Ecuador | Gabriela Rivadeneira, presidenta de Revolución Ciudadana: “necesitamos un movimiento que proteja a su gente y que proponga una alternativa para salir de la crisis”

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Gabriela Rivadeneira, presidenta de Revolución Ciudadana: “necesitamos un movimiento que proteja a su gente y que proponga una alternativa para salir de la crisis”

Tras ser electa presidenta de la Revolución Ciudadana en la convención nacional realizada en Manta, Gabriela Rivadeneira regresa a Ecuador luego de su exilio forzoso en México para asumir la conducción de la principal fuerza de oposición en el país. En un escenario atravesado por la violencia, la crisis social y la ausencia del Estado en los territorios, Rivadeneira dialogó con NODAL sobre los desafíos de reorganizar el movimiento, disputar el sentido común en la guerra cognitiva y construir una alternativa política desde abajo, con centralidad en el territorio y el protagonismo de las mujeres.

¿Con qué país te reencontras, después de tu exilio forzoso en México?

Ecuador es el país más violento del continente y el sexto más violento a nivel mundial. Eso ha significado que la población ha destrozado su tejido social y que, sobre todo, se encuentra en un proceso de empobrecimiento acelerado, lo cual preocupa porque estamos hablando de los derechos de millones de ecuatorianos y ecuatorianas y la ausencia absoluta del gobierno del hijo predilecto de la oligarquía ecuatoriana que es Daniel Noboa.

¿Cuál será tu prioridad inmediata como presidenta de Revolución Ciudadana?

La Revolución Ciudadana tiene una tarea histórica en este momento y la tarea encomendada es justamente la reorganización de la RC para volver a conectar con la gente en territorio, para organizar territorio y para estar listos como organización política para la disputa de los espacios de poder. En ese sentido, sabemos que la Revolución Ciudadana es el movimiento más grande de oposición que existe en Ecuador en este momento. Pero además necesitamos que sea un movimiento que abrace, que cuide, que proteja a su gente, y que también proponga una alternativa al país. El mecanismo que ha utilizado Daniel Noboa es estar de gira permanentemente por fuera del país y eso ha convertido a Ecuador en un país sin gobierno presente. La ausencia del gobierno en territorio ha hecho que el crimen organizado y el narcotráfico crezcan de manera abrumadora y que se apodere de territorios.

Frente a eso tenemos una tarea y es decirle al país que sí hay alternativa para la salida de esta crisis, que sí hay alternativas para recuperar territorios de las manos del crimen organizado y convertirlos nuevamente en territorios de dignidad. Eso va a tomar su tiempo, pero necesitamos desde ya plantearle al país esa alternativa posible y la Revolución Ciudadana está llamada a hacerlo en este momento de la historia de nuestro país.

¿Cuáles son los desafíos políticos del partido en este momento?

Primero, está la reestructuración nacional de la organización política. Segundo, la democratización interna frente a las elecciones seccionales de gobiernos locales que se nos vienen en pocos meses. Empieza justamente el proceso para gobiernos locales y en ese sentido debemos poner justamente a hombres y mujeres que puedan enfrentar la realidad de su país desde una lógica de humanismo profundo y sobre todo de recuperación de territorio. Pero además esto tiene que ir acompañado de grupos de acción política territorial, de una escuela de formación política que especialice a nuestros grupos en municipalistas, legisladores y legisladoras, voceros y voceras, en los temas de comunicación política, es decir, un despliegue que permita realmente dar la lucha en la guerra cognitiva y donde sea el cambio de la matriz cultural una de nuestras apuestas fundamentales para que la ciudadanía y el pueblo ecuatoriano se empodere en esta posibilidad de un Ecuador de dignidad, de soberanía, de justicia social.

Comprender que a la violencia no se la combate con militarismo, se la combate justamente con políticas de justicia social que puedan realmente recuperar derechos, tomando en cuenta que además Ecuador tiene una constitución garantista de derechos y que son esos derechos los que promueven las mejoras en educación, en salud, en vivienda, en vialidad, en derechos de las personas trabajadoras del hogar, remuneradas y no remuneradas, campesinos, campesinas, etcétera. Es decir, volver a cohesionar a la sociedad alrededor de sus derechos y de la posibilidad de vivir en un país de paz.

¿Cómo evalúas la potencia de la representación que asumís siendo mujer, y el grado de participación de las mujeres en la política ecuatoriana?

Sin duda alguna, y yo lo planteé en nuestra convención en Manta, donde fui electa presidenta de la Revolución Ciudadana, debemos recuperar no solamente símbolos, memoria, sino historia de miles de mujeres heroínas, mujeres anónimas que han hecho de esta patria algo posible. Y en ese sentido la recuperación justamente de figuras históricas. Y ahora el rol de las mujeres dentro de la política, mi dicho ha sido sobresaliente a pesar de la crisis de representatividad política que tenemos en el país. Me refiero a que las principales voces que han estado manifestándose y denunciando las arbitrariedades de este gobierno han sido justamente de mujeres y de mujeres jóvenes pertenecientes a la bancada de la Revolución Ciudadana en la Asamblea Nacional, por ejemplo.

Creo profundamente que hay que seguir motivando, propiciando, formando y presentando cuadros de mujeres que puedan cada vez más dar la disputa de lo político. Mucho más en un país con la desesperanza y el terror que vive nuestro pueblo. La derecha ha jugado a instalar un estado de terror. Creo que ante ese estado de terror donde la población se encuentra desesperanzada y sin un futuro cierto; las mujeres, nuestra palabra y nuestra acción, tienen justamente ese potencial para volver a conectar y hacer que seamos cada vez más las que estemos al frente de las organizaciones comunitarias, de las organizaciones sociales, de las organizaciones políticas.

Sin duda alguna, como dice la presidenta Claudia Sheinbaum en México, es tiempo de mujeres y eso es un motivante para los países del sur, para hacerle frente al fascismo, al odio, al comportamiento de la oligarquía. Las mujeres organizadas, las feministas y especialmente las feministas populares, damos la batalla en territorio desde abajo, convencidas de que, en este caso, otro Ecuador es posible y que una América es vibrante.

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