Escalada sin fin de un centro imperialista en declive contra la Venezuela bolivariana y soberana
Por Paula Klachko *
Hemos estado viendo todos estos últimos días una nueva (ya hemos perdido la cuenta de cuantas van) y fuerte escalada contra el pueblo y gobierno de la hermana República Bolivariana de Venezuela. No nos sorprende pues forma parte del continuum de amenazas, bloqueos económicos y acciones terroristas que implementa el imperio del norte en su desesperación por recuperar su colonia petrolera y desterrar al gobierno soberano. Esta ofensiva no tiene tregua desde que asumió Chávez y forma parte de la integralidad, multidimensionalidad e hibridez de las nuevas formas de las guerras contrainsurgentes del siglo XXI. Entre sus dimensiones, la militar sigue presente. Es por eso que con la excusa de una supuesta guerra al narcotráfico (que si fuera real deberían apuntar contra su propio país) vuelven a desplegar, en palabras del Financial Times (28 de agosto), “al menos” siete buques de guerra, entre ellos tres destructores de misiles guiados, un buque de asalto anfibio, un crucero de misiles guiados y un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, nutridos de 4500 efectivos militares que se dirigen hacia las cercanías de Venezuela. Agrega que cinco de esas naves están equipadas con misiles Tomahawk que pueden alcanzar objetivos terrestres. Si bien es una clara afrenta a la soberanía de varios países que comparten costas del Caribe y del Atlántico, apuntan directamente a Venezuela.
Se hace fácil desmontar estas mentiras que construyen para intentar legitimar su injerencismo e intervencionismo recargado. No llegó a tiempo la desmentida de las armas químicas en Irak (aunque les da lo miso, solo importa las operaciones de su prensa) pero aquí, en nuestra América se están desmoronando en tiempo real las falacias, lo cual no significa que frenen con sus locuras guerreristas, pues, estas ultraderechas neofascistoides ya vienen mostrando que gozan de niveles de de apoyo del poder real (capital financiero trasnacional con base en el llamado occidente) como para golpear sin cautela, luego negociar y recomponer su poder. Por ahora…
De carteles, soles y viejas nuevas amenazas
Autoridades venezolanas han declarado que la presencia de un submarino nuclear representa, además de una clara intimidación que difícilmente surta efecto disciplinador al menos en tierra bolivariana, el desconocimiento del Tratado de Tlatelolco de 1967 ratificado por EEUU, que declara a América Latina y el Caribe como Zonas Libres de Armas Nucleares. Tampoco nos sorprende esta actitud de Washington que sigue al pie de la letra aquel precepto de Groucho Marx que dice: “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros», pues EEUU ha utilizado o dejado de utilizar doctrinas, tratados y pactos a su antojo como lo han hecho históricamente con la Doctrina Monroe y el TIAR.
Pero la falta de sorpresa no puede eximirnos de la alarma, porque han sido capaces de provocar genocidios y desastres alrededor del mundo y, aunque nos consideren su patio trasero, también nos han bombardeado e invadido en muchas ocasiones. Recordemos sino, solo por recortarnos al siglo XX, Guatemala, República Dominicana, Haití, Granada, Panamá, Nicaragua…. Y siguen …
Esta vez la amenaza colectiva apunta selectivamente a países timoneados por gobiernos progresistas (México y Colombia) y, obviamente, coloca a los revolucionarios en el centro. Ello queda más aun en evidencia cuando otros países de probado crecimiento abrupto del narcotráfico ligado a oligarquías en el poder, como Ecuador, al igual que las rutas por donde realmente pasa el narcotráfico a EEUU y Europa, quedan a resguardo de cualquier incursión que pudiera impedir el suministro de narcóticos a la población estadounidense adormecida y violentada por ese consumo masivo manejado impunemente por las farmacéuticas.
La existencia de cárteles del narcotráfico en Colombia y México no solo es real sino que fue financiada, monitoreada y manipulada por la DEA desde hace décadas, pero ya sus presidentes con dignidad se pronunciaron al respecto: coordinación sí, injerencia no. Claudia Sheinbaum, presidenta mexicana, fue determinante en afirmar que EEUU no invadirá México y en su mañanera del 19 de agosto dijo que “el envío de buques de guerra a aguas cercanas a Venezuela es inaceptable y viola los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos”. Agregó también que América Latina “no puede ser el patio trasero para políticas hostiles de potencias extrarregionales”. A su vez Gustavo Petro, presidente colombiano, publicó en su cuenta de X: “quien maneja el tráfico de cocaína por Venezuela no es el ‘cartel de los soles’, esa es una mentira como las armas de destrucción masiva de Irak, y solo sirve para invadir países”. Y en otra publicación en la misma red expresó que: «Colombia y Venezuela son el mismo pueblo, la misma bandera, la misma historia. Cualquier operación militar que no tenga aprobación de los países hermanos es una agresión contra Latinoamérica y el Caribe. Es una contradicción fundamental a nuestro principio de Libertad. Libertad o muerte, gritó Bolivar, y el pueblo se sublevó».
Esta posición del gobierno colombiano constituye toda una novedad, ya que ese país había sido la gran plataforma militar de ataque a su vecino desde la asunción de Chávez. Parece que se recupera ese espíritu bolivariano que nunca debería haberse perdido.
Lo que el mismo Financial times define como una “concentración naval inusualmente grande” de la flota estadounidense que ha sido desplegada “para combatir el narcotráfico por parte de los cárteles” coloca en la mira el inexistente “Cartel de los soles” supuestamente integrado por las autoridades políticas y militares de Venezuela.
Así como en su primer mandato Trump afirmaba sobre Venezuela que “todas las opciones están sobre la mesa”, ahora su secretario de estado tiene como misión intentar generar las condiciones para desplegar esa opción militar, ya que todas las otras vienen fracasando y son derrotadas por el pueblo venezolano. En palabras del mismo canciller Marco Rubio: “tenemos que enfrentarnos con algo más que con recompensas. Nosotros no reconocemos la legitimidad de su gobierno. Es el jefe de una organización logística dedicada al tráfico de drogas, el cartel de los Soles, que básicamente está dirigido por el ejército, que opera con impunidad en aguas internacionales y que es una amenaza a la seguridad nacional de EEUU”.
Petro puso claridad al decir que “el cartel de los soles no existe, es la excusa ficticia de la extrema derecha para derribar gobiernos que no les obedecen”.
Lo preocupante es el cambio de denominación del gobierno de Venezuela como “cártel” y a su presidente como “jefe fugitivo de este cártel”, según declaró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dado que, por lo tanto, desde su óptica imperialista podría justificar una operación de secuestro quirúrgico o con invasión tal como lo hicieron con Noriega en 1989 en Panamá o en Haiti varias veces. Estas amenazas fueron acompañadas por el aumento al doble del precio de la “cabeza de Maduro”, que pasó de 25 millones de dólares, precio de la de Osama Bin Laden, a 50.
Aunque no es nueva ni la excusa ni la amenaza, sabemos que son capaces de realizarlas. Ya en enero y abril de 2020 (durante la “presidencia encargada” -por Washington- de Guaido) la potencia del norte había declarado al gobierno bolivariano como narcoterrorista y desplegado flota naval contra el supuesto narcotráfico. Para construir esa excusa ya venían inventando e invocando el “Cartel de los soles” desde 2017 como lo muestra Fernando Casado en su libro: “El mito del Cartel de los soles. El invento para atacar a Venezuela”.
Es realmente imperdible un artículo de Pino Arlacchi quien fuera vicesecretario general de las Naciones Unidas y director ejecutivo del Onudd, el programa antidroga y el delito de la ONU, que cuenta que “la cooperación del gobierno venezolano en la lucha contra el narcotráfico era una de las mejores de Sudamérica; se puede comparar solo con el impecable historial de Cuba”. Las declaraciones de este ex funcionario de esa oficina clave muestra una vez más que EEUU en su afán de demonización de territorios rebeldes denomina “narcoestados” con la misma prepotencia de realidad ridícula que designó a Guaido como presidente de Venezuela en 2019. Arlacchi invoca el Informe Mundial sobre Drogas 2025 en el que no se menciona al cartel de los soles y se confirman “los 30 informes anuales precedentes, que no hablan de narcotráfico venezolano porque no existe. Solo 5% de la droga colombiana transita por Venezuela”. A su vez, agrega que el Informe Europeo sobre Drogas 2025 “no menciona ni siquiera una vez a Venezuela como ruta del tráfico internacional de drogas”. El texto termina afirmando que el fin de la potencia en declive es “apropiarse de sus recursos petroleros”. Pues, así de claro.
Tampoco un informe antidrogas del Departamento de Estado de EEUU de marzo de este año menciona la existencia del algún “Cártel de los soles” …
Bombas y aranceles que unen, gracias señor Trump
Trump trata de crear un nuevo grupo de Lima, esta vez recargado de amenazas. Ha conseguido sumar las voluntades coloniales de los gobiernos de ultraderecha del Ecuador, de Paraguay, de Guyana y Trinidad y Tobago – que se suman a este coro, últimamente utilizadas como cabezas de playa del ataque a su vecina Venezuela pues ya la vecina Colombia de amplias fronteras compartidas, al igual que Brasil, le viene retirando el apoyo incondicional a Washington), Argentina y … Francia que reforzó sus recursos de “seguridad” en su colonia de ultramar caribeña Guadalupe. Todos ellos declararon al “Cartel de los Soles” como una “organización terrorista internacional”.
En el caso de Argentina, encuentra al presidente Milei en medio de la exposición pública de sus delitos y los de su entorno. La cancillería de este país la declaró como una organización criminal trasnacional. Justo con ese motivo se reunió la Conferencia Sudamericana de Defensa (SOUTHDEC) en Buenos Aires entre el 19 y el 21 de agosto con la presencia del Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Almirante Alvin Holsey, y el viceministro de Defensa nacional y Asuntos Hemisféricos del Pentágono, Roosevelt Ditlevson, con el objetivo de coordinar fuerzas contra “organizaciones criminales trasnacionales”, e intentar limitar la “maligna” (e irreversible) presencia China en la región. Tal como declaró el almirante en la conferencia de prensa: “El Partido Comunista Chino continúa su incursión metódica en la región, buscando exportar su modelo autoritario, extraer recursos y establecer infraestructura de doble uso, desde puertos hasta el espacio”.
A todos estos presidentes de ultraderecha agradeció María Corina Machado, la nueva cara de la oposición violenta y neofascista que intenta prender fuego Venezuela y ruega por sanciones e intervención militar a su propio país. Existen otras oposiciones en la República Bolivariana que señalan que quienes piden bombas es porque no viven allí, tal como declaró Henrique Capriles, ahora diputado y ex candidato a presidente.
Sin embargo, este intento de grupo de Lima 2.0 no puede tener el mismo impacto que en 2017 cuando se conformó con una mayoría de gobiernos de derecha de la región. Ahora tres de las más importantes economías nuestroamericanas, Brasil, México y Colombia, se oponen a los planes intervencionistas.
En este momento (2025) en América Latina hay gobiernos progresistas que no están dispuestos a atacar a los gobiernos revolucionarios. Algunos de ellos con importantes porciones de territorio controlados o disputados por cárteles del narcotráfico que fueron sembrados y controlados por la DEA en los ‘90, a través del Plan Colombia y el Plan Puebla Panamá y la militarización e infraestructuras implicadas. Pues los actuales gobiernos que van en dirección contraria a la neoliberal de aquellas épocas están intentando revertir la política de la muerte y no van a permitir, ni en sus países ni en la región, el intervencionismo militar que se autoadjudicó EEUU con el corolario Roosevelt allá por 1903.
Sin buscarlo ni elegirlo, porque América Latina es zona de paz, estas amenazas de bombas y las de aranceles fortalecen a los proyectos populares y posturas antiimperialistas al interior y nos unifican entre quienes, con diferencias, vamos por la Patria Grande.
Además de las declaraciones ya citadas de lxs presidentes de Colombia y México, incluso las relaciones entre Venezuela y Brasil, tensionadas por este último al vetar el ingreso del primero a los BRICS +, parece mostrar signos de recuperación al sintonizar sus cancilleres contra la amenaza militar trumpista y contra los aranceles que pretenden disciplinar a Lula y al aparato de justicia brasilero que juzga al cómplice de Trump, Bolsonaro, imputado por la intentona golpista de enero de 2023 y los planes de asesinar al actual presidente del gigante sudamericano. “Un gringo no le va a dar ordenes a este presidente”, lanzó Lula vigorizando su postura soberana.
A su vez, el asesor del gobierno brasilero, Celso Amorin, declaró: «veo con preocupación el despliegue de buques de guerra estadounidenses en Venezuela. Considero que la no intervención es esencial». También mantuvieron conversaciones el canciller de Venezuela Yvan Gil con su colega brasilero Mauro Vieira.
Por supuesto que se sumaron a la solidaridad activa Cuba, Nicaragua, Honduras y también Bolivia quien a pesar de tantas contradicciones internas mantuvo una política exterior soberana, que ya está por concluir con el balotaje entre dos partidos del establishment que se realizará en octubre.
También desde Rusia el canciller Serguei Lavrov llamó a la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez para reafirmar “su amplio apoyo a los esfuerzos de Caracas para proteger la soberanía nacional y la estabilidad ante la creciente presión externa”.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, afirmó que Pekín “se opone a cualquier acción que viole los propósitos y principios de la Carta de la ONU o infrinja la soberanía y seguridad de otros países”.
¿Será que al vislumbrarse la posibilidad de terminar la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania ya están tratando de ubicar otra guerra para colocar los suministros del complejo militar industrial de EEUU? Pareciera que esa es la postura del canciller Marco Rubio para canalizar ese necrófilo comercio hacia su odiada América Latina soberana. Pero realmente no les será nada fácil.
Así cantaban miles de milicianos y militares marchando bajo la lluvia y al trote en la imponente Avenida de los Próceres, detrás del alto mando revolucionario en Caracas, con el presidente adelante:
Escucha pitiyanki lo que te vo’a decir
tu a mi país nunca vas a intervenir
escucha gringuito ya estamos preparados
con armamento ruso te estamos esperando
vente pa’acá que lo que te viene es palo
seremos tu Vietnam latinoamericano
no me importa rangers, no me importa seals
somos caribes, dispuestos a morir.
Han convocado a alistarse al pueblo y anunciaron la movilización de 4.500.000 milicias populares para defender a Venezuela de la amenaza imperialista, el despliegue de buques en aguas territoriales del Caribe y 15.000 militares a las fronteras como parte del combate a bandas criminales que vienen desarrollando en los últimos meses con éxito. Petro por su parte sumo 25.000 soldados a las fronteras, lo que el presidente Maduro agradeció: “Quiero agradecer al presidente de Colombia, nuestra hermana Colombia, con quien compartimos una sola bandera, la de los ejércitos libertadores”. Así, con estas afrentas no hacen mas que atizar la valentía y el coraje antiimperialista del pueblo bolivariano, y presionar a gobiernos progresistas a pronunciarse.
Gustavo Petro, que tiene la presidencia protempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), el 12 de agosto pidió una reunión “de urgencia para todos los cancilleres y ministros de América Latina ante la amenaza de agresión e injerencia del Gobierno de los Estados Unidos en Venezuela”. Veremos si la CELAC, que hasta ahora ha sido conducida por presidentes progresistas (Andrés Manuel López Obrador, Xiomara Castro, Gustavo Petro y el año próximo Yamandú Orsi) logra pasar a la ofensiva defendiendo la paz y la autodeterminación de los países de la región y también veremos si se realiza la amenaza imperialista.
Ojalá el resultado de todo esto sea una inyección de antiimperialismo y Patria Grande que se traduzca en acciones conjuntas soberanas, de manera institucional entre los países comandados por gobiernos revolucionarios o progresistas y entre los pueblos que estamos resistiendo a la miseria neofascista. Que al imperialismo herido le quede claro que en su patio trasero florecen mil flores y crecen árboles de frondosos sueños y tercos troncos unidos por raíces históricas que no lograrán romper.
*Paula Klachko. Licenciada en Sociología UBA; Doctora en Historia UNLP; Profesora en UNDAV-UNPAZ; Coordinadora del Capítulo Argentina de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH), madre de tres hijos y militante de la Patria Grande.