de la probabilidad -o no- de que ocurra un proceso inflacionario, pero sí de la temporalidad del mismo. De esa forma, en el último shock más prolongado se da en medio de una serie de gobiernos aliados más al mercado y su funcionamiento por encima de todo, incluso de las vidas de las personas.

Una muestra de ello es que el gobierno del presidente Lasso implementó un aumento al salario de 50 dólares en sus dos años, ya que no terminó el periodo. No obstante, la canasta básica aumentó en más de 75 dólares. Eso implica que no solo “licuó” el aumento que generó, sino que permitió a los “vendedores de la inflación” incrementar los precios para aumentar su margen de beneficio.

Otro de los elementos que genera interés en este último periodo de shock o emergencia es que se observa un fenómeno no antes visto durante el periodo. A partir de la pandemia del COVID-19. Los bienes de consumo intermedio ahora superan a los bienes finales. Esto puede ser un indicador de que aún la etapa del impulso no pasa a la propagación y amplificación de la inflación, ya que los productores aún no trasladan los incrementos de precios y aumentan los suyos.

Por otro lado, puede ser el indicio de que una serie de productores están en una dinámica no solo de ver sus ganancias disminuirse, sino de pérdidas acumuladas. Dichas pérdidas pueden significar la destrucción de estos capitales, lo que sería un efecto también de la dinámica del proceso de inflación y dejaría con mayor concentración y maniobra a los “vendedores de la inflación” que monopolizan los mercados, para en un siguiente momento profundizar aún más sus ganancias a costa de aumentar los precios y erosionar el poder adquisitivo.

Fuente y Elaboración: INEC

Con el fin de dar un límite a este proceso, impedir la inflación desde el momento de su impulso es lo más adecuado, como mencionan Weber y Wasner (2023). Sin embargo, para que aquello ocurra la dimensión del conflicto para recuperar el poder adquisitivo de los salarios debe canalizarse desde distintas vías en el proceso de estabilización de precios, lo que reforzaría un régimen de acumulación ligado más al bienestar que al mercado. Un régimen que regule.

De cualquier manera, el marco analítico ofrecido por Weber y Wasner (2023) permiten comprender y accionar sobre el proceso, además de quitar de una vez y por todas, la premisa de que la inflación es producto de los salarios. Como menciona James K. Galbraith: “Las presiones inflacionarias son impulsadas en primer lugar por los costos de los recursos y, después, por la competencia especulativa entre los distintos monopolios. Como ha documentado Josh Bivens, las grandes ganancias recientes están en las ganancias. Es un mundo de oligarcas, aquí solo vivimos.” [7]

Es importante vivir y disputar estos procesos, para que los vendedores de inflación no continúen con este proceso que elimina las condiciones de una vida digna. Aún queda por analizar los beneficios y márgenes de ganancia de los «vendedores de la inflación», lo que permitirá seguir discutiendo sobre este tema. Una situación compleja sin la información especializada, espacio en que el Estado también debe intervenir para analizarla.


Notas

[1] https://www.piie.com/publications/working-papers/2024/analysis-pandemic-era-inflation-11-economies

[2] https://www.elgaronline.com/view/journals/roke/11/2/article-p183.xml?tab_body=pdf

[3] https://www.ecuadorencifras.gob.ec/wp-content/descargas/Presentaciones/resultados_generales_censo_economico.pdf

[4] https://es.slideshare.net/slideshow/socializacin-de-la-ley-que-regula-el-mercado/9889368?from_search=8

[5] Ver por ejemplo el estudio de la agroindustria y su concentración en: http://scielo.senescyt.gob.ec/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2477-92452018000100089

[6] https://contenido.bce.fin.ec/documentos/PublicacionesNotas/Catalogo/IEMensual/m1978/IEM-412b-e.xlsx

[7] https://medium.com/@monetarypolicyinstitute/convergence-on-conflict-inflation-in-the-21st-century-7bccb7b6479

Coyuntura CEIIE

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